domingo, 11 de agosto de 2019

Los Detalles de Iruya

Caminando por el poblado de Iruya nos encontramos no solo con las maravillosas vistas que les mostré anteriormente, sino también, con un sinfin de detalles que hacen de ésta, una atmósfera única, y hoy, nos internamos en ellos…

El pueblo fue fundado oficialmente en 1753, aunque las actas de nacimiento encontrados en la parroquia de Humahuaca indican que la presencia de habitantes se remonta un siglo antes de su fundación. Estos habitantes son descendientes de los incas. Existen varias ruinas a los alrededores que prueban la existencia de una etnia homogénea antes de la llegada de los realistas. Un ejemplo son las ruinas de Titiconte, ubicado a unos 8 km al este de Iruya.

Los primeros habitantes sobrevivían, y continúan haciéndolo, mediante los cultivos de subsistencia. Principalmente se dedicaban a la cría de ganado, como ovejas, cabras y en menor medida la llamas, y también practicaban la agricultura, cultivando maíz, papas, ocas y otros productos agrícolas.

Incluso hoy en día, sus habitantes siguen subsistiendo mediante la práctica del trueque. Sin embargo, debido a su cercanía con la quebrada de Humahuaca, el turismo está comenzando a desarrollarse.
Iruya contaba con 1523 habitantes (INDEC, 2010), lo que representa un incremento del 42,3 % frente a los 1070 habitantes (INDEC, 2001) del censo anterior, y por el avance edilicio apreciado en mi visita, este número volverá a incrementarse sustancialmente en el próximo recuento.

Poco a poco, nuevos habitantes se van sumando a la tranquila y aislada Iruya, haciendo mutar su fisonomía, cosa que se nota también en los pobladores nativos de la zona, quienes no con poco descontento, refunfuñan ante los turistas que invaden su cotidianeidad. Quizá en un futuro no muy lejano, Iruya haya terminado, irremediablemente, de perder su magia original. En mis viajes he vivido en más de una oportunidad éstas tristezas, pero siempre hay esperanzas en que las regulaciones, la educación, y la reivindicación de las tradiciones vuelvan a aflorar para mantener un equilibrio con la siempre traicionera prosperidad.


La próxima semana, nos vamos a caminar la Quebrada del Rio San Isidro, en busca de dicha localidad…



domingo, 4 de agosto de 2019

El Poblado de Iruya

Habiendo pasado por Abra del Cóndor, era hora de llegar al destino donde haría base por por próximos dias. Ya de vuelta en la provincia de Salta, visitaría la mágica Iruya.

La ciudadela está ubicada a 2780 msnm, sobre los faldeos orientales de la sierra de Santa Victoria, dentro del perímetro de la reserva de biosfera de las Yungas.

Al llegar a Iruya, la primera impresión que d,a es la de un pueblo «colgado en la montaña», o más bien de una isla, ya que está rodeado por los ríos Milmahuasi y Colanzulí, (o Iruya), en medio de la quebrada.

Se destaca su edificación colonial con callejuelas estrechas y empedrado desparejo, y sus paisajes de imponentes vistas panorámicas. En sus proximidades, 5 km al noreste, se encuentran las ruinas del Pucara de Titiconte.

Aquí, los habitantes, vestimentas, costumbres y viviendas han mantenido su tradición a lo largo de 250 años. El poblado conserva, a pesar del avance del ladrillo y el cemento, gran parte de sus casas de adobe, piedras y paja.

Siguiendo el lecho de los ríos que surcan el interior, se aprecian quebradas de diferentes formas y colores. La piedra laja en algunos tramos ha formado paredes de contención del río.

El 18 de febrero de 1995 la localidad de Iruya fue declarada Lugar Histórico Nacional por Decreto 370 del Poder Ejecutivo de la Nación.

Debido a la altura, y a lo pronunciado de las pendientes de ambas partes del pueblo, la visita debe hacerse a paso lento, al menos, hasta aclimatarnos. Se pueden visitar dos miradores, la iglesia, el cementerio, y el pueblo, para lo que recomiendo dos dias completos, no solo para las caminatas, sino para poder entender la dinámica diaria de un paraje tan particular.

A continuación, les dejo el primero de los álbums que hice allí:




La próxima semana, nos internamos en los particulares detalles que hacen única a Iruya…






domingo, 28 de julio de 2019

Camino a Iruya: Abra del Condor

Luego de recorrer la fantástica Serranía del Hornocal, mi viaje siguió aún mas al norte, pero volviendo a la provincia de Salta. Tocaba sacarme el gusto de conocer y recorrer el pueblito de Iruya, pero eso únicamente es posible desde el camino que atraviesa los hermosos parajes de Abra del Condor.

Es que para llegar a Iruya, hay un único camino desde Humahuaca. Aquí se debe tomar la ruta nacional n° 9 hacia el norte. Tras recorrer 26 km. aproximadamente por la quebrada, se llega al empalme con la ruta provincial n° 13, con un camino señalizado de tierra que se desvía de la ruta 9 hacia el este.

Tomando este camino, se deben recorrer aún unos 54 km. pasando por el pueblo de Iturbe y algunos otros parajes. La ruta transita el desolado y árido paisaje de puna a medida que remonta la sierra de Santa Victoria, límite geográfico de la quebrada de Humahuaca, hasta llegar al punto más alto de su recorrido en el abra del Cóndor, a una altura de aproximadamente 4000 msnm.

A partir de allí, se puede empezar a percibir un cambio progresivo en el clima, flora e incluso fauna, visto que se está penetrando una zona de transición entre la puna y la yunga. En el abra del cóndor se ubica también la frontera entre Jujuy y Salta. A partir del abra, quedan 20 kilometros de descenso aprox. hasta llegar al pueblo, a 2800 msnm.

El camino, sobre todo en verano, es casi imposible de transitar si no en un vehículo todo terreno, y exige cierta experiencia por parte del conductor: Se transitan zonas de cornisa, se deben cruzar ríos y no es poco común que en las zonas altas del recorrido haya nieblas densas que reducen drásticamente la visibilidad.

Existen dos empresas de colectivos que realizan recorridos diarios de la ciudad de Humahuaca a Iruya y viceversa; los boletos de ambas pueden ser adquiridos en la estación de colectivos de Humahuaca, o en las respectivas oficinas en Iruya. Existen descuentos por la compra de boletos de ida y vuelta, con la fecha de vuelta abierta durante un mes como plazo máximo.

La pericia de los choferes es realmente para el asombro. Recomiendo enfáticamente viajar adelante de todo, cosa que además del camino y las vistas, nos permite de tanto en tanto, observar la cancha que tiene el conductor ante los desafíos de la geografía vial.


La semana que viene, comenzamos a recorrer el poblado de Iruya