domingo, 21 de enero de 2018

Caminando por La Rioja – La Ciudad

En nuestra edición anterior, terminábamos de recorrer el Parque Nacional Talampaya, ícono por excelencia de la identidad turística riojana. Hoy, comenzamos a recorrer la capital de la provincia, en la búsqueda de sus tesoros patrimoniales.

Si bien pasado y modernidad se han sabido conjugar en las calles de La Rioja, la ciudad nos muestra un predominio histórico en su conformación edilicia. De naturaleza mayormente baja, esta ciudad con alma de pueblo conserva el perfume característico de los azahares de naranjos que rodean su plaza principal.

Dedicarle tiempo a recorrerla, es un paseo sin dudas recomendable a todo visitante que se acerque.

Con un trazado clásico, en forma de damero, el viaje por sus angostas calles puede comenzar comenzar en la plaza 25 de Mayo, epicentro de la ciudad, donde encontramos a su alrededor, las edificaciones y dependencias más notables de esta capital cuyana:
  • La Casa de Gobierno, que fue construida durante la gobernación de Eduardo Fernández Valdez e inaugurada en 1937, es de estilo grecorromano adaptado con zaguán y patios de galerías.
  • El Club Social de La Rioja, antiguamente Escuela de Aplicación de varones. En él se realiza todo tipo de exposiciones y su fachada es una silueta clásica de la ciudad. El frente de la construcción conserva su característica galería, que da al frente de la plaza, invita al descanso y predispone para la mesa compartida.
  • El Solar Vera Vallejo, construido en 1880, aún conserva el esquema de la casa de patios andaluza que se continuó en el período colonial: Habitaciones en torno a un patio, pero sin las típicas galerías. El local de la esquina fue el lugar donde Rosario Vera Peñaloza, la “Maestra de la Patria”, instaló el primer Jardín de Infantes.
  • La Basílica Menor de San Nicolás de Bari, que data de principios del siglo XX. Construida en estilo bizantino, la nave central posee un santuario dedicado a San Nicolás de Bari. En su atrio descansan los restos del congresista de Tucumán don Pedro Ignacio de Castro Barros, quien representó a la provincia cuando se declaró la independencia de Argentina.
Pero no es la única construcción religiosa que encontraremos: Otro de los tantos templos que no hay que dejar de visitar es el de Santo Domingo, declarado Monumento Histórico. Es uno de los edificios más antiguos del país que aún se conserva en pie. Construido totalmente con piedra por manos indígenas y dirigido por los hermanos dominicos, data del año 1623. Se destacan el tamaño de su puerta de algarrobo tallado, el cristo crucificado de origen cuzqueño y las imágenes de Nuestra Señora de los Naturales y de Santo Domingo Guzmán.

Y la ciudad ofrece mucho más: Una gran cantidad de museos y galerías ofrecen en sus rincones, mil tesoros para el ávido buscador que se acerque a recorrerlas. Por eso los invito a partir de ahora, a caminar este fantástico destino, vivo testigo, de nuestras épocas fundacionales.



Y además de acercarnos a caminar sus calles, los invito a ir a Las Padercitas, al vecino Cerro de la Cruz: Desde el morro se practican parapente y aladeltismo, pero además, se puede tener una visión integral de todo el trazado urbano de la capital riojana, como les muestro en el siguiente mini álbum:


La semana que viene volvemos a la ciudad, para dejarnos sorprender entre sus mil detalles…

domingo, 14 de enero de 2018

Naturaleza Riojana: Parque Nacional Talampaya (Parte 2)

La semana pasada iniciamos el recorrido por el Parque Nacional Talampaya, desde el arribo, y hasta el denominado “Jardín Botánico”. Hoy concluimos la visita, no solo con el resto del recorrido, sino también con un pequeño álbum del “Circuito del Triásico”.

A su vez, en nuestra entrega anterior, resaltaba algunas diferencias entre la presente visita, y, la hecha a su vecino parque Ischigualasto, mas conocido como “El Valle de La Luna”.

Hay otras dos grandes diferencias entre ambos, que tal vez sean mas notorias al finalizar el recorrido, en ese espacio de recapitulación que uno hace, mentalmente, luego de cada experiencia: Por un lado, Talampaya ofrece un paisaje imponente, si, pero mucho mas uniforme en experiencia general que el Valle de la Luna. Acá, mas o menos en cada parada, tenemos vistas que por momentos se parecen bastante, en cambio, del otro lado de las murallas, las estaciones de observación tienen mucha mas diversidad entre sí.

La última diferencia que voy a citar es respecto a la experiencia vivida con el servicio de guías. La tarifa en Ischigualasto es mas económica, pero el guía le puso mucha mas onda, dio mas datos, dio mucho mas tiempo de observación… Realmente fue para disfrutar y aprender, junto a una persona con experiencia y vocación. Talampaya fue todo lo contrario: Como ya dijimos, el acceso es mucho mas caro, y al menos en mi caso, el guía no solo se mostraba con cierto hartazgo, sino que nos llevaban a todos de un lado para el otro, como si de arrear una manada de animales se tratase…

Mas allá de todo, es imposible no recomendar la experiencia de sentirse absolutamente diminuto, entre esos imponentes murallones de mas de 150 metros de altura.

La concesionaria ofrece además de las clásicas combis, (y claro, por algo mas de dinero), hacer el recorrido en camioncitos con asientos en el techo, o bien, con escotilla y “terraza”. Personalmente opté por la minivan, porque no encontré justificable las otras opciones. Además ofrecen un recorrido extendido, hasta los “Cajones de Shimpa”, pero, lamentablemente no estaba habilitado cuando fuí.

En este álbum de cierre, visitaremos La Catedral, El Rey Mago, algunos detalles de los caminos, La Torre, La Tabla de Planchar, El Tótem, El Monje, La Ciudad Perdida, y las últimas vistas, ya en camino de retorno.



Talampaya comparte con Ischigualasto la cuenca geográfica Triásica. La misma es considerada por científicos de todo el mundo como uno de los paraísos más importantes en material geológico de la República Argentina. El parque cuenta con rocas que documentan la evolución del planeta por más de cuarenta y cinco millones de años, siendo por ejemplo testigo hace más de 250 millones de años de la división del supercontinente Pangea.


Como nota de color, puede visitarse un pequeño recorrido llamado “Sendero del Triásico”, el cual les muestro a continuación:



La semana que viene, iniciamos la visita a la Capital Riojana, caminando por sus calles y descubriendo su patrimonio…

domingo, 7 de enero de 2018

Naturaleza Riojana: Parque Nacional Talampaya (Parte 1)

Mis primeras experiencias en tierras riojanas, como no podía ser de otra manera al haber visitado el vecino Ischigualasto, y ya que estaba haciendo base en Valle Fértil, fueron en el Parque Nacional Talampaya, y estas vivencias justamente son las que voy a desarrollar en ésta y la próxima entrega de estas crónicas, antes de ir a recorrer la capital de la provincia de La Rioja.

La experiencia en Talampaya es, en todo sentido, radicalmente distinta a la vivida en su hermana siamesa Ischigualasto:
Comenzando por el paisaje, que me recordó, y no sin justa razón, a mi experiencia en Sierra de Las Quijadas, en la provincia de San Luis, aunque por lo que pude averiguar, aquella es una formación geológica mas moderna, (en términos de millones de años), que la de Talampaya.

Llegar a Talampaya no es sencillo. No hay un transporte que a uno lo deje “en la puerta”, por lo que la única opción es llegar en vehículo propio, o excursión. A diferencia de Ischigualasto, la visita no se hace en la propia movilidad, sino que indefectiblemente debe contratarse una plaza en alguno de los vehículos de la concesionaria privada que explota el recorrido del parque.

Esto trae varias desventajas para el visitante: El costo por este motivo es mayor, y como no salimos en caravana sino de a un vehículo por vez, las paradas en cada punto son mas breves, para permitir una frecuencia de rotación alta. Y si le sumamos que el recorrido es mucho mas chico, esto redunda en una experiencia no solo mas cara, sino mas breve que la que uno tiene en su vecino Sanjuanino.

El parque nacional Talampaya es una reserva natural y uno de los once "Patrimonios de la Humanidad" declarados por la Unesco en Argentina. Se encuentra ubicado en el centro-oeste de la provincia de La Rioja, en la República Argentina. Fue creado en 1975 como parque provincial con el objetivo de proteger importantes yacimientos arqueológicos y paleontológicos de la zona, y en 1997 pasó a depender de la Administración de Parques Nacionales.

El parque ocupa 215.000 ha. Su paisaje, la flora y fauna son característicos del bioma del monte. Es el resultado de movimientos tectónicos, a los que durante milenios se han sumado la erosión del agua y el viento en un clima desértico, con grandes amplitudes de temperaturas, intenso calor de día y bajas temperaturas de noche, con lluvias torrenciales en verano y vientos fuertes en primavera. La altura promedio del terreno es de alrededor de 1.300 msnm.

Las paredes y el cañón del rÍo Talampaya fueron erosionados por el viento y el agua, adquiriendo curiosas formas. Debido a su parecido con la realidad, muchas de las formas y siluetas, tienen nombres propios como: el Fraile, el Rey Mago, la Catedral, entre otros.​ A lo increíble del paisaje se suman morteros colectivos, restos de viviendas indígenas y petroglíficos de gran antigüedad.

En la entrega de hoy, les muestro la primera mitad de la experiencia, que va, desde la ruta de acceso al parque, pasando por La Puerta del Cañón, en donde pueden observarse, además de la imponencia del mismo cañón, petroglifos y morteritos, dos legados de los pueblos originarios que supieron habitar la zona, concluyendo esta parte del recorrido en el denominado “Jardín Botánico”, lugar en donde tendremos una especie de panorama sobre la flora del lugar, y nos sorprenderemos con una experiencia acústica sobre el eco de este verdadero corredor de piedra.



La semana que viene, concluímos la visita a Talampaya, con la segunda parte del recorrido, y un breve paseo por su Sendero del Triásico