viernes, 2 de mayo de 2014

Mejorar nuestra fotografía de paisaje



La fotografía de paisaje es una de las especialidades más agradecidas, pero una de las más exigentes con el fotógrafo. Aquí veremos algunos consejos que nos permitirán iniciarnos en este apasionante mundo.
Fotografia de paisaje
Fotografía de paisaje
Lo primero que tiene que quedar claro es que todos tenemos familia y amigos y, me imagino, queremos seguir conservándolos. El 98% de los viajes que realizamos los hacemos acompañados, y este hecho, por lo demás reconfortante, no es el mejor aliado para hacer fotografía de paisaje como pretenden todos los manuales al uso. Hay cosas que debemos asumir de entrada.

Consejos imposibles de las guías

Sugieren levantarse a primeras horas de la mañana, recorrer concienzudamente todo el territorio que queremos fotografiar para calcular cuál será la mejor hora, ir cargados con el trípode más pesado y cámaras de gran formato, volver a ese sitio a la hora que hemos previsto, montar el equipo y esperar las horas que hagan falta, con el clima que sea, para conseguir ese momento único e irrepetible que vamos a tener la suerte de presenciar y, después de todo nuestro esfuerzo, fotografiar. Seamos realistas y, sobre todo, clementes con nuestros acompañantes. No todos podemos ser Michael Kenna, aunque lo podemos intentar.
Todo lo que dicen estos manuales lo podríamos cumplir si fuéramos solos, si tuviéramos todo el tiempo del mundo, y vocación de mulas de carga. Desde luego que conseguiríamos los mejores resultados, pero se nos estaría olvidando lo más importante para el fotógrafo aficionado, que es disfrutar. La única manera de cumplir todas estas normas es salir a hacer fotos de paisajes dentro de nuestro entorno habitual, es decir, hacer las fotos en algún parque de nuestra ciudad o en los campos del pueblo al que solamos ir con frecuencia, o en la playa donde tengamos (qué suerte) un apartamento. En esta situación, podemos salir solos y dedicar todo el tiempo que queramos, sin molestar y sin ser esclavos del reloj. Además, esto nos permitirá un buen ejercicio visual, que es buscar imágenes originales en un entorno conocido. Seguro que descubrís muchas cosas.
No hacen falta una cámara de banco, un trípode de madera, un juego interminable de filtros, viseras cinematográficas... Todo puede ser más sencillo, y aunque no consigamos los mejores resultados, si podremos colgar en nuestras paredes o páginas hermosas fotografías. Todo depende de nuestro grado de exigencia.

Consejos realistas

Para nuestros viajes, nos basta nuestra cámara y la buena compañía. Fotografiaremos el momento que vivimos, con la luz que hay y con los medios que tengamos, así también haremos otro buen ejercicio, conseguir una buena foto aunque nos veamos limitados de tiempo y material, tal y como trabajan los reporteros de prensa. No hay nada más gratificante.
El equipo que podemos llevar para esta modalidad fotográfica es muy sencillo, si no queremos complicarnos la vida, basta con una sencilla cámara compacta. No podemos olvidar que la cámara no es más que un instrumento, o como decía Alberto Schommer, una prolongación del ojo.
Las cámaras digitales son una bendición para este tipo de fotografía
Pero si queremos tener más control sobre la imagen, y esto facilita mucho las cosas, tendremos que llevar una réflex o una EVIL, con una buena gama de focales, que nos permita jugar con la exposición -diafragmas y velocidades- y los encuadres. La libertad y la comodidad que dan sus sistemas de visión y sobre todo la posibilidad de cambio de focales, las hacen invencibles en este terreno.
Las cámaras digitales son una bendición para este tipo de fotografía por muchos motivos, pues han permitido algo muy importante para muchos fotógrafos, evitar tener que cargar con dos cámaras a todos aquellos que querían hacer B/N y color. Si disparamos en formato RAW, tendremos la posibilidad de jugar con las iluminaciones posteriormente en el ordenador, sin miedo a generar ruido o dejar la zona de luces sin valores. Y como podemos comprobar en el momento si la foto ha salido, en el instante podemos corregir y volver a sacar ese momento irrepetible con distinto encuadre o con una exposición más cuidada...
Siempre es mejor tener un buen objetivo antes que una cámara excelente
Respecto al tema de la óptica, lo más importante para esta especialidad es que sean las mejores que nos podamos permitir, con el fin de conseguir sacar los mejores detalles, los más finos. Un objetivo malo destaca por la falta de calidad que da en los bordes y por el viñeteado que provoca. Siempre es mejor tener un buen objetivo antes que una cámara excelente. Y compensa tener un buen objetivo antes que varios de mala calidad. Lo más cómodo es llevar dos buenos objetivos zoom, por ejemplo, un 24-70 mm y un 70-200 mm. Pero si me hacéis caso y os pasáis a los fijos, vuestra espalda lo agradecerá y el resultado final será mejor.
Y por último, ¿B/N o color? Con la fotografía clásica, o nos decidíamos por una o por otra, y como hacíamos mucho, terminábamos llevando las dos. Unos buenos carretes de diapositivas de baja sensibilidad (50 ISO) y unos cuantos de blanco y negro. El mundo digital nos permite tener lo mejor de los dos mundos, en el menor espacio posible. No hay que olvidar llevar dos o tres tarjetas y una batería de recambio. No hay nada peor que ver la foto y no poder hacerla.
Fuente: http://altfoto.com/2014/04/fotografia-paisaje