domingo, 2 de junio de 2019

Salinas Grandes

Habiendo repuesto energías en San Antonio de Los Cobres, seguimos viaje hacia el destino protagonista de la jornada: Las Salinas Grandes.

El viaje es bastante monótono y aburrido, sobre todo en el último trayecto, sintiéndose como mas largo de lo que en verdad es, pero vale la pena hacerlo desde allí, por los motivos mencionados en el post anterior.

Tras una hora y media, llegamos al salar, el cual sinceramente se me presentó menos imponente de lo que esperaba, y con este arribo, oficialmente, pisaba territorio jujeño por primera vez.

Salinas Grandes es la denominación de un salar limítrofe de las provincias argentinas de Jujuy y Salta, ubicado en el altiplano o puna del noroeste de Argentina.

Distante a 66 km de Purmamarca y accediendo a través de la Ruta Nacional 52, se extiende sobre un área de 212 km² en el departamento jujeño de Tumbaya y en el salteño de La Poma, encontrándose a una altitud promedio de 3450 msnm.

Pese a su elevación, las Salinas Grandes son prácticamente el nivel de base de una cuenca endorreica que se continúa hacia el norte en la laguna de Guayatayoc, laguna fuertemente salada y alcalínica. Por el sur y el este, estas salinas están separadas de la quebrada de Humahuaca por la sierra del Chañi, mientras que por el norte y el oeste sus límites se hacen más difusos en el desierto de la puna salada.

El origen de las Salinas Grandes de Jujuy y Salta data de un extenso periodo ubicado temporalmente entre 5 y 10 millones de años. En tal extendido plazo la cuenca de este salar se cubrió de aguas con gran cantidad de sales provenientes de la actividad volcánica. La evaporación paulatina de tales aguas saladas continentales dio origen a este salar que posee una costra cuyo espesor promedio es de 30 cm.​

Tras caminarlo y fotearlo hasta el hartazgo, era hora de seguir adelante, emprendiendo un asombroso retorno, pero de eso, les hablaré la semana que viene.



La próxima semana, transitamos los primeros kilómetros de experiencias Jujeñas, entrando por la puerta grande, desde la Cuesta de Lipán…

domingo, 26 de mayo de 2019

San Antonio de Los Cobres

Desde La Caldera, volvimos a la capital Salteña, para iniciar una nueva aventura con grandes lugares para descubrir. Hoy, voy en búsqueda de las famosas Salinas Grandes, pero éstas no serán mas que una excusa para descubrir otros parajes, incluso, aún más maravillosos. El primer tercio de esta experiencia discurre en la Ruta 51, teniendo como destino el pueblo minero de San Antonio de Los Cobres.

Dejando atrás Campo Quijano, y bordeando el Rio Rosario, la Ruta 51 nos lleva por la Quebrada del Toro, en un circuito maravilloso, lleno de rincones de naturaleza, formas geológicas y leyendas regionales, enredándonos de paso con algunos tramos del viaducto del Tren a Las Nubes.

Ya entrada la mañana, la primera parada fue El Alfarcito. A 2800 msnm, el paraje permite al visitante, apreciar no solo la belleza de los paisajes puneños, sino también, visitar las obras del Padre Chifri, con el colegio secundario y Albergue de Montaña el Alfarcito como eje, el cual alberga equipa y educa de forma totalmente gratuita a los egresados de las 18 escuelas primarias que hay en las 26 comunidades de la zona.

En esta localidad, también pueden disfrutarse de las fiestas de la Papa Andina, La Pachamama, y la celebración del Patrono San Cayetano. Sin dudas, un lugar para detenerse a descubrir.

Siguiendo por la 51, finalmente, llegamos a San Antonio de Los Cobres, poblado que toma su nombre de San Antonio, protector de mulas, patrono de arrieros y viajeros, en combinación con la cercanía de la sierra de Cobre, rica en este mineral.

Situada a una altitud de 3775 msnm, es el segundo centro urbano más elevado del país, tras El Aguilar, en la provincia de Jujuy.

La localidad cuenta con termas de aguas terapéuticas, hallándose a 19 km del viaducto La Polvorilla, una verdadera obra maestra de ingeniería ferroviaria. Esta posee unos 64 m de altura sobre la quebrada del mismo nombre, y atractivo central del famoso tren ya citado. También en los alrededores se encuentran las ruinas de la antiquísima ciudad precolombina de Tastil.

Vengan conmigo a descubrir la sencilla vida de los habitantes de estas tierras, mientras reponemos energías para el resto de la jornada.



La próxima semana llegamos al eje de este recorrido, en Salinas Grandes…

domingo, 19 de mayo de 2019

La Caldera – Naturaleza Viva

Tras caminar por ambas partes del pueblo de La Caldera, me fui a explorar sus ámbitos naturales, o espacios mas abiertos, porque en verdad, el poblado convive en gran armonía con esa punta salteña de la selva de Yungas, desdibujando los límites entre uno y otro ámbito en mas de una oportunidad.

Primeramente y luego de reconocer varios circuitos de selva, llegué, siguiendo el mejorado principal, al Cristo Penitente.
Esta obra del reconocido escultor Juan Carlos Iramain, consiste en una estatua gigante representando a Jesucristo, con una masa de 16 Toneladas y una altura de 22 Metros. Monumento que fuera solicitado por el entonces gobernador Ricardo J. Durand; inaugurado en 1969.

El punto mirador aquí es de no perdérselo.

Pero, el día en La Caldera no podría haber terminado mejor…

Bajé del Cristo Penitente, recorrí más senderos en las faldas de los montes, y como broche de oro, me alquilé una bici y salí a la ruta para conocer el Dique Campo Alegre.

Finalmente el Dique era lindo, si, pero en lo personal, quedó completamente opacado por esos 5.3 Km que hice sobre la Ruta 9.

El trayecto es casi todo zigzagueante y de montaña, pleno de túneles verdes de selva de Yungas, laderas de cerros, y ya mas cerca del dique, vistas como esta de los valles adyacentes. Si a esto le sumamos que la calzada está en espléndido estado, no disfrutar del recorrido es una tarea que se torna imposible.

¿El precio de la felicidad? $40.

El embalse Campo Alegre Ing. Alonso Peralta es un lago artificial, cuyas aguas están destinadas al regadío de sembrados y como reserva de agua de la Ciudad de Salta. Fue construido a principios de los 70s, y está a unos 1421 msnm, circundado por cerros y quebradas, al cual se accede por un camino de montaña a la vera del río Caldera por la RN 9 hacia la Provincia de Jujuy (aproximadamente a 30 km de la capital salteña).

Este embalse y todo su entorno aparecen aptos para el desarrollo de actividades deportivas, entre las que sobresalen la navegación a vela, pesca deportiva, deportes náuticos, senderismo y cabalgatas por sus alrededores.

Mi alegría luego de estas experiencias, al subir al colectivo de vuelta a la capital salteña, nuevamente fue inmensa.



La próxima semana, retomamos los paseos hacia el oeste salteño, rumbo a San Antonio de Los Cobres…