martes, 24 de septiembre de 2013
Ebooks: abre en Texas la primera biblioteca pública sin libros de papel
La localida texana de San Antonio se ha convertido esta pasado fin de semana en la primera de Estados Unidos en abrir una biblioteca pública en la que no hay interminables estanterías llenas de libros. En realidad no hay ni uno solo de estos artilugios llenos de láminas de papel encuadernadas en diversos materiales. Lo que si hay a disposición de los lectores es más de 10.000 títulos de libros en edición electrónica.
Se trataría de la primera biblioteca pública electrónica puesto que lo que se pone a disposición de los usuarios de la misma no son los libros sino hasta 900 lectores de libros electrónicos y 40 iPads desde los que leer los fondos de más de 10.000 títulos de ebooks disponibles, además de otros 48 ordenadores de sobremesa iMac y 9 portátiles MacBook.
La biblioteca electrónica está ubicada en un barrio de San Antonio (Texas) con un nivel económico muy modesto en el que apenas un 25 % de los residentes tienen acceso a Internet con lo que desde este centro público se va a ofrecer un servicio esencial a la comunidad puesto que también se pondrá a disposición de los vecinos de la zona el acceso a la Red para poder efectuar gestiones diversas (pagos de facturas, consultas administrativas, búsqueda de empleo…) además del préstamo de ebooks.
Nelson Wolff, juez del condado de Bexar donde se ha ubicado la biblioteca, tuvo la idea de esta biblioteca electrónica tras leer la biografía de Steve Jobs, y tras comenzar a promocionar la idea logró reunir más de $500.000 en donaciones privadas con las que han logrado hacer realidad el proyecto.
vINQulo My San Antonio
Fuente:: http://www.theinquirer.es/2013/09/17/ebooks-abre-en-texas-la-primera-biblioteca-publica-sin-libros-de-papel.html
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9/24/2013 11:00:00 a. m.
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lunes, 23 de septiembre de 2013
Los casetes cumplen 50 años (y nos llenan de nostalgia)
Mucho antes de la música en streaming, los reproductores MP3 y los CDs, los jóvenes (y no tan jóvenes) escuchaban sus canciones favoritas usando casetes de audio compactos. Esta tecnología proporcionó incontables horas de satisfacción y también algunos disgustos a quienes tuvieron que lidiar con las cintas enrolladas en las cabezas de lectura de los reproductores. A pesar de esos pequeños malos momentos, estos dispositivos nos trajeron numerosas alegrías, y por eso deseamos celebrar el cincuenta aniversario de su lanzamiento, que tuvo lugar el 13 de septiembre de 1963 de la mano de Philips.
Los casetes crearon el primer mercado de audio portátil, y fueron además el soporte usado para compartir música pirata entre los adolescentes que no tenían dinero para adquirir los discos originales. Los casetes con mezclas de música personalizadas también consiguieron gran popularidad, al igual que las canciones grabadas de la radio, y hasta se convirtieron en un popular método de almacenamiento de software para ordenadores. A día de hoy todavía existen algunas compañías dedicadas a producirlos comercialmente, y hasta algún que otro juguete (como el Soundwave de arriba) nos recuerdan lo que este humilde formato magnético llegó a ser un su día.
¡Feliz cincuenta aniversario, casete!
[Foto: Tony Untuh (Flickr)]
LEER MAS: http://es.engadget.com/2013/09/13/casetes-50-aniversario/
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El Nous
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9/23/2013 09:00:00 p. m.
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El peligro de los filtros digitales
Ahora todo el mundo tiene un smartphone. Y quien tiene un smartphone tiene una cámara. Y quien tiene una cámara en un smartphone tiene filtros digitales. Y ahí es donde entra la polémica que todos estamos viendo: la falta de creatividad y estandarización de las imágenes.
Desde siempre hemos sido víctimas de las modas. Y en fotografía todos hacemos las imágenes que nos permite la tecnología. En los orígenes sólo unos pocos podían impresionar esas placas químicas, y sólo destacaban los que seguían la corriente pictorialista. Quién no hiciera fotos inspiradas en los prerrafaelistas era despreciado y tachado de inculto.
Hubo una gran revolución estética llevada por unos pocos hombres, como Stieglitz o Strand, y la fotografía despegó para los aficionados gracias a la famosa Kodak Brownie que sacaron con el famoso eslogan
Más tarde llegaron las cámaras de 35 mm, pequeñas y manejables; y en América y Europa triunfaba el humanismo de la exposición The Family of man. Y todos los aficionados, aparte de fotografiar a su propia familia, intentaban emular a los genios franceses y de la Europa del este. Sobre todo si tenían en sus manos una Leica o una Contax, como los grandes. Y por supuesto en blanco y negro. Desde tiempo inmemorial si querías ser tomado en serio como fotógrafo tenías que olvidarte del color. Nadie cuenta que se hacia blanco y negro porque el color era muy caro y encima no podías revelarlo en casa, en el baño.
Y esa fue una moda que se mantuvo incluso cuando el color era mucho más asequible. Si hacías fotos en blanco y negro eras del clan, si no eras un mero aficionado que llevaba los carretes a las tiendas de un hora. Tenía muy mala prensa el color. Incluso los que empezábamos en aquella época prehistórica caíamos en la moda. Amábamos el blanco y negro. Odiábamos el color. Salvo si era unadiapositiva Velvia, claro.
Pero en los 60 unos pocos empezaron a atreverse con el color, incluso antes si recordamos al genial Saul Leiter, que empezó a finales de los cuarenta. William Eggleston o Stephen Shore se olvidaron de los cánones establecidos y apostaron por algo que no hacia nadie. Y de nuevo unos pocos demostraron que tenían razón. Las modas están para romperlas.
¿Para qué he contado todo esto? Porque ahora estamos invadidos por la fiebre de los filtros digitales puestos de moda por Instagram, y todo el mundo hace lo mismo. Lo más grave de toda esta historia es que las cámaras que van saliendo al mercado tienen un apartado, que destacan mucho en la publicidad, que permite elegir esos filtros creativos, artísticos o como quieran llamarlos, para conseguir fotos llenas de vida y estilo. Y hoy en día no se vende un smartphone con una aplicación que haga lo mismo. Y Lightroom, por poner un ejemplo, tiene un apartado en el móduloRevelar llamado Ajustes preestablecidos que no es otra cosa que los dichosos filtros.
Y todo el mundo los prueba, los envía por teléfono, lo cuelgan en las redes sociales y se aceptan mayoritariamente porque es la moda. Y esto es como todo. El primero que lo hizo tiene su mérito. Los demás somos meros imitadores. Sobre todo si no ofrecemos un nuevo discurso, una nueva forma de mirar a partir de la norma establecida. Y todos los que lo prueban caen en sus redes. Sólo hay que tomar la foto, elegir el filtro más cool y listo. La imagen mejora. Pero ya es un estereotipo (casi tanto como hablar mal de ellos, por supuesto). Y si queremos hacer como todos los grandes que he nombrado, tendremos que huir de los filtros como del demonio. No al efecto vintage, olvidemos el degradado, nunca más efecto miniatura... Evitemos caer en la moda.
Fuente: http://altfoto.com/2013/09/el-peligro-de-los-filtros-digitales
Desde siempre hemos sido víctimas de las modas. Y en fotografía todos hacemos las imágenes que nos permite la tecnología. En los orígenes sólo unos pocos podían impresionar esas placas químicas, y sólo destacaban los que seguían la corriente pictorialista. Quién no hiciera fotos inspiradas en los prerrafaelistas era despreciado y tachado de inculto.
Hubo una gran revolución estética llevada por unos pocos hombres, como Stieglitz o Strand, y la fotografía despegó para los aficionados gracias a la famosa Kodak Brownie que sacaron con el famoso eslogan
Usted apriete el botón que nosotros hacemos el resto.Todos los aficionados pudientes empezaron a jugar con esa máquina que hacía fotos redondas con más o menos fortuna. Todas esas imágenes permanecen en los cajones esperando a ser descubiertas por los tataranietos para que las tiren o las vendan en cualquier tienda de internet. Sólo sirven de recuerdo. Pero hubo uno que supo ir más allá y llena todas las salas donde le exponen ahora. Estoy hablando de Lartigue. Se olvidó de las modas impuestas y empezó a fotografiar como un maniático lo que le gustaba. Y pasó a la historia.
Más tarde llegaron las cámaras de 35 mm, pequeñas y manejables; y en América y Europa triunfaba el humanismo de la exposición The Family of man. Y todos los aficionados, aparte de fotografiar a su propia familia, intentaban emular a los genios franceses y de la Europa del este. Sobre todo si tenían en sus manos una Leica o una Contax, como los grandes. Y por supuesto en blanco y negro. Desde tiempo inmemorial si querías ser tomado en serio como fotógrafo tenías que olvidarte del color. Nadie cuenta que se hacia blanco y negro porque el color era muy caro y encima no podías revelarlo en casa, en el baño.
Y esa fue una moda que se mantuvo incluso cuando el color era mucho más asequible. Si hacías fotos en blanco y negro eras del clan, si no eras un mero aficionado que llevaba los carretes a las tiendas de un hora. Tenía muy mala prensa el color. Incluso los que empezábamos en aquella época prehistórica caíamos en la moda. Amábamos el blanco y negro. Odiábamos el color. Salvo si era unadiapositiva Velvia, claro.
Pero en los 60 unos pocos empezaron a atreverse con el color, incluso antes si recordamos al genial Saul Leiter, que empezó a finales de los cuarenta. William Eggleston o Stephen Shore se olvidaron de los cánones establecidos y apostaron por algo que no hacia nadie. Y de nuevo unos pocos demostraron que tenían razón. Las modas están para romperlas.
¿Para qué he contado todo esto? Porque ahora estamos invadidos por la fiebre de los filtros digitales puestos de moda por Instagram, y todo el mundo hace lo mismo. Lo más grave de toda esta historia es que las cámaras que van saliendo al mercado tienen un apartado, que destacan mucho en la publicidad, que permite elegir esos filtros creativos, artísticos o como quieran llamarlos, para conseguir fotos llenas de vida y estilo. Y hoy en día no se vende un smartphone con una aplicación que haga lo mismo. Y Lightroom, por poner un ejemplo, tiene un apartado en el móduloRevelar llamado Ajustes preestablecidos que no es otra cosa que los dichosos filtros.
Y todo el mundo los prueba, los envía por teléfono, lo cuelgan en las redes sociales y se aceptan mayoritariamente porque es la moda. Y esto es como todo. El primero que lo hizo tiene su mérito. Los demás somos meros imitadores. Sobre todo si no ofrecemos un nuevo discurso, una nueva forma de mirar a partir de la norma establecida. Y todos los que lo prueban caen en sus redes. Sólo hay que tomar la foto, elegir el filtro más cool y listo. La imagen mejora. Pero ya es un estereotipo (casi tanto como hablar mal de ellos, por supuesto). Y si queremos hacer como todos los grandes que he nombrado, tendremos que huir de los filtros como del demonio. No al efecto vintage, olvidemos el degradado, nunca más efecto miniatura... Evitemos caer en la moda.
Fuente: http://altfoto.com/2013/09/el-peligro-de-los-filtros-digitales
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9/23/2013 07:00:00 p. m.
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