martes, 15 de octubre de 2013

No más fotos movidas

Las fotos movidas, víctimas de la trepidación, son una de las grandes pesadillas de los fotógrafos cuando vuelven de una jornada de trabajo. Cuando las ven en la pequeña pantalla de la cámara no lo aprecian, pero cuando las ven en el monitor se llevan un gran disgusto. Aquí vamos a enseñar algunas precauciones que hay que tener para conseguir imágenes perfectamente congeladas.
trepidacion
La trepidación o el movimiento de la cámara es uno de los fallos más comunes en la fotografía. Aquí, en este artículo, lo voy a considerar como un error, pero creo que las imágenes movidas pueden llegar a ser muy potentes. Y muchas de las fotografías de, por ejemplo, Cartier Bresson están trepidadas; o la mayor parte del trabajo de Robert Frank en Los americanos; o la famosa foto de la madre inmigrante de Dorothea Lange...
Hay muchos motivos por los que una fotografía puede salir movida. Muchas veces se confunde con el desenfoque, hasta el punto de que muchos aficionados no saben distinguir el problema. La forma más fácil de distinguir la trepidación es fijarse en los puntos de luz. Si aparecen como líneas curvas, es trepidación. Si no están definidos, es desenfoque. Parece una tontería, pero muchos de mis alumnos tienen esta duda cuando empiezan. Y una cosa es que la foto esté movida y otra que los objetos estén moviéndose.
Para conseguir unas fotografías nítidas tenemos que tener en cuenta los siguientes puntos:
  • La sujeción de la cámara es fundamental. Hay que olvidarse de cogerla con un sola mano, aunque sea una moda y resulte cool. Incluso un teléfono móvil hay que sujetarlo con las dos manos a la hora de disparar. La mano izquierda es el soporte del cuerpo de la cámara y el dedo índice y pulgar manejan el objetivo en el caso de tener una réflex o una EVIL. La mano derecha sujeta la cámara y la dispara con el índice casi perpendicular al cuerpo de la máquina. El tercer punto de apoyo es el rostro del fotógrafo que pega el ojo en el visor (por eso es una pena que se prescinda de él en los nuevos diseños).
  • La posición de nuestro cuerpo también es importante. Nada de imitar a los contorsionistas. Nada de no respirar como dicen algunos manuales. A la hora de disparar hay que estar relajado, sin tensión en los brazos, ni pegados ni separados de nuestro costado. Los pies colocados a la misma distancia que la línea que marcan nuestros hombros, y si queremos, uno de los pies un poco más adelantado para tener una mayor estabilidad.
  • Lo mejor sería tener un trípode. Pero uno bueno, no vale el barato del supermercado de la esquina. De un tamaño y peso proporcional al peso de nuestro equipo más pesado. No es lo mismo un trípode para una compacta que para una réflex con un tele. Tan importante como el tripié, como se dice al otro lado del charco, es la rótula. Muchas veces no soporta el peso de la cámara y empieza a caerse lentamente durante el tiempo del disparo. Por eso tenemos que comprar la mejor para nuestro equipo.
  • De nada sirve tener el mejor soporte si, como hacen muchos fotógrafos, disparamos la cámara con la mano. En serio, es una de las cosas más absurdas que podemos encontrar en este mundo.Es necesario comprar un disparador remoto para no tocarla, o en su defecto, activar el autodisparador para que el obturador se abra a los 2 o 10 sg.
  • Si queremos el mejor resultado posible, también deberíamos activar, en el caso de tener una réflex, el levantamiento del espejo. Evitaremos muchas vibraciones. Si no podemos, o no hemos leído el manual, un buen consejo es activar el Live view. Mano de santo, como decían las abuelas.
  • Cuando ponemos la cámara en modo totalmente automático, una de las prioridades del software interno es evitar las fotos movidas. Para conseguirlo siempre busca conseguir la máxima cantidad de luz posible. Por eso sube el ISO y abre el diafragma al máximo para conseguir la velocidad de obturación más alta. Y eso es lo que tenemos que hacer nosotros si vemos que las fotos nos salen movidas, pero con criterio propio, no obedeciendo los deseos de una máquina fría.
  • Tenemos que pensar qué es lo que queremos. Por ejemplo, si necesitamos profundidad de campo, no podemos abrir el diafragma, tendremos que subir el ISO para conseguir una velocidad de obturación adecuada, que es aproximadamente el inverso de la focal utilizada por el factor de multiplicación. Es decir si llevo un 50 mm en una Canon APS-c (1,6x), la velocidad mínima de obturación será 1/80. Si tenemos un zoom, haremos este cálculo siempre con la focal más grande. Y siempre hay que hacer pruebas para saber hasta que punto funcionan bien lossistemas de estabilización de nuestros objetivos.
    Si la profundidad nos da igual, entonces abriremos el diafragma.
  • Pero tenemos que recordar que un ISO extremo o una diafragma muy abierto puede empeorar la calidad de la fotografía, algo que la máquina no piensa. Es entonces cuando no nos queda más remedio que acudir al trípode.
Espero que todos estos puntos os sirvan para evitar la trepidación. Y hoy por hoy no confiéis en los trucos de Photoshop para eliminar el movimiento. La calidad siempre será mayor si la obtenemos desde el principio.
Fuente: http://altfoto.com/2013/09/mas-fotos-movidas