miércoles, 2 de marzo de 2016

Mi 15vo proyecto Papercraft – Cámara estenopeica para rollos de 35mm (Primer intento)

Tras desarrollar 14 proyectos por el mero placer de hacer los juguetes que siempre quise, decidí que el modelo número quince debería ser algo especial. Un objeto útil, que funcione, y que conjugue mi gusto por el papercraft, y, mi pasión por la fotografía: Una cámara estenopeica para rollos de 35mm.
Buscando modelos, me encontré con un “Standard”: La Rubikon.

Si bien el modelo que desarrollé fue el último hasta ese momento (2.3 Descargable desde acá), el modelo 2.0.3.9 incluye un completo instructivo en español, por lo que no voy a desarrollar el armado en detalle del mismo, ya que en este pdf van a encontrar lo necesario para completar la tarea exitosamente, así como los materiales a utilizar.

Pero… ¿Qué es la cámara oscura? El principio de la cámara oscura y asimismo de la cámara estenopeica, se basa en permitir el paso de luz a través de un pequeño orificio llamado estenopo (cuyo tamaño varía de fracciones de milímetros a unos pocos milímetros dependiendo del tamaño de la cámara) que crea una imagen del exterior en el extremo opuesto de la cámara. Este sencillo principio de proyección que fue descripto por Leonardo Da Vinci es similar al utilizado en las cámaras modernas (incluso las digitales). El mecanismo actual utilizado por las cámaras fotográficas difiere sólo en mejoras de carácter tecnológico tanto en los mecanismos utilizados como también en las ópticas y el uso del sensor que ha reemplazado al film en las nuevas cámaras. La cámara oscura nos provee de imágenes muy interesantes causadas generalmente por la imperfección de los rayos que atraviesan la cámara o la borrosidad generada por el estenopo. Además, el hecho de realizar una fotografía se convierte en una aventura desde el mismo instante en que comienza la toma hasta el momento del revelado.

Sin mas preámbulos, nos ponemos a trabajar.

Disponemos de las hojas del proyecto y recortamos sus piezas cuidadosamente.


Ahora, vamos armando cada componente. Muy importante: Como el papel es grueso (‘Prácticamente cartón), tenemos que marcar suavemente los bordes, pero ojo con marcarlos demasiado, ya que esto crearía aristas muy finas y permeables a la entrada de luz. Mas que nunca, paciencia y precisión.


En mi caso compré un estenopo hecho con laser. Si bien esto atenta directamente contra la naturaleza artesanal del proyecto y de la idea de la fotografia estenopeica, queria en mi primera aproximación no tener que lidiar con este delicado tema para asegurarme que la cámara funcionara como se suponía que debería funcionar, pero con lo que no contaba, era con pasarme con el pegamento, ya que sin querer obstruí parcialmente el estenopo con el mismo. De todas formas decidí seguir adelante, y ver que salía :)


Finalmente al ensamblar todas las piezas, nuestra cámara quedará finalizada:


Primer intento: Cargué un rollo de 100asa Blanco y Negro, pero, tengo que hacer algunos ajustes... Los fotogramas están, pero casi con un color uniforme. Evidentemente me faltó tiempo de exposición. Además puedo aprovechar a armar otra haciendo algunos aarreglos extras, como el masillado de las aristas desde adentro, para evitar se filtre luz desde ahí, y, poner esta vez sí, correctamente (o más acertadamente), el estenopo. Ya actualizaré con una nueva entrada, mientras tanto, sepan que la cámara funciona, sólo es cuestión de algunos retoques sobre la marcha :)

domingo, 28 de febrero de 2016

Los Miradores de Misiones

La semana pasada les mostraba Los Saltos con los que nos encontramos en la ruta que hicimos hacia Brasil. Hoy, completo esta parte del trayecto mostrándoles no solo las imponentes rutas misioneras, sino también, las maravillosas vistas que hay desde sus miradores.

El día no arrancó con el mejor de los climas cuando salimos desde San Ignacio Miní, pero, a mal tiempo buena cara. La cosa es que a causa de la poca visibilidad y la nula señalización, nos pasamos del cruce con la ruta 6, gracias a lo cual, vivimos todo esto que vivimos.

De pura casualidad y pasando Jardín América llegamos al primero de los saltos que les mostraba la semana pasada, pero la cosa no terminó ahí. Quisimos volver por la mas cercana ruta 8, hasta Campo Grande, con idea de conocer Oberá, pero la misma en ese trayecto no es de asfalto y está bastante despareja, lo que ponía en riesgo la integridad del auto. Consecuentemente bajamos hacia la 7, tomando un camino menos directo todavía hasta Aristóbulo del Valle…

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También podés verlas directamente desde Picasa.

Y menos mal que fue así! Fruto de esta suma de coincidencias pasamos no solo por el segundo salto, sino que pudimos disfrutar de un camino maravilloso, lleno de selva y miradores alucinantes dispuestos para poder estacionar y contemplar los maravillosos paisajes misioneros desde sus alturas. Tremenda e inolvidable sorpresa!!!

Llegar al primer contacto con el rio Uruguay fue muy emocionante. Fue pensar en verdaderamente un sueño cumplido. Luego de almorzar/merendar en Oberá y de disfrutar del tercero de los saltos, continuamos con los últimos rayos de sol de la tarde hacia Santa Rita, en una ruta también, llena de selva y miradores de ensueño. Vívanlo, las palabras me quedan cortas y no puedo transmitir lo que es realizar este viaje.

Finalmente, El Pacú de Santa Rita nos ofreció un lugar acogedor para pasar la noche, para reponer energías y seguir nuestra ruta de Misiones Jesuíticas protegidas por la UNESCO.

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La semana que viene, desde Alba Posse, nos subimos a la balsa y cruzamos a Brasil… São Miguel das Missões, nos espera!

domingo, 21 de febrero de 2016

Los Saltos Misioneros

Desde San Ignacio Miní partimos bien temprano. La idea de ese dia era usar el viaje como destino en sí, mas allá de alguna otra escala hacia nuestro último punto en el otro extremo de la provincia de Misiones, rumbo a Brasil, y de poder dedicarnos a las sorpresas que el trayecto nos brindara. Y esas sorpresas no se hicieron esperar.

Hoy les mostraré algunas de las maravillas con las que casualmente nos fuimos topando en la ruta tomada: Los saltos de agua... Emblema misionero si lo hay!

Los primeros con los que nos encontramos fueron los Saltos del Tabay: Pasando Jardín América e ingresando por un camino de selva, desde la ruta 12, y hasta el final del balneario, se puede apreciar su mas grande manifestación, aunque haciendo un poco de aventura siguiendo el cauce del arroyo, pudimos encontrar algunos saltos menores pertenecientes al mismo sistema.

En segundo orden, el pequeñísimo Salto Cuñapirú se dejó ver entre la selva que lo rodea. Al mismo se llega entrando por la ruta 223 desde la 7, y siguiendo los carteles que invitan al balneario. Perderse en estos caminos, mezcla de campo, selva y montaña es una experiencia maravillosa.

Nuestra última gran escala fue en Oberá, desde donde accedimos al magnífico complejo recreativo que oficia de hogar para el Salto Berrondo y sus cascadas. Un lugar maravilloso para pasarse un día completo.

En cada caso tuvimos buen caudal de agua gracias a las lluvias intermitentes que nos acompañaron durante toda la travesía.

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La semana que viene, les muestro las rutas y miradores con los que nos Misiones nos deslumbró en este camino, mientras continuamos hacia Brasil…