lunes, 18 de agosto de 2014

Cómo es el trabajo de recuperación de datos

Si se han borrado archivos, éstos pueden volver a ver la luz siempre que no se hayan guardado encima otros nuevos
Cómo es el trabajo de recuperación de datos
ABC
Kroll Ontrack comenzó hace más de 25 años su andadura en el mundo de la recuperación de datos. Casi se podría decir que su inmersión en este sector empezó de forma casual. Su producto, Disk Manager,optimizaba el almacenamiento de los discos duros, pero un cliente los contrató para que trataran de salvar su información de un robot dañado.
A partir de ahí, la compañía estadounidense lleva más de dos décadas trabajando en este ámbito y ha recuperado más de 103 millones de GB de datos en todo este tiempo. Actualmente, realiza más de 50.000 recuperaciones cada año. ¿Pero en qué consiste una de estas recuperaciones?
Nadie está exento de una eventualidad que conlleve una pérdida de datos en sus sistemas. Ésta se puede producir por un fallo eléctrico, el deterioro natural del disco duro o errores humanos. Son algunas de las causas que cita Nicholas Green, director de desarrollo de negocio de Kroll Ontrack, cuya presencia en España se estableció en 2004.
El proceso de recuperación de datos
Una vez que el equipo de Kroll Ontrack recibe un encargo lo primero es un contacto inicial, ya sea por teléfono o a través de entrevista personal. En ese momento se recoge información sobre los síntomas del problema: qué ha fallado, con qué infraestructura se cuenta y otras cuestiones básicas. «Trabajamos al nivel de los unos y los ceros, convirtiéndolos en archivos», destaca Green.
Después se elabora un informe analizando todos los datos para sacar conclusiones y determinar cuál puede ser el problema. La solución puede simplemente pasar por utilizar el servicio de la compañía de recuperación remota. El cliente conecta su disco duro afectado a la página web de Kroll Ontrack a través de una conexión cifrada y los técnicos se ocupan de extraer los datos. La otra opción es que haya daños físicos y en ese caso se lleva el hardware al laboratorio para sacar la información.
En el laboratorio se encuentra la cámara limpia (en la imagen superior). Se llama así porque sus condiciones de ventilación impiden la entrada de polvo y otras partículas. Sólo en ellas se pueden abrir los discos duros, ya que su funcionamiento se podría ver dañado al entrar en contacto con agentes externos. Es el lugar donde se examina el interior del hardware y se manipula delicadamente con pinzas y agujas.
Cuando algo falla dentro de un disco duro
Lo importante en todo caso es extraer los datos, ya que los discos duros no se reutilizan por la posibilidad de que vuelva a reproducirse el fallo que ha causado la pérdida. Cuando no se puede acceder a unos archivos es posible que el hardware se haya dañado, pero hay otro síntoma para anticipar un problema de este tipo.
Un martilleante «clac, clac, clac» nos puede indicar que el disco duro está empezando a rayarse. El interior de estos objetos está compuesto de platos superpuestos y una aguja que los lee. Si se cuela polvo o alguna partícula se pueden formar surcos circulares que impiden la lectura.
También impiden la recuperación de datos. Los discos rayados son uno de los pocos casos en los que es imposible extraer la información que contenía el hardware. El otro más común es la sobreescritura. Si se han borrado archivos, éstos pueden volver a ver la luz siempre que no se hayan guardado encima otros nuevos.
Green explica que, a nivel más básico, los discos duros vienen de fábrica con una configuración binaria predeterminada. No hay ninguna información en ellos pero los unos y ceros tienen un orden. Al guardar un archivo se cambia la organización binaria de un sector del plato. Si se borra, este patrón permanece como se quedó, aunque el fichero ya no exista. Aún es recuperable. Sin embargo, al sobreescribir la sección se reconfiguran los unos y ceros: ya no existe vestigio de los datos.
Virtualización, cloud y memorias en estado sólido
La virtualización es una tecnología relativamente nueva, por lo que la mayoría de los técnicos tienen poca experiencia. Esto lleva a que se produzcan un gran número de fallos humanos, que llegan a provocar el 65% de las pérdidas de datos.
En cuanto a la nube existen pocos casos de daño físico a destacar, ya que en un centro de datos la información está replicada en múltiples ubicaciones. Aun así, como indica Green, «detrás de toda la redundancia hay sistemas, hardware y personas». Además, una pérdida de datos no está contemplada en las condiciones que el cliente firma con el proveedor de cloud.
Con las memorias en estado sólido (SSD) el trabajo se dificulta respecto al practicado con los discos duros. Se componen de módulos de memoria y una controladora, que posee un algoritmo para interpretar la información, separada y dispersa. Los técnicos deben descubrir cómo funciona este componente para extraer los datos.
Como conclusión Green lanza un llamamiento a la esperanza pero también una advertencia: «Nunca debes dar nada por perdido antes de presentárselo a un experto. Y nunca cacharees, no hagas nada».
Fuente: http://www.abc.es/tecnologia/20121116/abci-recuperacion-datos-201211161133.html