viernes, 5 de octubre de 2012

Tus fotos apestan

Mis fotos también apestan. En cierta manera, las fotos de todos apestan. Hasta las de Ansel Adams, Diane Arbus y Annie Leibovitz apestan.
Cayo Coco
La critica nos puede detener, desalentar y hasta deprimir. Cada vez que presentamos un trabajo, una creación - que no necesariamente tiene que ser en una exposición; puede ser también una foto subida a Flickr o Facebook - y recibe una dura critica, nos pega en el alma y podemos tomarla con odio o desilusión. Pero una pequeña marca queda en nosotros, sin saber que hacer con ella y revolotea en nuestra cabeza cada vez que subimos una nueva imagen.
Estamos tan acostumbrados a disimular las criticas que hacemos a los demás que cuando nos critican nos toman por sorpresa y nos afectan. Por alguna razón, las verdades e impresiones muchas veces son ocultadas y vivimos en un mundo más o menos agradable, de opiniones suaves, donde cada vez que una palabra fuerte se nos acerca nos afecta de tal manera que nos hace replantear estehobbie, o simplemente borramos el comentario, sea mental o virtualmente.
Pero lo importante la critica, y especialmente la critica dura, es que nos hace crecer. Nos da espacio para crecer. Que alguien menosprecie nuestro trabajo, por más que esa persona jamas haya tomado una cámara que no sea la de su móvil, nos da a entender que la imagen que ha sido nuestra creación no lo sorprendió, o no llegó a parecerle bonita o digna de ver. Esto nos dice que aun podemos aprender más. Podemos aprender a sorprender a aquel que no fue sorprendido, al que nos criticó.
No significa busca dejar a todos contentos, sino de tomar cualquier critica y tomarlo como un aprendizaje. Si nadie nos critica, podemos considerar que todo nuestro trabajo es bueno. Si todo nuestro trabajo es bueno, no hay margen para crecer. Si no hay margen para crecer, ¿para que seguir intentando? Si ya hemos tocado el techo de nuestra creatividad o habilidad, ¿para que continuar tomando fotos?
Uno de los mayores y peores bloqueos creativos es tomar una fotografía y sentir que es tan buena que te deja conforme y cada fotografía nueva no llega a alcanzar la calidad de ese canon que tomaste antes. El proceso se vuelve tan fuerte que puedes llegar a sentir que ni vale la pena sacar tu cámara de su funda. ¿Para que, si ya he alcanzado mi techo? Si bien nos gusta ver siempre más de lo mismo,no nos gusta crear siempre lo mismo.
La critica, entonces, es una bendición. Ser el peor fotógrafo del mundo, a los ojos de los demás, es una bendición. Nos da la cintura suficiente para seguir intentando y, por lo tanto, crecer.
En serio, tus fotografías apestan, son horribles y un desperdicio de ancho de banda. Ahora, sal de tu casa, cámara en mano, y sigue intentando.
Foto: Andres Rey (Quién es el autor del artículo también)
(Una de las fotografías mías que más me gusta, aunque mirándola bien, apesta un poco)
Fuente: http://altfoto.com/2012/09/tus-fotos-apestan