jueves, 20 de junio de 2013

Descubre todo lo que sucede en el correo postal a través de una cámara oculta


Ruben van der Vleuten es un Diseñador Industrial quien ha llevado a cabo un interesante experimento, grabar todo lo que sucede con un envío a través del correo postal desde tu casilla de correo hasta el destinatario.
Lograr el cometido no fue sencillo, introducir una cámara barata en un paquete conectada a una placa Arduino. Llevaba una celda fotoeléctrica para grabar cuando hubiese luz durante 30 segundos.
Como seguro se imaginarán lograr esto en un solo intento es imposible, puede que la cámara se desconecte, se agote la batería y no alcance  a grabar hasta su destino o simplemente la cámara nunca grabe nada interesante por lo que el experimento se realizó varias veces hasta que se logró obtener capturas interesantes del todo el viaje y el sistema del correo postal.
Vía: Microsiervos
Fuente: http://www.puntogeek.com/2013/04/05/descubre-todo-lo-que-sucede-en-el-correo-postal-a-traves-de-una-camara-oculta/




El trípode, el gran olvidado

La fotografía de principios de siglo no hubiera sido posible sin el trípode, ese artilugio de tres patas que muchos se niegan a llevar encima por su excesivo peso. Todo hubiera salido muy movido. Hoy en día su uso es minoritario. Podemos descubrir la técnica de un fotógrafo por su forma de utilizarlo. Hoy vamos a intentar colocarlo en el lugar que se merece, y no es en el fondo del armario o en el maletero.
Fotos con trípode
El trípode ayuda a conseguir fotografías más nítidas con cualquier velocidad de obturación. Esa es su principal función. También sirve para conseguir encuadres y composiciones más meditados, para poder salir en la foto si queremos perpetuar nuestra imagen, para nivelar la cámara...
Pero el trípode no es mágico, y desde luego no sirve cualquiera. Hay que saber usarlo. No es únicamente un soporte, como son los famosos saquitos de arroz, la cuerda de pita con una arandela, o colocar la cámara en el suelo o en la cabeza de nuestro acompañante. Saber manejar bien un trípode, tripie, como se dice al otro lado del Atlántico, es fácil, pero muy poca gente lo sabe.

Qué trípode comprar

De entrada recomiendo olvidarse de los trípodes ligeros. No sirven de nada. Yo los llamo trípodes de centro comercial, que son aquellos que te compras por dos monedas y encuentras en cualquier lugar, aunque no esté especializado en fotografía.
Un trípode tiene que ser pesado y soportar con solvencia el equipo más grande que tengamos. Es decir, si tenemos una réflex con un 100-400 mm, tiene que aguantar su peso sin moverse un ápice. La mejor prueba es colocar el equipo y observar si lo puede mantener, sin moverse, en cualquier posición.
Tiene que tener la posibilidad de cambiar de rótula, para mejorar el equipo en el futuro o poder cambiarla si se estropea. Las patas se tienen que poder abrir en cualquier ángulo y tener por lo menos tres secciones que se ajusten de manera rápida y segura. ¿Qué altura debe tener? Cuestión de gustos, pero me gusta que más o menos tenga mi altura (y mido 1,81 m), para agacharme lo menos posible en situaciones normales.
La barra central la usaremos en casos muy puntuales, pero es muy cómodo que se pueda poner en posición horizontal para hacer reproducciones o conseguir encuadres llamativos. Esto es caro, pero os aseguro que lo terminareis usando.
Los trípodes de carbono son muy ligeros, pero son muy caros, y sólo compensa tenerlos si viajas a menudo y consigues amortizarlo pronto. Un buen trípode es caro, pero tiene la ventaja de que es para toda la vida, sirve para todo tipo de cámaras, y si lo cuidas medianamente bien lo podrás usar de bastón cuando seas mayor.
Hay muchas marcas, pero las más conocidas suelen ser las mejores: Manfrotto, Gitzo, Giotto... Aunque ahora por internet podemos encontrar marcas más económicas y parece ser que igual de fiables. Desde luego, nunca compraría un trípode que no pudiera probar antes. Y tendría claro para que lo querría: para estudio o para viajar con él. La compra sería muy distinta. Y no hay que olvidarse de la rótula, que puede duplicar el precio del soporte. Yo tengo dos, uno para viajar y andar con él por el campo y otro para el estudio. Los tengo desde hace diez años y espero jubilarme con ellos.

Cómo usarlo

No sirve de nada tener el mejor trípode si no lo colocamos y manejamos bien. Veamos paso por paso cómo hacerlo:
  1. Con el trípode boca abajo, soltamos todas las presillas de las secciones de las patas y le damos la vuelta con cuidado. Encontramos la altura que queremos y apretamos de nuevo las presillas. Es mejor hacerlo así que una por una, que es más lento y engorroso. Sólo hay que tener en cuenta que es mejor desplegar las secciones más finas primero y evitar subir la barra central si queremos estabilidad.
  2. Abrimos las tres patas al máximo siempre para conseguir mayor estabilidad (todo lo que hagamos está enfocado a esto). Por supuesto este paso lo habremos tenido en cuenta durante el primer paso, pues la altura final disminuirá.
  3. Al abrir las tres patas, nos aseguraremos que una de ellas está en la misma línea que el objetivo, es decir, una estará mirando al frente, y las otras dos a los lados. Cualquier otra posición carece de sentido.
  4. Con la ayuda de un nivel (del mismo trípode o uno de carpintero) nivelaremos la cámara para evitar líneas caídas y demás problemas que luego tendríamos que ajustar en el laboratorio digital. Apretamos todas las roscas.
  5. No tienen sentido los demás pasos si ahora apretamos el disparador con nuestro dedo, como he visto muchas veces. Es una paradoja luchar por evitar la trepidación y provocarla con tanta intención. Hay que comprarse un disparador a distancia o a lo sumo, usar el autodisparador de la cámara. También es muy importante subir el espejo en una réflex, pero si estamos trabajando con la visión directa de la cámara ya está subido.
  6. Para cerrar el trípode, quitamos la cámara, le damos la vuelta, soltamos todas las presas a la vez y dejamos actuar a la gravedad.
Este artículo es un manual de uso, algo que nunca miramos cuando compramos el trípode. La nitidez de nuestras fotos mejorará y si nos convencemos de llevarlo siempre con nosotros, nuestras fotografías de paisajes ganaran muchos puntos.
Fuente: http://altfoto.com/2013/04/el-tripode-el-gran-olvidado











¡Tomá Spielberg! Millonario loco se mandó a hacer su propio Jurassic Park


El "parque jurásico" de dinosaurios robot más grande del mundo abrirá sus puertas por iniciativa del multimillonario australiano Clive Palmer, conocido también por su plan de construir una réplica del Titanic.
Para hacer realidad su ambiciosa idea, Palmer encargó la colocación de 165 modelos de criaturas jurásicas en su lujoso complejo vacacional, situado en el balneario de Sunshine, Australia. Unos 40 dinosaurios ya se exhiben en el parque.
Los modelos son réplicas de animales del periodo jurásico de hasta 1.200 kilos de peso y 20 metros de altura, que rugirán y se moverán. Los modelos de dinosaurios serán fabricados en China. En los próximos, meses unos 70 dinosaurios robot más llegarán al parque.
El creativo empresario ha destacado en un comunicado que decidió acelerar el proceso de construcción del parque - que bautizó como Palmersauria en honor a sí mismo - como otros de sus negocios e iniciativas: Palmer Resort, Palmer Golf, Palmer Grill y el museo de coches de época Palmer Motorama.
El coste de la iniciativa de Palmer asciende a 795 millones de dólares, según las estimaciones publicadas en 2012 por la revista Forbes. A pesar de las dificultades burocráticas para obtener todos los permisos necesarios, Palmer parece estar decidido a abrir su fantástico parque.

Fuente: http://elsensacional.infonews.com/nota/13420-toma-spielberg-millonario-loco-se-mando-a-contruir-su-propio-jurassic-park/