domingo, 14 de octubre de 2018

Montevideo desde sus alturas - Parte 1: El Palacio Salvo


Por afecto y proximidad, Montevideo se transformó poco a poco en un destino recurrente para alguna de mis escapadas de fin de semana anuales. Una ciudad hermosa y con un ritmo sumamente particular, que siempre invita a volver para redescubrirla, y por eso en este viaje, el eje fue justamente ese, el de volver a vivirla, pero desde otro ángulo.

El primer dia arranqué tempranito hacia el protagonista de esa mañana: El emblemático Palacio Salvo.

El Palacio fue edificado al impulso de los hermanos empresarios Ángel, José y Lorenzo Salvo, y diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti, siendo inaugurado el 12 de octubre de 1928.

Con sus 100 metros y 27 plantas, fue la torre más alta de latinoamerica entre 1928 y 1935, cuando fue desplazado del segundo al tercer puesto sudamericano por el Kavanagh de Buenos Aires. Actualmente continúa siendo uno de los edificios más altos de la ciudad de Montevideo, habiendo sido declarado Monumento Histórico Nacional en 1996.

El Palacio Salvo está en la Avenida 18 de Julio y Plaza Independencia, y está emplazado en donde antes estuvo la Confitería La Giralda, donde se tocó por primera vez La Cumparsita de Gerardo Matos Rodríguez. Actualmente en el sitio histórico donde se tocó La Cumparsita por primera, vez funciona el Museo del Tango de Montevideo.

Este edificio tiene un “hermano gemelo” en estilo ecléctico, construido por el mismo arquitecto, en Buenos Aires: El Palacio Barolo.

Habiendo visitado al Barolo, era un gran pendiente recorrer el Salvo, por lo que no dudé en acercarme a realizar la visita guiada.

El recorrido tiene ciertamente menor interés que el del Barolo… Las comparaciones son inevitables. Es que recorrer el Barolo es meterse en un cuento. El Salvo por otra parte, es un edificio con ciertas particularidades, pero carente de prácticamente todo ornamento. Las grandes protagonistas del Salvo son las vistas, y no tanto el edificio en sí.

Afortunadamente, la guía narra la historia de forma dinámica e interesante, dando tiempo incluso de sobra para dar rienda suelta a los observadores y sus cámaras, y si bien la visita no es muy larga, da tiempo para disfrutar de cada detalle en cada punto visitado.

Luego del recorrido, puede visitarse en la planta baja, con una entrada aparte (Aunque comprando ambas reciben un descuento), el Museo del Tango, donde aprenderemos todo sobre la clásica “Cumparsita”. Lo recomiendo plenamente. Es un lugar pequeño, pero el desarrollo de la historia que nos cuentan vale cada peso de la entrada.

¿Recomiendo entonces la visita al Salvo? Si, y sobre todo si ya conocen el centro de montevideo y quieren redescubrirlo desde arriba. Además si aún no visitaron el Barolo, presentando la entrada del Salvo, se hacen acreedores a un descuento, gracias al convenio entre los organizadores de ambos recorridos.

Ahora, si el tiempo y el presupuesto son ajustados, hay una segunda opción clásica para llevarnos hermosas vistas aéreas Montevideanas, pero ese, será tema para la semana que viene…

Sin mas, les dejo el álbum que armé desde esta experiencia:

La próxima semana, redescubrimos Montevideo desde otra de sus clásicas alturas: El Mirador de la Intendencia…



domingo, 7 de octubre de 2018

Tema Libre – 04 – La historia de Cotton Fields

Willie-The-Poor-BoysCuarta emisión de Tema Libre… ¡Quién lo hubiera dicho! Atrás quedó House of the Rising Sun por The Animals. Nuestra próxima parada: Cotton Fields, popularizada por Creedence Clearwater Revival.

Ya habíamos escuchado sobre Lead Belly, con su versión de House of the Rising Sun, pero hoy lo traemos aquí como compositor e intérprete de la primera grabación de Cotton Fields.

Pero no sería ésta la única pieza que vincula a ambos artistas. The Midnight Special tuvo un desarrollo similar, solo que Leadbelly no fue su exclusivo compositor, sino que él realizó una de las primeras grabaciones populares en 1934, pero ese, será tema para un futura investigación.

A Petula Clark ya la habíamos escuchado también haciendo Needles and Pins, en el primer Tema Libre.

El último dato de color: Boots Randolph hace una versión en 1980, la cual si escuchan bien, se parece mucho a otra de sus obras infinitamente conocidas: Yakety Sax :)

Y como siempre, aparecen algunos protagonistas mencionados anteriormente, quienes intervienen casi como un nexo conductor entre cada una de las historias.

En el informe de hoy, podrán disfrutar de las versiones destacadas de:

- Leadbelly (1940)
- Odetta & Larry (Old Cotton Fields At Home) (1954)
- Harry Belafonte (1958)
- Highwaymen (1961)
- Johnny Cash (In Them Old Cottonfields Back Home) (1962)
- Petula Clark (L'Enfant Do) (1962)
- Ester and Abi Ofarim (Wenn ich bei dir sein kann) (1964)
- The Seekers (1964)
- Trini Lopez (1964)
- Unit 4 + 2 (1965)
- The New Christy Minstrels (1967)
- Charley Pride (1968)
- The Beach Boys (Cotton Fields - The Cotton Song) (1968)
- Creedence Clearwater Revival (1969)
- Los Apson (Cuando Era Un Jovencito) (1970) (Aunque luego me enteré que hubo una versión previa, de 1964)
- Ramón Valdéz (Cuando Era Un Jovencito) (1970)
- Elvis Presley (1970)
- Elton John (1970)
- Nuestro Pequeño Mundo (Campos de Algodón) (1973)
- Teresa Brewer (1977)
- Boots Randolph (1980)
- Joe Dassin (1989) (Este el el año de edición, la grabación fue al menos unos diez años antes, pero, había quedado inédita)
- Tesla (1991)
- Alfonso Morquecho (Campos de Algodón) (Reeditado en 2013, pero no pude precisar la fecha original)
- John Fogerty (2004)
- Creedence Clearwater Revisited (2000)

Menciones especiales a las versiones que quedaron afuera, para:

- Bill Monroe (1962)
- The Springfields (1962)
- Buck Owens (1963)
- The Angels (1963)
- Johnny Mann Singers (1963)
- Eddy Arnold (1964)
- The Carter Sisters (1966)
- Udo Jürgens (1968)
- Flatfoot 56 (2012)

Y ya sin mas, la presente entrega:


En la próxima emisión de Tema Libre: The Righteous Brothers - Unchained Melody.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Subiendo al Uritorco - Parte 3: Desde el refugio hasta la cumbre

Tras pasar una agitadísima noche de tormenta eléctrica en el refugio, me desperté a las 05:00am dispuesto a seguir adelante, pero los contratiempos iniciaron la jornada conmigo, y tuve que recalcular el cronograma desde el vamos.

Había preparado todo la tarde anterior, así que solo era cuestión de disfrutar de las primeras luces del día, solo, en el corazón del cerro… Pero, tuve que esperar.

¡El fuerte viento aún no había cesado! Y lógicamente era muy peligroso salir a enfrentar semejante fuerza.

Paciencia. Desayuné, guardé la bolsa de dormir y acomodé todo lo que pude mi equipaje, para dejarlo listo para pasar a buscarlo a la vuelta. De todas formas era un tiempo que en algún momento iba a invertir, y de cara a que de día podía pasar mas gente por el refugio, incluso fue mejor idea dejar todo prolijo y bajo candado.

A las 6 por fortuna, en viento fue menguando, con lo que pude emprender la marcha.
Ver el campamento en donde acababa de pasar la noche, desde arriba, me dio mucha fuerza para iniciar con todo esta ultima etapa.

La señalización de esta parte fue mucho mejor que la encontrada en el día anterior, y aunque la pendiente se hizo mas pronunciada, y hay algunos escalones medianos para trepar, el ir casi sin peso me hizo transitar con plena comodidad. El terreno poco a poco fue perdiendo su color arcilloso claro, para ir transformándose en un tono crema pálido.

Las vistas fueron insuperables gracias a las nubes remanentes, la posición del sol, algo de bruma de la mañana, y la vegetación. Realmente esta fue la etapa que más disfruté, y haberla completado en soledad me dio un extra que no puedo transmitir en palabras.

A eso de las 7:30 estaba llegando a la cara izquierda de la cumbre, de a cuerdo a como nos deposita el camino. En esta bifurcación uno tiene una vista algo mas baja y escondida que desde la cruz, además de con otra orientación. Decidí ir primero por ella. Venía saboreando cada etapa en orden, y el entusiasmo no me iba a ganar justo ahora.

Subir a la cruz, leer el cartel, comer algo ahí arriba, en esa especie de gran playón conformado de piedras a modo de baldozas… Fue una gran alegría sin dudas. Otra vez las palabras me quedan chicas. Luego de dar rienda suelta a disfrutar de cuanta vista ofrece el lugar, comencé la bajada, pero, sin contar con un pequeño detalle…

Pensé que la bajada sería mas fácil que la subida, pero me equivoqué tremendamente. Si en la subida la fuerza se hace paso a paso, en la bajada, la fuerza se hace todo el tiempo, para contener el envión. A mitad de camino, una distracción hizo que se me trabara el palo de trekking entre dos grandes piedras, quedándoseme la muñeca en la dragonera, en una posición en que no podía hacer otra cosa que retroceder para desengancharla, pero justo en ese momento, me resbalo hacia atrás. Pude quitar la mano de milagro. Una pequeña distracción casi me ocasiona un accidente serio, por lo que redoblé la atención.

Llegué al refugio sin otras dificultades, aunque notando que estaba mas cansado que lo que esperaba. Acá me di cuenta del esfuerzo que significaba la bajada, pero me tranquilizó el pensar que iba con bastante menos peso.

Alcancé el cuarto descanso sin problemas, pero a mitad de camino del tercero, una mala maniobra hizo que no pudiera contener el peso de la mochila y me fui de lleno hacia adelante. Afortunadamente la cosa no pasó del susto, pero sin dudas fue una clara indicación que mis piernas estaban pidiendo descanso, y de que haber hecho este recorrido en soledad, había sido cuanto menos, una pequeña locura.

La bajada desde el tercer descanso fue haciéndose cada vez mas pausada, hasta que finalmente pude arrastrar mi penosa condición hacia la puerta de salida.

¿Valió la pena? ¡Por supuesto! Disfruté muchísimo de cada parte de la travesía, pero mi recomendación final, mas allá de las ya expuestas, es imposible que no sea: Por seguridad, y si pueden, háganlo en compañía.



¡Hasta el próximo destino!