domingo, 21 de mayo de 2017

Recorriendo Mendoza - El Cañón del Atuel

Luego de visitar la maravillosa Laguna del Diamante, repusimos energías, para al día siguiente volver a seguir viaje hacia el sur, hacia San Rafael, para disfrutar de otro de los clásicos circuitos naturales mendocinos: El imponente Cañón del Atuel.

El cañón se encuentra formado por la erosión fluvial, producto del curso del río Atuel, y la erosión del viento. Comienza en el Embalse El Nihuil a 70 km de la ciudad de San Rafael, y desemboca varios kilometros aguas abajo del Embalse Valle Grande. El mismo tiene una extensión de unos 56 km y una profundidad promedio de 260 mts. Se pueden apreciar diversas formaciones de las rocas a la cuales se les han dado nombres tales como La Torta de Hojaldre, El Cinturón de San Martín, La Procesión, El Hongo, El Búho y El Submarino.

Este agreste escenario se presta a la práctica de los deportes de aventura. En la zona se practica pentatlón mediante un combinado de competencias de windsurf, moto enduro, kayak, ciclismo, pedestrismo, escalada deportiva y ráfting por el río Atuel.


El primer contacto al arribar lo tenemos con la villa El Nuhil, el cual es el punto balneario por excelencia de la zona. Emergiendo del Cañón a través de una sinuosa cuesta descubrimos la inmensidad del lago que conforma el dique El Nihuil, de 9.600 has., y en cuyo seno cobra vida una variada especie ictícola que invita al pescador a dar rienda suelta a su deporte favorito. También permite apreciar un espectáculo de colorido sin igual, cuando los amantes del windsurf despliegan cientos de velas multicolores.

El Barrio que cuenta con todos los servicios, delegación municipal, capilla, centro de salud, servicio telefónico, destacamento policial, estafeta y camping. En la margen izquierda se encuentra el Club de Pescadores San Rafael con camping, cabañas, restaurante, pileta de natación, residencias de fin de semana, teléfono público, etc.

Aquí pasaría la primera mitad de este viaje, navegando por las aguas del embalse. Internarse en esos paisajes es una experiencia difícil de olvidar.



Aguas arriba de la presa Valle Grande podemos internarnos en el Cañón del Atuel, presencia viva de los orígenes del mundo, que el viento y la lluvia, cual cincel y martillo en su continua batalla con la roca, descubrieron sus entrañas conformando las más variadas esculturas naturales como: Museo de Cera, Sillón de Rivadavia, El Lagarto, Los Viejos, Los Monstruos, la Ciudad Encantada, El Mendigo, Los Jardines Colgantes, Los Monjes, etc, por mencionar sólo algunos.

Y el río en su vertiginosa caída encierra una inmensa potencia que brinda al hombre, para generar la energía que el país a diario necesita. Dos lagos artificiales contribuyen a realzar la belleza dentro del Cañón, Aisol y Tierras Blancas.

Es así como encontramos el complejo hidroeléctrico Los Nihuiles, que con sus tres centrales generan una potencia de 260.000 kw/h.

Cada curva del sinuoso camino deja descubrir un paisaje completamente diferente… El camino se hace bastante largo y sinceramente es una cantidad enorme de información para procesar, por lo que recomiendo hacer este circuito bien descansado y con tiempo, para poder prestar atención lo más posible a cada una de las posibilidades que van surgiendo... Formas, colores… Mil espectáculos para los sentidos!!



Al finde la jornada, regresamos a descansar nuevamente a la capital mendocina. Agotados, pero con la plena seguridad de haber vivido nuevamente, una jornada inolvidable.

La semana que viene comenzamos a despedirnos de Mendoza, camino hacia Alta Montaña y el paso a Chile!

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