domingo, 23 de abril de 2017

Recorriendo Mendoza – Las Plazas y otros pequeños espacios verdes

Y entre los detalles mendocinos encontrados en las caminatas por la ciudad, no podía dejar de lado las plazas, plazoletas y pequeños parquecitos. Porque si bien la ciudad parece estar descansando al reparo de un gran bosque que la aúna con estos pequeños espacios naturales urbanos, la propuesta temática a la hora del descanso, varía y mucho.

La actual plaza principal y centro de la ciudad, es la Plaza Independencia. Tiene un tamaño de 4 cuadras, siendo la mayor entre todas, y se encuentra situada en el centro de sus 4 plazas satélites. Esta es una disposición clásica, común a casi todas las ciudades medianas-grandes que venimos visitando.

La plaza independencia aloja al Museo Municipal de Arte Moderno, fundado en 1930. Además cuenta con paseos arbolados y feria de artesanos y productos regionales.

Las cuatro plazas satelitales a ésta, son Chile, Italia, España y San Martín, las que por su disposición de ornamentos y paisajismo, siguen al pié de la letra la temática propuesta, logrando así una identidad muy marcada en cada cual.

Si de paseos verdes se trata, la Peatonal Sarmiento y el Paseo de la Alameda son dos clásicos que no pueden omitirse en el recorrido.

Retirada del centro cívico, destaca la Plaza Sarmiento, desde donde puede completarse la vuelta verde mendocina, recorriendo el parque O’Higgins, lindero al canal Cacique Guaymayén, y terminar el recorrido en el área fundacional, centrado por la plaza Pedro del Castillo.

A lo largo de todo el recorrido, variedad de placitas y plazoletas menores pero muy bonitas, amenizarán los espacios urbanos céntricos.

Anímense a conocer Mendoza, una ciudad para caminarla en toda época del año, y como ven, con muchas propuestas también para descansar a medida que avanzamos en su reconocimiento.



La semana que viene, completamos el reconocimiento de las áreas naturales de la ciudad de Mendoza, desde la inmensidad de sus parques…

domingo, 16 de abril de 2017

Recorriendo Mendoza – Los Detalles

Caminar Mendoza de punta a punta es, no solo sentirse pequeño debajo de cada arboleda transitada, sino, sumergirse también en multitud de detalles arquitectónicos y naturales. Hoy, vamos a hacer un recorrido desde un puñadito de ellos, de la mano de sus vecinos…

Mendoza cuenta con una gran variedad de altos edificios antiguos y modernos. Luego del terremoto de 1861, la consecuente reconstrucción de la ciudad se realizó con edificaciones de baja altura por miedo a nuevos sismos, pero esto cambió en 1926, con la conclusión del Pasaje San Martín, el cual tiene 8 plantas, y luego tuvo su auge en la década del 50’ con la construcción del Edificio Gómez, en 1954. Éste se convirtió junto al primero en el símbolo de la ciudad, luego se sumaron el complejo de torres y galería Tonsa en 1960 y el Edificio Piazza, que posee una elegante galería. El Sheraton Mendoza es el más alto, con una altura de 74,60 metros. Otro edificio que se destaca es el Edificio Da Vinci, galardonado como una de las mil arquitecturas de las Américas, ubicado en frente a plaza Italia, con una altura superior a 73,50 metros.


La ciudad en su historia recibió desde sus orígenes inmigrantes principalmente italianos y españoles, así como también importantes grupos de árabes, hebreos, alemanes y franceses, a principio del siglo XX. En la actualidad, habitantes de los vecinos países Bolivia, Paraguay y Perú, son los que encabezan la lista de los que vienen a probar mejor suerte aquí.

Ahora sí, los invito a venir conmigo a disfrutar de los pequeños detalles que hacen grande a la ciudad, que esto, recién comienza!




La semana que viene, continuamos conociendo la capital mendocina desde sus plazas y espacios verdes mas pequeños

miércoles, 12 de abril de 2017

Viviendo nuestra historia: El Hotel de los Inmigrantes

Esta es una edición especial de mis crónicas de Buenos Aires. Hoy, vamos a dar un paseo por los tiempos fundacionales de la Argentina moderna, o más precisamente, por el primer escalón que pisaron muchos de nuestros abuelos cuando vinieron a hacerse la América: El Hotel de los Inmigrantes.

Resumiré la historia y presente de este maravilloso tesoro, esta vez, basándome en los escritos de la Dra. Diana B. Wechsler, Investigadora Principal del CONICET y Directora de Instituto de investigaciones en Arte y Cultura de la Universidad Tres de Febrero, los cuales pueden leer en el sitio oficial.

Con el advenimiento de la Revolución Industrial, y los cambios sociales, económicos y políticos que trajo aparejada, miles de personas se vieron impulsadas a emigrar en busca de mejores horizontes. Hasta la década de 1870 los viajes transoceánicos eran muy largos pero las mejoras tecnológicas lograron acortarlos a un par de semanas. A partir de ese momento los contingentes de inmigrantes se fueron acrecentando año tras año. Esta situación obligó a las autoridades nacionales a brindar un auxilio efectivo a los recién llegados. Distintos inmuebles fueron utilizados para este fin hasta que a fines del siglo XIX se hace imprescindible encarar la construcción de un complejo que tuviera todas las comodidades y servicios necesarios para la atención adecuada de los recién llegados.

En 1905 comienza la construcción del complejo, la primera obra fue el Desembarcadero con todas las comodidades para atender a los pasajeros de 1º, 2ª y 3ª clase y las oficinas de Aduana, Prefectura y Dirección Nacional de Higiene terminada a fines de 1907. Al año siguiente se construyó el edificio de la Administración y de la Dirección. En 1909 se levantaron la Enfermería, Lavaderos y Baños. Por último se construyó el edificio donde estarían el comedor y los dormitorios que fue inaugurado en 1911. En la planta baja funcionaban el comedor, la cocina, la panadería y la carnicería, en los tres pisos superiores estaban los dormitorios, cuatro por piso con capacidad para 250 personas cada uno. Este edificio fue uno de los primeros construidos en hormigón armado de la ciudad y respetaba todas las normas del Higienismo de la época: paredes azulejadas, grandes ventanales para ventilar, amplios corredores y escaleras de fácil limpieza.


La rutina de los que se alojaban era muy estricta, a las seis de la mañana las celadoras despertaban a los huéspedes y se organizaba el desayuno por turnos de mil personas. Luego las mujeres se ocupaban del lavado de la ropa y los niños mientras los hombres tramitaban su colocación en la oficina de trabajo. Todos podían entrar y salir libremente del Hotel. Al mediodía se servía el almuerzo, cuyos menús variaban entre sopa, guiso con carne, puchero, pastas, arroz o estofado, y a las tres de la tarde la merienda para los niños. A partir de las seis comenzaban los turnos de la cena y a las siete se abrían los dormitorios. A lo largo del día se ofrecían cursos sobre el uso de maquinaria agrícola, labores domésticas, también había conferencias y proyecciones sobre historia, geografía y legislación argentina. El período de alojamiento estaba estipulado en cinco días según la ley, pero muchas personas pudieron permanecer por más tiempo.


El Hotel funcionó hasta el año 1953, y a lo largo de su historia se alojaron alrededor de un millón de personas. En 1990, mediante el Decreto Nro. 2402, fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Desde septiembre de 2013, La Universidad Nacional de Tres de Febrero está recuperando y es continuadora de este museo fundado en 1974, situado en el tercer piso del viejo Hotel de Inmigrantes, gracias a la articulación institucional y operativa entre ellos y la Dirección Nacional de Migraciones, para el desarrollo de un ámbito permanente de memoria y homenaje destinado tanto a quienes vinieron desde Europa, Asia y África a compartir este suelo con intensidad, desde la segunda mitad del siglo XIX, como a nuestros hermanos sudamericanos que concretan la permeabilidad que impulsa nuestra legislación, y si bien varios sectores aún se encuentran en obra, las mismas van avanzando poco a poco, haciendo cada visita aún más disfrutable.

De esta manera, la UNTREF retoma un espacio tanto para la construcción de la memoria histórica como para la reflexión de las condiciones actuales de las migraciones; respetando a los inmigrantes que se afincaron y encontraron una patria y reivindicando al mismo tiempo a los pueblos originarios que están en la base de nuestra nacionalidad. Este Museo de la Inmigración, tiene como rasgo diferencial el presentar al público la experiencia del migrar en sus tramos del viaje, la llegada, la inserción y el legado, procurando que el espectador indague en las condiciones del migrante del pasado tanto como en las actuales, con la inclusión de documentación histórica, fotografías, films, y testimonios contemporáneos.


En las instalaciones también funciona el Centro de Arte Contemporáneo, espacio en el que oportunamente pude conocer la obra de Vik Muniz, desde su muestra.


Sin dudas la visita a este espacio es un infaltable, en donde siempre encontraremos un pedazo de historia, (Pasada o presente), con que asombrarnos.