domingo, 19 de marzo de 2017

Día de lluvia en General Villegas

Si bien en el inicio del viaje, en América, el clima había acompañado de muy buena manera, el pronóstico en la semana previa no había sido el mejor. Un chaparrón a primera hora casi hace abortar mi visita a la cercana Villegas, pero, las nubes se apiadaron de este peregrino, y me permitieron llegar a la terminal, a abordar mi colectivo.

Una hora me separó de la pequeña localidad, y si bien tenía todo el día para recorrer la pequeña localidad, (Con lo que claramente me sobraban horas), decidí no esperar demasiado e ir avanzando entre los claros que por momento me dejaban caminar. Cuando la lluvia se hacía muy copiosa, esperaba bajo algún toldo o en algún comercio, mas cuando cesaba, retomaba mi ruta.

Fue a pesar de mi entusiasmo, algo complicada la vuelta por el clima, y aunque finalmente resultó mas pequeña de lo que tenía en mente, de todas formas me permitió recorrer y conocer la identidad del pueblito. E incluso, a pesar de lo casi solitario de mi paseo, tuve oportunidad de charlar con algunos lugareños, lo que siendo un domingo lluvioso de carnaval y a la hora de la siesta, ya es mucho pedir.

En fin, el agua me acompañó tal vez, en el destino mas oportuno de mi recorrido para encontrarme con ella, completándome el paisaje regional, ya que no pocos desastres hídricos azotaron a este partido en su historia, ya sea por desconocimiento, o por falta de planificación.

Ahora si, piloto, paraguas y fundas listas… Y a recorrer Villegas!



La próxima semana, completamos el recorrido desde la increíble Trenque Lauquen…

miércoles, 15 de marzo de 2017

El espectacular mirador de la Galería Güemes

Pocas cosas sorprenden en Buenos Aires, como subir a alguno de sus miradores. Anteriormente y de noche, disfrutamos de las vistas que ofrecen las alturas del Palacio Barolo. Hoy, en una visita diurna, exploraremos el microcentro porteño desde un clásico: El Mirador de la Galería Güemes.

La Galería General Güemes es un edificio de estilo art nouveau que posee un pasaje peatonal interior que une las calles Florida y San Martín, de 116 metros de extensión, con locales comerciales en dos niveles. Se encuentra en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, en Florida 165, y es el primer edificio de dicho país construido íntegramente en hormigón armado, también considerado por muchos, como el primer rascacielos de la ciudad.


Hacia la década de 1910 Florida era una de las calles con más movimiento comercial de Buenos Aires. Sobre ella se habían edificado casas de clase alta en las últimas décadas del siglo XIX. En San Martín nº 74, en un terreno que había pertenecido al General Ángel Pacheco, se iba a construir una galería que se iba a llamar "Galería Pacheco". A su vez, al poco tiempo de iniciadas las obras, en el solar de la calle Florida 150, se encontraba desde 1830 una casa de altos (como se llamaba a las construcciones con un piso de altura), que adquirieron los salteños Emilio San Miguel y David Ovejero. Estos compraron el terreno de San Martín 74, en el cual ya se habían iniciado obras, y en esos terrenos planearon la edificación de un rascacielos.


El plan contemplaba un rascacielos de 80 metros de altura desde el nivel de la calle (tres subsuelos, un cuerpo macizo de seis pisos y otros ocho que se elevan en dos alas junto a una torre con faro), lo cual superaba con creces el límite de altura permitido por el código de edificación de Buenos Aires, además de la construcción de una sala de espectáculos en el subsuelo, lo cual estaba prohibido. Por lo tanto, el intendente municipal Joaquín de Anchorena tuvo que recomendar al Concejo Deliberante la aprobación de los planos, considerando la construcción como "un exponente del adelanto arquitectónico del municipio", y alegando que "facilitaría el desenvolvimiento del tránsito de peatones en esa zona de gran densidad".


Como condicionamiento se propuso la apertura de un pasaje peatonal de uso semipúblico, que atravesara el edificio, por lo cual fue necesario adquirir el terreno con salida al otro extremo de la manzana, propiedad del Banco Supervielle, sobre el actual solar en calle San Martín nº 172. El banco se sumó al proyecto y quedó determinado que ambas construcciones debían representar una unidad. De esta manera, el terreno total medía, sobre Florida, 29 metros de frente por 58 de fondo, y más una fracción sobre San Martín de 20 m de frente y 58 m de fondo.


Para construirlo se prefirió utilizar cemento armado y se colocaron puertas de amianto y acero en los lugares en que las puertas comunican con las escaleras, entre otras razones porque estaba aún fresco en la memoria de los porteños el incendio que destruyó a la enorme tienda "A la Ciudad de Londres", cita en la avenida de Mayo, en agosto de 1910.


Las obras comenzaron el 10 de marzo de 1913 y se desarrollaron con gran rapidez, a pesar del hundimiento del barco mercante italiano que transportaba los mármoles decorativos de la galería por parte de un submarino alemán, durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial.


El edificio se inauguró el 15 de diciembre de 1915 y su nombre recuerda al general Martín Miguel de Güemes, héroe de la Guerra de la Independencia Argentina y conductor de la llamada guerra gaucha.

En 1987 la Galería fue reconocida por el Museo de la Ciudad como "Testimonio vivo de la memoria ciudadana".


En abril de 2010, fue abierto al público el mirador de la Galería Güemes, permitiendo a los visitantes una vista en 360 grados de las alturas de Buenos Aires, experiencia que recomiendo vivir en primera persona, aunque para muestra, les dejo el presente álbum:












domingo, 12 de marzo de 2017

Descubriendo América – El Vivero Forestal y El Zoológico

La semana pasada llegábamos a América. Hoy, cerramos las crónicas de esta localidad con lo que fue, cronológicamente, el inicio de mi recorrido americano, desde su Vivero Forestal y Zoológico.

Luego de arribar a la terminal y caminar unas cuadras, el motivo principal de mi visita, (Como les había contado), estaba finalmente ante mi.

La entrada al vivero es mas bien austera, pero nos devuelve esa sensación de inmensidad que uno siente al ver el predio que comparte con el zoo desde un mapa, desde donde se aprecia mas grande incluso que la propia ciudad que lo alberga.


El Vivero municipal Francisco Pascasio Moreno, creado en 1948, es un predio de 354 hectáreas ubicado al sur de la ciudad. Posee un bosque de más de 250 hectáreas de características únicas en la llanura bonaerense, siendo el más importante a nivel provincial en cuanto a la diversidad de especies vegetales.



Cuenta tanto con especies arbóreas exóticas como nativas. Algunas de ellas son: acacia blanca, acacia de Constantinopla, aguaribay, arce, casuarina, cedro del Himalaya, ciprés, enebro, eucalipto, fresno americano, lame, morera negra, naranjo de Luisiana, nogal negro, olmo, paraíso, pino, roble, seibo y tala.


Esta diversidad de plantas y árboles crea un buen microclima para la realización de actividades físicas, la recreación y el descanso. Dentro del predio hay lugares diseñados especialmente para acampar, con varias instalaciones como parrillas, mesas y baños.


Dentro del vivero también se encuentra el Hipódromo Municipal, en él se desarrollan carreras de trote, cuadrera y de galgos, así como también aquí encontramos una pista de motociclismo y karting.

Luego de recorrer gran parte de las calles internas del vivero, llegamos al zoo, punto clave de mi recorrido, como les explicaba en mi reciente visita a Bahía Blanca.


El Jardín Zoológico es una ONG que se localiza dentro del Vivero Municipal, siendo un centro de cría de fauna y flora de unas treinta hectáreas, en el encontramos a las distintas manifestaciones de vida, en ambientes que recrean sus hábitats naturales. Sencillamente magnífico.


Comprende un recorrido a pie de con una extensión de 4.000 metros, tomando tres horas una visita guiada.


Yo elegí hacerlo por mi cuenta. Imagínense: Sábado a media mañana, casi solo, caminando por senderos en el bosque y escuchando sonidos de animales de todo tipo, cuando de repente, un ecosistema que alberga a una u otra especie me recibía en las diferentes estaciones para contemplarlas perimetralmente, o incluso desde altura. Una experiencia inolvidable y muy bien realizada y mantenida.



Durante el circuito puede apreciarse, además de la fauna, una colección escultórica representativa de distintas civilizaciones.


Algunas de las decenas de especies que se exhiben son:

  • Aves: águila negra, carancho, chajá, cisne de cuello negro, cóndor andino, Jote Real, faisán de collar, faisán dorado, faisán plateado, flamenco, gallineta de Guinea, ganso, jote negro, loro barranquero, loro hablador, pato criollo.
  • Mamíferos: asno, caballo, cabra, ciervo dama, león, lobo, llama, macaco rhesus, mono caí, mono carayá, oveja, papión sagrado, puma, zorro gris, zorro plateado, hipopótamo, oso.
  • Reptiles: tortugas, lagarto overo, pitón, yarará, víbora de cascabel, coral
En http://www.zoodeamerica.org.ar/ van a poder encontrar todos los detalles de este maravilloso paseo.



La semana que viene, seguimos visitando localidades del noroeste bonaerense, desde Villegas…