domingo, 9 de junio de 2019

Cuesta de Lipán

Dejando atrás las Salinas Grandes, comenzamos a subir hasta el Abra de Potrerillos a 4.170 metros de altura. Desde este punto de altura máxima, me asomaría a uno de los miradores mas alucinantes del viaje, a disfrutar de la Cuesta de Lipán.

La cuesta del Lipán corresponde a un tramo zigzagueante y empinado de la Ruta Nacional 52, ubicada en el departamento de Tumbaya, en la Provincia de Jujuy.

La cuesta está recorrida un camino totalmente asfaltado que va serpenteando en su ascenso. Unas centenas de metros antes de llegar a su tope existe un mirador desde donde puede observarse la vertiginosa cuesta en casi toda su extensión.

De aproximadamente unos 17 kilómetros de extensión, la cuesta asciende desde los límites de la localidad de Purmamarca, a 2.192 msnm hasta los 4.170 msnm en el Abra de Potrerillos, pasando por el Cerro de los Siete Colores en un ascenso de este a oeste hacia la Puna de Atacama. Luego desciende hasta las Salinas Grandes a 3.450 msnm.

La cuesta es ascendida por un tramo de la Ruta Nacional 52, que a su vez integra el llamado eje Capricornio, parte del corredor bioceánico del Mercosur. Concretamente la cuesta del Lipán empalma la Ruta Nacional 9 al Este y la ex-Ruta Nacional 40 al Oeste.

Es el principal medio de acceso al Paso de Jama, único paso del eje completamente asfaltado y transitable todo el año, lo que hace que tenga un importante tránsito vehicular, sobre todo de camiones que hacen el recorrido entre Chile, noroeste y nordeste argentino, Paraguay y sudeste brasileño.

A pesar del flujo económico del corredor, el principal provecho que toman de la cuesta del Lipán los lugareños reside en actividades turísticas marginales tales como la venta de artesanías en el Abra de Potrerillos, el aprovechamiento del mirador de la cuesta como parador o el uso de la misma para realizar tours hacia las Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc.

La Cuesta de Lipán recibió el premio Obra Vial del año 2004, por la Asociación Argentina de Carreteras, que nuclea a todas las provincias, empresas del sector y el Gobierno Nacional.

Recorrerla fue espectacular, concluyendo las últimas horas de la tarde recorriendo Purmamarca, pero ésto, se los cuento la próxima :)



La semana que viene, nos metemos a disfrutar de Purmamarca, y del cerro de siete colores

domingo, 2 de junio de 2019

Salinas Grandes

Habiendo repuesto energías en San Antonio de Los Cobres, seguimos viaje hacia el destino protagonista de la jornada: Las Salinas Grandes.

El viaje es bastante monótono y aburrido, sobre todo en el último trayecto, sintiéndose como mas largo de lo que en verdad es, pero vale la pena hacerlo desde allí, por los motivos mencionados en el post anterior.

Tras una hora y media, llegamos al salar, el cual sinceramente se me presentó menos imponente de lo que esperaba, y con este arribo, oficialmente, pisaba territorio jujeño por primera vez.

Salinas Grandes es la denominación de un salar limítrofe de las provincias argentinas de Jujuy y Salta, ubicado en el altiplano o puna del noroeste de Argentina.

Distante a 66 km de Purmamarca y accediendo a través de la Ruta Nacional 52, se extiende sobre un área de 212 km² en el departamento jujeño de Tumbaya y en el salteño de La Poma, encontrándose a una altitud promedio de 3450 msnm.

Pese a su elevación, las Salinas Grandes son prácticamente el nivel de base de una cuenca endorreica que se continúa hacia el norte en la laguna de Guayatayoc, laguna fuertemente salada y alcalínica. Por el sur y el este, estas salinas están separadas de la quebrada de Humahuaca por la sierra del Chañi, mientras que por el norte y el oeste sus límites se hacen más difusos en el desierto de la puna salada.

El origen de las Salinas Grandes de Jujuy y Salta data de un extenso periodo ubicado temporalmente entre 5 y 10 millones de años. En tal extendido plazo la cuenca de este salar se cubrió de aguas con gran cantidad de sales provenientes de la actividad volcánica. La evaporación paulatina de tales aguas saladas continentales dio origen a este salar que posee una costra cuyo espesor promedio es de 30 cm.​

Tras caminarlo y fotearlo hasta el hartazgo, era hora de seguir adelante, emprendiendo un asombroso retorno, pero de eso, les hablaré la semana que viene.



La próxima semana, transitamos los primeros kilómetros de experiencias Jujeñas, entrando por la puerta grande, desde la Cuesta de Lipán

domingo, 26 de mayo de 2019

San Antonio de Los Cobres

Desde La Caldera, volvimos a la capital Salteña, para iniciar una nueva aventura con grandes lugares para descubrir. Hoy, voy en búsqueda de las famosas Salinas Grandes, pero éstas no serán mas que una excusa para descubrir otros parajes, incluso, aún más maravillosos. El primer tercio de esta experiencia discurre en la Ruta 51, teniendo como destino el pueblo minero de San Antonio de Los Cobres.

Dejando atrás Campo Quijano, y bordeando el Rio Rosario, la Ruta 51 nos lleva por la Quebrada del Toro, en un circuito maravilloso, lleno de rincones de naturaleza, formas geológicas y leyendas regionales, enredándonos de paso con algunos tramos del viaducto del Tren a Las Nubes.

Ya entrada la mañana, la primera parada fue El Alfarcito. A 2800 msnm, el paraje permite al visitante, apreciar no solo la belleza de los paisajes puneños, sino también, visitar las obras del Padre Chifri, con el colegio secundario y Albergue de Montaña el Alfarcito como eje, el cual alberga equipa y educa de forma totalmente gratuita a los egresados de las 18 escuelas primarias que hay en las 26 comunidades de la zona.

En esta localidad, también pueden disfrutarse de las fiestas de la Papa Andina, La Pachamama, y la celebración del Patrono San Cayetano. Sin dudas, un lugar para detenerse a descubrir.

Siguiendo por la 51, finalmente, llegamos a San Antonio de Los Cobres, poblado que toma su nombre de San Antonio, protector de mulas, patrono de arrieros y viajeros, en combinación con la cercanía de la sierra de Cobre, rica en este mineral.

Situada a una altitud de 3775 msnm, es el segundo centro urbano más elevado del país, tras El Aguilar, en la provincia de Jujuy.

La localidad cuenta con termas de aguas terapéuticas, hallándose a 19 km del viaducto La Polvorilla, una verdadera obra maestra de ingeniería ferroviaria. Esta posee unos 64 m de altura sobre la quebrada del mismo nombre, y atractivo central del famoso tren ya citado. También en los alrededores se encuentran las ruinas de la antiquísima ciudad precolombina de Tastil.

Vengan conmigo a descubrir la sencilla vida de los habitantes de estas tierras, mientras reponemos energías para el resto de la jornada.



La próxima semana llegamos al eje de este recorrido, en Salinas Grandes