miércoles, 10 de octubre de 2012

Mira el nuevo tráiler de Assassin’s Creed III en español y acércate a la historia de Connor

origen
Arranca la cuenta atrás para el lanzamiento de Assassin’s Creed III, por lo que Ubisoft ha estrenado un nuevo tráiler del juego que en esta oportunidad viene a contarnos la historia del protagonista de esta historia: Connor.
Así, en el nuevo vídeo promocional de Assassin’s Creed III podemos acercarnos a los orígenes de Connor, para comprender mejor su historia y entender como llegó a ser un asesino, es decir, un repaso por su vida, desde que los colonos invasores destruyeron su pueblo, y motivaron su interés de entrenarse duramente para hacer pagar a los culpables.
En el vídeo, narrado por el propio Connor, nos acercamos a las motivaciones que lo llevaron a convertirse en asesino, gracias a este acercamiento a los orígenes de su historia que nos facilita Ubisoft es más fácil ponernos en la piel del personaje y comprender su deseo de venganza.
Pero más que hablar, vale que seguidamente te dejemos el nuevo tráiler de Assassin’s Creed III, doblado al español, para que puedas acercarte en detalle a la historia de Connor:
Ahora que conoces la historia de Connor solo resta esperar al próximo 31 de octubre, cuando llega Assassin’s Creed III y entonces uses toda tu fuerza y valentía para enfrentarte a todo un ejército: ¡Rebélate!
Fuente: http://www.fayerwayer.com/2012/10/mira-el-nuevo-trailer-de-assassin%E2%80%99s-creed-iii-en-espanol-y-acercate-a-la-historia-de-connor/





martes, 9 de octubre de 2012

Los mejores gadgets de James Bond

bond
James Bond cumple 50 años de aventuras como el espía más famoso y osado del Reino Unido. En medio siglo, mi nombre es Bond, James Bond, no ha dejado de sorprender con sus increíbles autos, porque le llueven las chicas, y por lo que nos convoca aquí: los gadgets.
Como todo agente secreto, Bond cuenta con un laboratorio a cargo de Q que se dedica a diseñar herramientas para que él las utilice en sus misiones. Se trata de aparatos que han contribuído a salvarle la vida más de una vez – o al menos para impresionar a las chicas. Aquí va un recuento de lo más notable aparecido en las películas.

Anteojos de rayos X


Pierce Brosnan lució este modelo de gafas en “El mundo no basta” (1999), que le permitían al espía obtener visión de rayos X y ver cosas ocultas, como por ejemplo, las armas que portaban sus enemigos.

“Dentonita”


Al revés de la pasta de dientes, la dentonita puede provocar agujeros no sólo en los dientes, sino que también en las murallas, el suelo, gente, etc. En “Con licencia para matar” (1989), esta pasta venía con un detonador con forma de caja de cigarrillos.

Reloj televisor


No tenemos idea por qué todavía no todos tenemos uno así en la muñeca, aunque tampoco está muy claro cuán práctico sería un reloj con televisor. En “Octopussy” (1983), Bond luce un modelo Seiko que no sólo dice la hora.

Reloj de campo magnético


Este reloj apareció en “Vive y deja morir” (1973), y se trata de un Rolex capaz de convertirse en un magneto tan poderoso que incluso podría desviar la trayectoria de una bala (que no fuera de plomo) a larga distancia. También podía atraer otras cosas de metal, asunto demostrado con una cuchara.

Jetpack de cohetes


odavía estamos esperando los jetpacks en el mundo real. James Bond usó uno en 1965 en la película “Thunderball” con Sean Connery, para escapar de los malos.

Auto submarino

En 1977 en “La espía que me amó”, James Bond escapa haciendo que su Lotus Esprit se convierta en un submarino, conduciéndolo bajo el agua.

Teléfono móvil con shock eléctrico y control remoto

Este modelo Ericsson apareció en “El mañana nunca muere” (1997) e incluía una serie de agregados, como una pistola de choque eléctrico que podía descargar 20.000 volts a un usuario no autorizado. Bond lo usó también para freír el mecanismo de cierre de una puerta. También incluía un lector de huellas digitales, una antena que se podía usar para abrir cerrojos, y un control remoto para su BMW 750iL.

El BMW 750iL


El teléfono de arriba no sería suficiente sin este auto, que además de ser controlado por control remoto vía teléfono móvil, venía con un arsenal de armas, es a prueba de balas, dispara misiles desde el techo, granadas, y más.

El maletín


El maletín es un accesorio recurrente para James Bond, pero particularmente en “Desde Rusia con amor” (1963), contenía un rifle sniper AR-7 que se doblaba en partes, 40 cajas de municiones, un cuchillo para lanzar, una botella de gas lacrimógeno y más.
Fuente: http://www.fayerwayer.com/2012/10/los-10-mejores-gadgets-de-james-bond/


















El alumno de fotografía ideal

El otro día vimos cómo podría ser el profesor de fotografía ideal. Hoy vamos a ver cómo deberíamos comportarnos si vamos a clases de fotografía, para aprovechar al máximo las explicaciones de nuestro maestro. La ilusión va por descontado, pero vamos a ver qué podemos aportar nosotros como alumnos.
Alumno
  • Cuando nos apuntamos a un curso, tenemos que conocer de antemano el tipo de fotografía que hace el profesor, o como la entiende. Es la mejor manera de no llevarse sorpresas desagradables y descubrir que eres un apasionado del diseño digital y que tu nuevo profesor reniega de esa tendencia.
  • Hoy en día, internet es una fuente de información inagotable. Es un apoyo que tenemos muy al alcance de las manos, pero no debemos confiar toda nuestra formación en la red de redes. No hay nada comparable a un buen profesor.
  • Al acudir a la primera clase, tenemos que dar un voto de confianza al profesor. A lo mejor no es la persona más alegre del mundo, o ha tenido un mal día, pero hay que confiar en su profesionalidad. Pero si hemos estado buscando la clase ideal, no podemos desinflarnos en el primer momento.
  • Durante las clases, el buen alumno apaga el móvil o al menos lo deja en silencio. Y por supuesto, no hace caso a las redes sociales en las dos horas de aprendizaje. Es una mala costumbre que se está extendiendo. Cada cosa tiene su momento y su lugar. La fotografía no admite despistes ni mala educación.
  • No tiene sentido acudir a ningún curso si el alumno no hace fotografías. Hay que ser muy participativo para sacar provecho. El secreto para aprender más es acercarse al profesor y exprimirle, en el buen sentido de la expresión.
  • Cuando el profesor manda ejercicios o trabajos, hay que hacerlos siempre y no andar con excusas de falta de tiempo o de creatividad. Las clases de fotografía no sirven para nada si sólo se escucha. Es tiempo perdido.
  • Las preguntas y las dudas son siempre bienvenidas. No hay nada más duro que dar una clase y que los alumnos no pregunten nada. No hay pregunta absurda, lo que sí hay son preguntas impertinentes. El buen alumno sabe preguntar en su debido momento.
  • Aunque muchos van a clase después del trabajo no es el lugar adecuado para bostezar o quedarse dormido. Un buen café, una bebida con burbujas o un reconstituyente multivitamínico hacen milagros.
  • El profesor no es dios. Por lo tanto no hay que imitarle. Hay que saber valorar sus experiencias y sus opiniones en su justa medida. Igual se transforma en fuente de inspiración, pero hay que evitar ser su sombra. El alumno, como futuro fotógrafo, tiene que tener su propio camino.
  • Si un profesor recomienda libros, películas, artículos… hay que ir corriendo a por ellos. El descubrimiento de otras formas de mirar puede ser el mejor aprendizaje que exista. Y puede ser el camino para encontrar las referencias propias.
  • La paciencia es un don que tienen algunos alumnos. Muchos quieren aprender a manejar su cámara, por ejemplo, y les da igual cómo funcionan las de los demás. Esos alumnos estarían mejor con un profesor particular, que es una muy buena opción.
  • Si un grupo de alumnos nos están de acuerdo con la forma de dar las clases del profesor, tienen que hablar con él, no dedicarse a boicotear las explicaciones. Algo que sólo supone una pérdida de tiempo y de dinero. Eso sí, si el profesor no cambia, la revolución se puede poner en marcha.
  • Hay que recordar que no basta con ir a clase y hacer los ejercicios que nos mandan. Nosotros tenemos que hacer más fotos, ver más imágenes para que nos afloren más dudas todavía y poder resolverlas con el grupo de alumnos que se haya formado.
Todas las cosas que hemos señalado aquí, parecen perogrulladas, pero no viene mal tenerlas a mano para utilizarlas como reflexión antes de ir a clase y a la salida. Ser alumno de fotografía es una de las mejores experiencias que podemos tener, siempre y cuando encontremos a un buen profesor. Y además podemos aprender toda la vida. Así que hay que aplicarse.
Fuente: http://altfoto.com/2012/10/el-alumno-de-fotografia-ideal