jueves, 4 de abril de 2013

Tilda Swinton duerme en el MOMA para convertirse en obra de arte

Amo la excentricidad de Tilda Swinton. Una excentricidad que me resulta mucho más digerible que la de Helena Bonham Carter. Y es que, sin duda, con su aspecto adrógino y su riesgo a la hora de elegir papeles a interpretar, Tilda Swinton ha creado un sello propio en la conducta actoral. Un sello que implica una fuerte colaboración con el director hasta devenir inspiradora de la idea, musa del realizador, como ocurrió con el director Luca Guadagnino en Io sono l´amore (Yo soy el amor), un film surgido de un diálogo entre ambos sobre su concepción del amor. Un sello que también se materializa en una galería de personajes siempre bizarros, que mantienen lazos en común pero que muestran su profunda diferenciación, como la madre en colapso de We need to talk about Kevin(Tenemos que hablar sobre Kevin) o la cowboy vestida de blanco que surca el barrio de Malasaña en The limits of control (Los límites del control), de Jim Jarmusch. Y, recientemente, hemos conocido la última performance de Tilda Swinton que está desarrollando en el MOMA.
Performance de Tilda Swinton
El título de la performance de Tilda Swinton es The Maybe, y es una idea que procede de la artistaCornelia Parker y que consiste en mostrarse al público dormida dentro de uan caja de cristal. Sin embargo, la performance no es nueva, pues ya la ejecutó en 1995 durante una semana en la Galería Serpentine de Londres, y después se trasladó al Museo Barroco de Roma. Pero ahora se estrena en Nueva York, y claro, la expectación se ha despertado entre los visitantes, especialmente por las condiciones de su aparición: el museo no avisa de la hora en que Tilda Swinton reposará públicamente durmiendo, sino que ella decide en secreto el horario y, además, cada día cambia de sala. Esto provoca una auténtica desorientación.
El concepto de la performance de Tilda Swinton me apasiona desde sus propias bases. Y es que una de sus virtudes es recurrir a un rostro conocido para mostrarse dormido al visitante, pues implica ver directamente el momento de mayor fragilidad de un icono: normalmente, conocemos la actividad de un actor, pero aquí se nos presenta su tiempo de pasividad, de mayor abandono de la consciencia. Además, con esta obra, se hace visible uno de los aspectos que, por su cotidianeidad, no irrumpe en la representación: el tiempo del sueño. Porque es preciso representar todos los aspectos del ser humano para conocerlo en todas sus facetas, incluso el sueño en su duración real, no en una elipsis. En estas ideas continúa con la creación Sleep, de Andy Warhol, una pieza de videoarte que muestra al poeta John Giorno durante un ciclo de sueño completo, sin interrupción.
Sin embargo, en la performance de Tilda Swinton, y a diferencia de en Andy Warhol, disponemos de una mujer andrógina como protagonista, de modo que la artista desmonta el relato de la bella durmiente, culmen de la idea de la pasividad femenina en la sociedad patriarcal. Y, además, el artista está presente, de modo que asistimos a un sueño no ya sólo en tiempo real, sino en presencia directa con el protagonista que duerme: porque si algo implica una performance, y que tan bien queda explicitado en Marina Abramovic: The artist is present, es que la magia de la performance es compartir el instante de creación entre artista y público, de modo que crear y ver, emitir y recibir, son un mismo hecho.
Fuente: http://extracine.com/2013/03/performance-de-tilda-swinton-en-el-moma