domingo, 1 de septiembre de 2019

Caminando por San Salvador de Jujuy – La Ciudad

Luego de la hermosa experiencia en la aislada y tranquila San Isidro de Iruya, volví a Jujuy, para hacer base por un par de dias en su capital, lo que me permitiría conocerla, y cumplir otro de mis pendientes en el NOA, pero no nos adelantemos. Hoy, caminamos por San Salvador de Jujuy.

San Salvador de Jujuy es llamada popularmente «La Tacita de Plata», y se encuentra ubicada en un fértil valle, en la confluencia de los ríos Grande y Xibi Xibi, rodeada de montañas que, hacia el oeste y en invierno, suelen estar cubiertas de nieve. En mi caso fui en primavera, lo que no me permitió ver el paisaje de esta manera.

La ciudad es bastante grande. Tiene una población de 265.249 habitantes, que, unidos a los de su área metropolitana, ascienden a 312.554, además de ostentar dos récords nacionales: Por su latitud, sobre el paralelo de 24°11'08'', es la capital de provincia más septentrional de la Argentina y por su altitud, a 1.259 msnm, es también la capital de provincia más alta del país.

Arquitectónicamente suele estar subestimada, pero es muy interesante. La Casa de Gobierno es un edificio muy particular, al conjugar elementos coloniales españoles con neoclásicos italianizantes e influjos franceses bellepoquianos. La catedral es un hermoso -aunque sencillo- edificio de un estilo colonial español, en el cual aunque se encuentran detalles barrocos predomina el estilo herreriano; también se destaca el Teatro Mitre, de estilo italiano, construido en 1901 uno de los más antiguos del país. Otras edificaciones de notorio valor histórico y arquitectónico que se han conservado son: El cabildo, la Capilla de Santa Bárbara, la Iglesia San Francisco, la Antigua Estación del Ferrocarril Belgrano, el Mercado Central, el Hospital San Roque, el Museo Histórico Provincial (casa donde fue muerto el general Juan Galo Lavalle) y el Museo de Ciencias Naturales Carlos Darwin, en el Colegio Nacional.

La Catedral, construida frente a la plaza General Belgrano, data de mediados del siglo XVI (1606). Las obras se completaron en el período comprendido entre 1761-1765. En su interior se aprecia una de las obras de arte que perduran desde la época colonial y que pertenecía a la iglesia matriz: El púlpito. Se trata de uno de los más importante del país por su composición, antigüedad y los temas representados. Fue tallado en madera de ñandubay y cedro. Este templo católico fue elevado a la categoría de catedral en 1935, cuando se creó el Obispado de Jujuy. Desde el año 2004 en ella descansan los restos del canónigo Juan Ignacio Gorriti y de su hermano José Ignacio Gorriti.

Sin dudas, y como van a ver en el siguiente álbum, dedicar un par de dias a caminar la capital jujeña es una muy buena idea.



La’semana que viene, como es costumbre, terminamos el recorrido por la capital jujeña, para descubrir un poco mas desde sus plazas y parques

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