domingo, 22 de diciembre de 2019

Hacia la Puna Catamarqueña: Entre El Peñón y la Laguna de Antofagasta

En la primera etapa de este viaje hacia la Puna Catamarqueña, recorrimos desde la Quebrada de Belén hasta Laguna Blanca. Hoy, completamos el circuito hasta Antofagasta de la Sierra, desandando el camino realizado entre El Peñón y la Laguna de Antofagasta.

Habiendo recorrido algo más de 220KM desde Belén, Antofagasta de la Sierra como departamento, nos recibía formalmente en El Peñón. El pequeño poblado construido prácticamente de Adobe, alberga a unos 260 habitantes, quienes no dudarán en ofrecemos su hospitalidad en nuestro paso o estadía. Reponer energías acá fue una gran idea, de cara a todo lo que se venía.

Es de destacar que entre los departamentos de Belén y Antofagasta de la Sierra, y al costado de la rutas, siempre aparecen, a veces curiosas, otras veces más cautas, llamas y vicuñas regalándonos su compañía. Si van manejando, háganlo con precaución, ya que muchas veces se asustan, y en la corrida terminan cruzándose abruptamente en el camino. Tomando ese recaudo, solo resta disfrutar con ellas del paisaje.

Si bien los volcanes no son la parte central de esta región de Catamarca, (Ya que recorrer los seismiles los tiene como verdaderos protagonistas), no se puede negar que ellos son, y sobre todo fueron, parte de los pilares en la conformación de los variados paisajes con los que nos sorprenderemos en la región de Antofagasta de la Sierra. además de pasar cerca de los Volcanes Antofagasta y Alumbrera, haríamos una nueva parada para recorrer sus campos de lava.

Aquí, los vastos campos negros de tintineantes piedras volcánicas, parecen extenderse hasta el infinito, y caminarlos, se asemeja en gran medida a un paseo por un Mordor catamarqueño. Crecen de tanto en tanto, espinosos arbustos de Yica Yica, de los cuales no dudé en cortar algunas pequeñas ramas para agregarle al mate. Tal vez ésta sea una de las experiencias más difíciles de transmitirles en foto, por lo que redoblo mi recomendación de siempre: Vayan y vívanlo.

Llegando a Antofagasta de la Sierra, el paisaje vuelve a cambiar por enésima vez gracias a su laguna homónima. La laguna se encuentra al pie de los mismos volcanes Antofagasta y La Alumbrera, y en ella habitan diversas especies de aves, entre las que se distinguen flamencos rosados y chorlitos puneños. Entre esta laguna y el volcán La Alumbrera, se encuentra un pucará, rodeado de una extensa muralla de 2km de largo. El pucará contiene una variedad de edificaciones preincaicas e incaicas.

Lo poco que quedaba del día, lo usamos para instalrnos en Antofagasta de la Sierra y recorrer sus museos, pero eso, será tema de la próxima crónica.


La semana que viene, nos caminamos Antofagasta de La Sierra de punta a punta!



domingo, 15 de diciembre de 2019

Hacia la Puna Catamarqueña: Entre la Quebrada de Belén y Laguna Blanca

Desde Londres, volví a Belén, no solo a recorrerla un poquito mas en el resto del día, sino también, a prepararme para la segunda gran etapa de mi estancia en Catamarca, la cual sería íntegramente en la Puna, y hoy, les muestro el inicio de semejante aventura.

Arrancamos bien tempranito, dejando atrás Belén, y enfilando por la mítica Ruta 40 hacia el norte, por la mismísima Quebrada de Belén y siguiendo el curso del río del mismo nombre. Los paisajes desde el vamos son magníficos, y el viaje no hacía mas que iniciar. Las curvas a la altura de San Fernando, nos muestran horizontes cada vez más interesantes.

Pasando Las Juntas, abandonamos la Ruta 40, tomando la 36, la cual nos llevaría a atravesar Puerta de Corral Quemado, otras de las localidades catamarqueñas reconocidas por sus restos arqueológicos. Después de visitarla, la siguiente parada fue en un paraje denominado "Puerto Viejo", cuyo nombre alude a las formaciones geológicas llamadas "jasis", cuyo perfil se asemeja al de añejos barcos semihundidos, anclados perpetuamente en un puerto antiguo. De imponente belleza, este alto en el camino fue una nueva pausa para respirar, y para dejarme sorprender nuevamente por los caprichos de los paisajes catamarqueños.

El camino por la ruta 43 pedía un alto, y en Villa Vil encontramos el lugar ideal para estirar las piernas y aprovisionarnos para seguir con todas las pilas. La pequeña villa descansa, perdida en la quebrada, inmersa en una postal, y hasta casi ajena a los males del mundo. Siguiendo camino hacia el norte catamarqueño, atravesamos Barranca Larga. Poco a poco seguimos subiendo, tocando acá los 2460msnm.

Atravesar la Cuesta de Randolfo, es nuevamente someterse a las maravillosas conjunciones paisajísticas de Catamarca. Resulta imposible aburrirse viajando por estas tierras, ya que si no hay cerros, hay vegetación, o dunas, o cerros nevados, o de colores, o incluso volcanes... O alguna combinación de todo esto!!

Catamarca cambia todo el tiempo, como recordándonos en definitiva, como nosotros vamos cambiando con ella.

El camino zigzagueante de la cuesta de Randolfo asciende y nos deja por sobre los 3000 msnm. Aquí, al costado de la ruta y entre las montañas que nos rodean, encontramos las enormes Dunas de Randolfo, en donde nuevamente paramos a caminarlas un poco, y a deleitarnos con lo imponente de un paisaje tan grandioso como inesperado. Sin dudas, de las mejores bienvenidas a La Puna que podía brindarnos Catamarca

Una serie de caminos rurales nos dieron el avistamiento del Nevado de Laguna Blanca, poco antes de llegar a la mismísima Reserva de biosfera Laguna Blanca, la cual con sus 973.270 hectáreas cuadradas, nace como reserva provincial en 1979 con el objetivo de resguardar a la vicuña de su inminente desaparición, siendo actualmente incluso, una de las áreas mas importantes para la conservación de las aves en Argentina.

Muy poco antes del mediodía, en Pasto Ventura escuchaba el gruñir de nuestros estómagos ya con bastante hambre, pero aún faltaba un tramito hasta donde almorzaríamos: La localidad de El Peñón, pero esa parte del viaje, la desandamos la próxima semana…



El domingo que viene, continuamos la ruta hacia el norte, andando el camino entre El Peñón y la Laguna de Antofagasta…


domingo, 8 de diciembre de 2019

Caminando por Londres

Al finalizar mi visita al Shincal de Quimivil, solo 5Km me separaban de Londres, y claramente, teniendo todo el resto del dia libre, no iba a perderme la posibilidad de conocer la segunda localidad fundada por los españoles en Argentina.

Londres, desde el Shincal, queda en el km 4.075 de la Ruta Nacional 40, a 15 km de la ciudad de Belén, al pie de las sierras del Shincal, a 1.558 msnm, y en cercanías del río Quinmivil.

La primera fundación se realizó bajo el nombre de Londres de la Nueva Inglaterra, en homenaje a Londres, la ciudad natal de la reina María Tudor, esposa del rey Felipe II de España, quienes contrajeron matrimonio real en 1553. Posteriormente la ciudad tendría otras 5 fundaciones, las cuales mayoritariamente conservaron algunas variantes el nombre de Londres, hasta llegar a su denominación y ubicación actual. Londres entonces, como les comentaba, fue la segunda localidad fundada por los españoles en Argentina, habiendo sido la primera, la Ciudad de Santiago del Estero, como vimos oportunamente.

Lo primero que me llamó la atención al ver el mapa, fue su curiosa configuración urbanística, con dos plazas y dos iglesias pertenecientes a dos bandas separadas por el río Hondo: "la de arriba" y "la de abajo".

En la "plaza de arriba", está la Iglesia de La Inmaculada Concepción, Monumento Histórico Nacional. En la "plaza de abajo" se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, ésta aparte de ser casco importante del lugar, alberga algunas obras dignas de admiración.

Londres fue declarada "Cuna de la Nuez", ya que se encuentra en un oasis de riego donde abundan las plantaciones de nogal. Anualmente se realiza La Fiesta Nacional de La Nuez en el mes de enero, con la presentación de artistas locales, provinciales y nacionales.​

Tras haber recorrido Londres, seguí viaje volviéndome a Belén en el mismo sistema de microbuses que les comenté anteriormente. el resto del día lo usaría para recorrer un poco mas de Belén, y para prepararme para el resto de mi aventura catamarqueña, cosa que voy a empezar a desarrollar a partir de la próxima semana.