domingo, 8 de diciembre de 2019

Caminando por Londres

Al finalizar mi visita al Shincal de Quimivil, solo 5Km me separaban de Londres, y claramente, teniendo todo el resto del dia libre, no iba a perderme la posibilidad de conocer la segunda localidad fundada por los españoles en Argentina.

Londres, desde el Shincal, queda en el km 4.075 de la Ruta Nacional 40, a 15 km de la ciudad de Belén, al pie de las sierras del Shincal, a 1.558 msnm, y en cercanías del río Quinmivil.

La primera fundación se realizó bajo el nombre de Londres de la Nueva Inglaterra, en homenaje a Londres, la ciudad natal de la reina María Tudor, esposa del rey Felipe II de España, quienes contrajeron matrimonio real en 1553. Posteriormente la ciudad tendría otras 5 fundaciones, las cuales mayoritariamente conservaron algunas variantes el nombre de Londres, hasta llegar a su denominación y ubicación actual. Londres entonces, como les comentaba, fue la segunda localidad fundada por los españoles en Argentina, habiendo sido la primera, la Ciudad de Santiago del Estero, como vimos oportunamente.

Lo primero que me llamó la atención al ver el mapa, fue su curiosa configuración urbanística, con dos plazas y dos iglesias pertenecientes a dos bandas separadas por el río Hondo: "la de arriba" y "la de abajo".

En la "plaza de arriba", está la Iglesia de La Inmaculada Concepción, Monumento Histórico Nacional. En la "plaza de abajo" se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, ésta aparte de ser casco importante del lugar, alberga algunas obras dignas de admiración.

Londres fue declarada "Cuna de la Nuez", ya que se encuentra en un oasis de riego donde abundan las plantaciones de nogal. Anualmente se realiza La Fiesta Nacional de La Nuez en el mes de enero, con la presentación de artistas locales, provinciales y nacionales.​

Tras haber recorrido Londres, seguí viaje volviéndome a Belén en el mismo sistema de microbuses que les comenté anteriormente. el resto del día lo usaría para recorrer un poco mas de Belén, y para prepararme para el resto de mi aventura catamarqueña, cosa que voy a empezar a desarrollar a partir de la próxima semana.



La semana que viene, nos vamos a explorar la puna catamarqueña, rumbo a Antofagasta de La Sierra…


domingo, 1 de diciembre de 2019

Reviviendo el imperio incaico, en El Shincal de Quimivil

Ese día desperté en Belén junto con el sol. Tenía que desayunar a primera hora y acercarme a la terminal a tomar el primero de los transportes que me llevara a la otra punta de la vecina localidad de Londres… a descubrir la mas austral capital incaica… ¡El Shincal de Quimivil!

El minicolectivo no se hizo esperar. Tomé mi boleto cortado a mano y me senté delante de todo, casi como siempre. Para mi estupor, el chofer saludaba por nombre a prácticamente todos los habituales, y mas aún fue mi sorpresa, cuando posteriormente hablando con algunos locales, me enteraría que el chofer no era otro que el dueño de esa mini flota de transportes. El ritmo, el empuje y la simpleza del interior, no conocen de límites.

Tras recorrer transversalmente la mayor parte de Belén y la totalidad de Londres, el colectivo me dejó en las cercanías a la entrada. Una breve caminata me separaba de la primera visita guiada del día, la que quería hacer porque me habían dicho, y con razón, que comprendía un recorrido mas largo que las otras. Además, ésto me permitía disponer del resto del día para conocer Londres y un poco más de Belén, así que aboné mi entrada, y comenzamos la caminata.

El Shincal de Quimivil es una ciudad precolombina actualmente en ruinas. En su plaza de armas (o plaza central) fue descuartizado el cacique Juan Chelemín luego de ser derrotado en el Primer alzamiento Calchaquí. El terreno en el que se halla emplazado el Shincal es un pequeño y escabroso valle de la precordillera que antecede a los Andes en el sector llamado Sierra de Quimivil.

La etimología más aceptada indica que el topónimo es una palabra mixta, y deriva del quechua chillka y la desinencia española al; es decir, significaría Lugar donde abunda la chilca. La chilca planta también llamada suncho (Flourensia campestris), es un arbusto espinoso que crece en sitios húmedos, su sabor es amargo, y con ella se prepara una especie de incienso. La población de la zona pronuncia usualmente shilca e incluso shinca en lugar de chillka o chilca.

Aunque existen vestigios preincaicos que indican al Shincal como un asentamiento poblado por los paziocas, con rastros incluso de la cultura Belén, el lugar cobró importancia tras la invasión quechua, y durante un período que va desde 1481 a 1536. El motivo para que resultara un centro importante de la dominación incaica, se entiende al notar que era un nudo o encrucijada del kapak ñan (camino grande o "camino del Inca"), que iba entre el antiguo Tucumán anexado al Tawantinsuyu y el Kiri-Kiri o zonas del centro y norte de Chile a través del paso de San Francisco. Por este motivo el Shincal, con una planta de 24 hectáreas, fue dotado de una plaza central con un ushnu (pequeño montículo piramidal símbolo del poder incaico), y un centenar de edificaciones tales como diversos depósitos (kollkas y tampus), así como una especie de importante cuartel con viviendas de pirca (paredes de piedra) del tipo kallanka. Tales pabellones rectangulares parecen haber servido tanto como habitaciones comunales tanto como fábricas (en especial, textiles).

Tras la caída del Tawantinsuyu y el temprano ingreso de los conquistadores españoles, (Diego de Almagro en 1536), la pequeña ciudad precolombina que habría reunido a unas 800 personas, fue paulatinamente despoblada para desestructurar las defensas que oponían los aborígenes diaguitas, y en su lugar se fundó y pobló la ciudad catamarqueña de Londres, fundada por los españoles en 1558.
La Fundación de Historia Natural Félix de Azara montó aquí un moderno museo de sitio, que funciona también como un centro de interpretación de este sitio arqueológico.

Si andan por la zona, éste es un paseo imperdible y para el asombro, cuya magnitud, excede por lejos los registros que acá les traigo, pero como siempre, que valgan como muestra:



La semana que viene, nos volvemos caminando desde El Shincal, para descubrir otro tesoro catamarqueño: Londres!


domingo, 24 de noviembre de 2019

Paseando por Belén

Tras un reparador descanso luego de la maravillosa incursión en Termas de Fiambalá, era hora de cambiar de base y trasladarme al interior catamarqueño, y para esto, no encontré mejor lugar que Belén.

La capital del departamento del mismo nombre, se ubica al sudoeste del mismo, entre los km 4089 y 4092 de la Ruta Nacional 40, en un valle semiárido surcado por el río Belén.

El asentamiento pacífico de colonizadores españoles dentro de la villa, no pudo concretarse hasta fines del siglo XVII, como consecuencia de la resistencia guerrera que ofrecían las parcialidades indígenas. Hasta 1627 los colonizadores se vieron obligados a sostener una convivencia pacífica con los pobladores nativos, luego de la cual se produciría una de las etapas más violentas por la recuperacíon del territorio y resguardo de su identidad, que se iniciara con el Gran Alzamiento del Cacique Juan Chelemín en 1630, en un estado bélico que se mantendría por unos 35 años. En 1633 el Presbítero Bartolomé de Olmos y Aguilera, un laborioso clérigo, ejercía la cura de almas en los hoy departamentos de Andalgalá, Pomán, Santa María, Belén y Tinogasta; la región oeste de la provincia. El Presbítero entonces, solicita al gobernador y capitán general del Tucumán, maestre de campo, José de Garro, tierras en el Valle de Famayfil (nombre primitivo de la villa de Belén) en donde hacer su morada, erigir sementeras, tener sus cabalgaduras, y establecer en el centro su enorme parroquia para recorrer su jurisdicción.

La desfavorable situación del asiento de su parroquia en el extremo sudeste, fue sin duda lo que lo indujo a encontrar apropiado éste paraje para plantar una población, y fue así como el 20 de diciembre de 1681, fundó la villa de Nuestra Señora de Belén, nombre que le dio posiblemente en recuerdo de la Virgen del Santuario de Nuestra Señora de Belén en España, de donde eran oriundos sus antepasados.

En Belén podremos visitar varios hitos históricos, religiosos, culturales y naturales:
  • El Monumento a Nuestra Señora de Belén: Un magnífica obra construida en honor a la Virgen de Belén, de 15 m de altura, que se encuentra en el cerro oeste de la ciudad, en un sitio que constituye el mirador de la ciudad, a una altura de 300 msnm.
  • Museo Arqueológico Cóndor Huasi: Considerado uno de los más importantes de su tipo dentro de la provincia. Conserva más de 3.000 piezas de cerámica, hueso, piedra y metal.
  • El Santuario Nuestra Señora de Belén: Inaugurado en 1907, resguarda la imagen de Nuestra Señora de Belén, patrona del departamento.
  • La Plaza Olmos y Aguilera: Principal paseo público de la ciudad. Preserva el nombre del fundador al que se lo recuerda en una pirámide erigida en el centro de la misma.
  • La Quebrada de Belén: Un maravilloso tramo de 11 km de recorrido entre montañas, al norte de la ciudad, sobre la RN 40.
  • El Mirador Cerro "San Luis": Un atractivo sitio ubicado al este de la ciudad, atravesando el otro lado del Río Belén, por la Ruta Provincial número 46.
  • El Pequeño Valle de la Luna: En el cual se destacan las geoformas llamadas Los Jasis, a 85 km al norte de Belén, próximos al paraje de Corral Quemado.
La ciudad de Belén también es célebre desde hace siglos, como parte de la ruta el telar catamarqueña, claro, por sus diversos tejidos artesanales realizados con esta técnica. Aparte del anascote, de la barchila, el barracán y el picote, se destacan los célebres ponchos belichos.

Paz, sencillez, calidez y armonía. Imposible no disfrutar mis días residiendo aquí, y la aventura por el interior de Catamarca, no hacía mas que empezar!



En nuestra próxima entrega, para variar, nos levantamos bien tempranito, para recibir en día, en el Shincal de Quimivil