miércoles, 16 de agosto de 2017

Breve recorrido por el Palacio Paz

Hace un tiempo combinamos con mi amigo Mariano y nos fuimos a conocer el ex Palacio Paz, hoy sede del Círculo Militar, que tanto habíamos visto en fotos. Hoy finalmente, les traigo un resumen de esta agridulce experiencia.
El Palacio Paz es la tremenda mansión que está frente a la plaza San Martín, en el barrio de Retiro.

En su momento fue una de las mansiones con más lujo y detalles de Buenos Aires, propiedad del aristocrático José C. Paz, fundador del diario La Prensa, y embajador de Argentina en Francia a finales del siglo XIX.

Su dueño encargó entonces la construcción a un arquitecto francés, quien plasmó el estilo con el mejor de los gustos, conjugando influencias a simple vista, principalmente del Palacio Chantilly y el museo de Louvre.

Finalmente, en 1938, el palacio es adquirido por el gobierno argentino y convertido en la sede del Círculo Militar, el museo de Armas de la Nación, y la biblioteca nacional militar.

En la visita nos cuentan toda la historia en detalle, así como muchos de los razgos del dia a dia en la vida de los que habitaban esta mansión. Ese es un detalle tremendamente positivo. Y uno de los pocos por los que vale la pena pagar el recorrido.

¿Por qué digo esto? El palacio es inmenso y está lleno de lujos por donde se lo mire, pero de las 140 habitaciones con las que cuenta, solo visitaremos 7 espacios en la escasa hora que dura el recorrido: El Gran Comedor de Honor, La Gran Galería de Honor, La Sala de Música, La Sala de Estar, El Salón de Baile, El Segundo Comedor y la joya del paseo, y segundo motivo por el cual recomiendo la visita: El Gran Hall de Honor.

¿Pagarías la entrada, que no es económica, sólo por estos dos puntos? Habiéndolo hecho, es difícil no recomendar vivirlo, pero sepan que es eso y no mucho mas: Tiempo para hacer fotos casi no dan (Se permanece unos 10 minutos en cada punto, o tal vez un poco menos incluso), y la luz tampoco ayuda, ya que es bastante tenue en todo el recorrido, así que si la prioridad son las fotos en sí mismas, les diría que tienen mil opciones más en una ciudad tan grande como Bueno Aires.

Para muestra, como siempre, un albumcito:



domingo, 13 de agosto de 2017

Conociendo Santiago de Chile – Los Cerros

Habiendo recorrido gran parte de la ciudad, y habiéndolos visto desde muchos de sus puntos vecinos, ya era hora de abordarlos. Hoy, nos subimos a los cerros Santa Lucía y San Cristóbal, dos de los mas grandes pulmones verdes con los que cuenta la capital chilena, para disfrutarlos y apreciar la ciudad desde su perspectiva en altura.

Comenzaremos por el mas bajo y pequeño de ellos: El Santa Lucía.

Éste es un hermoso parque urbano ubicado en el corazón de la ciudad. Tiene una superficie de 65 300 m² tocando una altitud de 629 msnm. Gracias a su altura, de 69 metros, puede recorrerse íntegramente a pié sin demasiado esfuerzo y en no mucho tiempo.

Las zonas parquizadas son realmente bellísimas, como si de jardines de una gran plaza se tratasen. En nuestro camino encontraremos varios puntos panorámicos desde donde observar principalmente el centro de Santiago, aunque buscando, bien pueden tenerse vistas hacia todos los puntos cardinales, como van a poder ver en las fotos.

En nuestro recorrido nos encontraremos, en el cerro propiamente dicho, además de con las plazitas o terrazas que les mencionaba, principalmente con dos castillos, estando el paseo siempre signado por monumentos y otras piezas de la historia chilena.


Por su parte, el imponente Cerro San Cristobal exige un esfuerzo y tiempos para recorrerlo completamente distintos al pequeño Santa Lucía, que ante éste, luce simplemente como un parquecito con altura.

Con una altitud de 880 msnm y una prominencia de 280 m, es el segundo punto más alto de la ciudad, solo superado por el cerro Renca. El cerro se encuentra entre las comunas de Providencia y Recoleta, teniendo a sus pies al Barrio Bellavista.


El cerro San Cristóbal es parte de un conjunto de montañas, junto a los actuales cerros Chacarillas o Tupahue, su cerro hermano; Los Gemelos y La Pirámide, que forman parte del Parque Metropolitano de Santiago, el parque urbano más grande de Chile y uno de los más grandes del mundo, con aproximadamente 722 hectáreas de extensión.


Recorrerlo a fondo exige fácilmente una jornada completa, aunque podemos ahorrar mucho esfuerzo subiéndolo con funicular o ascensor (Dependiendo de por qué entrada lleguemos), para luego, bajarlo a pie.


Acá el recorrido es muchísimo mas complejo: Las calles permiten tránsito vehicular y podemos elegir la combinación de caminos que mas se adecúen al punto elegido de salida, o bien, se pueden optar por caminos mas rústicos entre los bosques, para practicar senderismo.


En la mitad del cerro, si tomamos el ascensor desde la subida en Bellavista, podemos bajarnos a visitar el Zoológico Metropolitano. En mi caso, preferí seguir viaje hasta la cima, para iniciar mi recorrido en el Santuario de la Inmaculada Concepción. Toda una experiencia para la vista, pero también y para mi sorpresa, para el oído, ya que el sistema de audio al aire libre que lo rodea, es simplemente una maravilla de ingeniería que invade los sentidos.


Desde aquí y en todo el recorrido, las diferentes panorámicas de la ciudad y de los flancos del propio cerro son alucinantes, pero además tendremos la oportunidad de visitar “Miniparques” dentro de este coloso, como por ejemplo el Jardín Japonés o la Plaza Tupahue, entre otros espacios temáticos, como van a poder ver en el álbum que les dejo a continuación.




La semana que viene vamos nuevamente a descansar de los paseos, en un álbum de detalles, pero esta vez, no producto de la mano del hombre, sino, del hombre mismo, conociendo un poquito de Los Vecinos de Santiago…






domingo, 6 de agosto de 2017

Conociendo Santiago de Chile – Por los Barrios del Norte

Continuamos nuestros paseos por la urbe de la capital chilena, en esta oportunidad, internándonos por los barrios del norte de la ciudad, en donde entre ferias, mercados, algo de arte callejero y paseos, aprenderemos más sobre las cotidianeidades de nuestros vecinos transcordilleranos.

Esta caminata fue, lejos, la más ecléctica de todas las que hice en Santiago, ya que si bien en las anteriores pude ver diferencias de estilos arquitectónicos, de épocas, y de clases, las progresiones fueron bastante suaves. Por la amplitud de los barrios, los paisajes cambiaban, por tratar de expresarlo de alguna forma, de manera armónica, y en muchos casos, casi sin darnos cuenta.
De hecho, varias de las caminatas que hice se conformaron dentro de un mismo barrio, sin demasiados de estos cambios, pero en el lado norte de la ciudad me esperaba una realidad completamente diferente.

Llegué desde el centro, temprano, ya que la vuelta que había planificado era por demás larga. No les voy a volver a describir el paisaje del centro. Ya lo conocen. En las no tantas cuadras que me separaban del rio, el barrio se hizo mas bajo y añejo, con menos centros comerciales y mas almacenes.

Poco antes de cruzar el Mapocho, llegué a la zona del mercado. Recorrerlo es fantástico. Pueden encontrarse en él todo tipo de productos regionales y comestibles. Claramente es un ineludible para todo visitante de la ciudad.

En la periferia del mercado, las calles se visten de feria. La zona de abasto, muy próxima y ya cruzando el rio, tiene el ritmo marcado por el constante ir y venir de compradores y proveedores de productos comestibles de todo tipo, en su mayoría frescos, aunque también procesados.

Al internarme por el barrio Patronato, y con rumbo este, el arte callejero se hizo presente acompañando casi todas mis vistas. El paisaje acá continúa bajo, y algo derruído, marcando un fortísimo contraste con su vecino inmediato: El barrio Bellavista.

Las modernas líneas de las residencias y centros comerciales, y de sus paseos y circuitos gastronómicos, nada tienen que ver con ninguno de los puntos visitados en el día. Y así, por sus coloridas callecitas, llegaría a la base del cerro San Cristóbal, en donde otra media jornada de caminata y aventuras me esperaba y nuevamente, ante un paisaje diametralmente diferente al vivido esa mañana…



La semana que viene dejamos a un lado el paisaje de cemento, y exploramos los cerros San Cristóbal y Santa Lucía, dos de los mas grandes pulmones de Santiago…