lunes, 9 de enero de 2012

Sherlock Holmes, A Game of Shadows: segundas partes no siempre son peores


Ya sea por la simpatía que despierta un personaje, por el carisma del actor que lo interpreta o por el director detrás de un proyecto, hay films a los que les disculpamos ciertos excesos. Personalmente me sucede con Robert Downey Jr. y Guy Ritchie, combinación que en esta vuelta del detective me ha entretenido mucho más a pesar de un cierto abuso de las características del personaje y de los recursos estéticos típicos del director como el slow motion. El film no deja de ser una divertida aventura al estilo Rush hour trasladada al siglo XIX pero que lejos de defraudar, mantiene al espectador contento en sus 129 minutos de duración.

La historia esta vez está basada en un relato corto de Sir Arthur Conan Doyle, The problem, pero contiene algunos elementos de otros relatos como The Dying Detective, The second stain o Valley of fear. Esto demuestra que lejos de lo que muchos pensaban, Ritchie sí exploró detenidamente las fuentes originales del personaje a pesar de condimentarlo con más humor y picardía, así como rescurrir a elementos del steampunk para contarnos sus aventuras. Todo lo cual sumado al eterno antagonista con el que tendrá que vérselas Holmes ahora, un profesor Moriarty interpretado estupendamente por Jared Harris, hace de la cinta una verdadera explosión de acción y adrenalina dentro de un argumento mejor planteado que la anterior.

Podría achacársele a los guionistas que la historia tarda un poco en asentarse en las dos horas y cuarto que dura. Los primeros cuarenta minutos cuentan como una forma divertida de volver a reencontrarse con el detective, disfrutar sus habilidades para la pelea o su profundo poder de observación; pero bien podría haberse resumido un poco para pasar a la verdadera esencia del argumento: averiguar quién se esconde detrás de los actos terroristas que están asolando a Europa y detenerlo. Para ello, Ritchie no solo se sirve de la siempre funcional química entre Downey Jr. y Judd Law, sino que le agregó el elemento femenino para completar un trío de acción ilimitado:Noomi Rapace, quien saltara a la fama gracias a su interpretación de Lisbeth Salander.

A pesar de su título, y por lo que algunos esperábamos otra historia cercana a mundos ocultistas, este argumento se muestra mucho más sólido y terrenal conjugado con un villano impecablemente perfilado como el archienemigo del detective. Así tenemos escenas realmente infartantes, como la del bosque, y diálogos mucho más maduros y resueltos, como el fantástico duelo final entre Holmes y Moriarty, por lo que la película difícilmente aburra a alguien. El sorpresivo final también es otro de los aciertos que reafirman que esta vuelta la factura general estuvo mejor pensada, más clara y por ende, mejor expuesta a pesar de, como dijera antes, estar llena de abusos estilísticos así como de algunos momentos de humor un tanto forzados. Es que si hay algo que no escasea en este film es justamente el humor, se añade además la aparición del hermano de Holmes, Mycroft, interpretado porStephen Fry quien tiene toda la postura necesaria para complementar al mejor estilo inglés al trío protagonista.
Si tras la primera parte pocos apostaban por una segunda oportunidad para la realización de otro film del detective, A game of shadows quita toda duda sobre la tercera parte en cuestión. Y si aun alguno guarda reticencias para visionar esta cinta, pues a no perdérsela que bien vale en pantalla grande.
Fuente: http://extracine.com/2012/01/sherlock-holmes-a-game-of-shadows-segundas-partes-no-siempre-son-peores

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