miércoles, 13 de marzo de 2013

David T. Little, de baterista punk a compositor de ópera

Rock, percusiones y política, tres elementos que definen al joven compositor estadunidense, cuya incipiente obra ha sido interpretada en ciudades como Nueva York, Londres, Edimburgo y Montreal.
Desde muy joven, el compositor estadunidense David T. Little (New Jersey, 1978) aprendió que la música no se juzga, se escucha. Y bajo esa misma premisa, concluyó que no podía esperar que su trabajo le gustara a otros compositores, sólo él tenía que estar satisfecho con su obra.
Llevando ese principio bajo el brazo, se acercó al hip-hop, al metal, al country. Inició su carrera, incluso, siendo baterista de una banda de punk. Hoy, después de un doctorado en Princeton, dirigir ensambles y con al menos dos óperas de su autoría, su música ha sido interpretada en Londres, Edimburgo, Nueva York, Montreal.
No es un compositor “post-clásico”, sino un compositor clásico con un abanico de posibilidades amplio, dice la revista The New Yorker. Y es que en sus piezas bien pueden aparecer desde percusiones encabezadas por marimbas (“Haunt of Last Nightfall”), hasta guitarras eléctricas y batería (“Sweet Light Crude”).
Una de las grandes obsesiones de David T. Little es el tema del rol político de la música y del compositor en la sociedad, y el peligro que puede correr el arte si su único objetivo es ser vehículo de un mensaje ideológico.
“La noción de que el arte no debe tener ninguna relación con la política es una posición política”, cita el compositor a George Orwell, para más adelante concluir que toda música es política, alguna más que otra.
Una de sus óperas, “Soldier Songs”, presentada en el Prototype Festival de Nueva York en enero de este año, está basada en una serie de entrevistas hechas a veteranos de guerra.
“Dog Days”, ópera de larga duración, muestra a una familia estadunidense en una situación de supervivencia por el hambre que ha dejado la guerra; la pieza “Haunt of Last Nightfall”, por otra parte, está inspirada en la masacre de El Mozote, en El Salvador, en 1981.
Rock, percusiones, política y reflexiones existenciales bien podrían definir la incipiente obra del joven compositor de New Jersey, quien, para algunos críticos, posee un extraño don para volcar las convenciones musicales, mientras que para otros, en momentos en que los talentos jóvenes parecen brillar solamente en Wall Street o Silicon Valey, David T. Little es un ejemplo del logro artístico a la antigua.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/02/16/16235318-david-t-little-de-baterista-punk-a-compositor-de-opera