miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cómo un simple rediseño del asa mantendrá tu taza siempre limpia


Dicen los que entienden de estas cosas que gracias a los 23,5º de inclinación del eje terrestre nuestro planeta es habitable. Gracias a eso, entre otras cosas, tenemos estaciones. No muy lejos está la original idea que han tenido los diseñadores del asa de esta taza que gracias a esa mínima variación se mantendrá siempre limpia. ¿El truco? Al permanecer boca abajo e inclinada el agua escurre y la suciedad no entra.
Casi podría ser también un buen ejemplo del principio de parsimonia o navaja de Ockham, aquello de que la explicación más sencilla para un problema suele resultar la más acertada.
En lugar de proponer complicados sistemas de tapas o de almacenamiento estanco, qué mejor que algo sencillo e implementado en los elementos ya existentes del objeto. Ya que una taza no se entiende sin su asa, aprovechemos la misma para introducir una angulación de 40º en la posición de reposo.
Normalmente si la dejamos tal cual la parte superior abierta queda expuesta a que caiga dentro del recipiente polvo o partículas que están en suspensión en el aire. Si la dejamos boca abajo el borde, donde posteriormente posamos los labios, queda en contacto con la superficie donde coloquemos la taza y en ocasiones puede haber alguna bacteria, germen o miasmilla por ahí.
La opción planteada por este diseño es tan brillante que resuelve todos esos problemas, permitiendo además que el agua que queda dentro tras lavarla salga del interior escurriendo por la superficie inclinada hasta alejarse de donde puede molestar o crear problemas de salud. ─[Yanko Design]
Fuente: http://www.gizmodo.es/2012/12/20/como-un-simple-rediseno-del-asa-mantendra-tu-taza-siempre-limpia.html