10 años hacía que no viajaba a La Plata. Por un motivo u otro, siempre había postergado mi retorno a la ciudad de las diagonales. Tal vez por su cercanía, tal vez porque en aquel momento me llené de fotos por ir prácticamente todos los fines de semana, pero lo cierto, es que me debía una nueva visita. Y enhorabuena que mi amigo Alex me dio la excusa perfecta para retornar no solo a la ciudad, sino, a lo que es tal vez su ícono máximo: La Catedral.La Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” es el principal templo católico de la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires en la República Argentina, y uno de los más grandes de Latinoamérica. Se encuentra ubicada entre las calles 14 y 15, y entre las avenidas 51 y 53, frente a la Plaza Moreno.
Fue proyectada por el Departamento de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires. Para su construcción fueron inspiración las catedrales de Amiens (Francia) y la de Colonia (Alemania), presentando un estilo neogótico. La piedra fundacional fue colocada en 1884, habiéndose inaugurado el 22 de diciembre de 1902, en el cincuentenario de la ciudad, comenzando a funcionar la Catedral como templo mayor el 19 de noviembre de 1932, fecha considerada como inaugural.
En la catedral funciona un ascensor el cual nos permite acceder a una vista panorámica de la ciudad y observar detalles del mismo edificio más de cerca. Es un recorrido al que se accede con un guía. Se puede realizar el ascenso de martes a domingos a partir de las 10.30 de la mañana y cada 30 a 45 minutos.
En esta primera parte vamos a disfrutar justamente, de las vistas exteriores de la catedral, así como de las panorámicas que se pueden apreciar desde su torre.
Hacé click sobre las fotos para verlas mas grandes.
También podés verlas directamente desde Picasa.
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La semana que viene, concluiremos la visita, desde el interior y el museo de esta verdadera obra de arte arquitectónica.
Inabarcable. Así podría definir al barrio que me abriga. Ni mil fotos me alcanzarían para mostrarlo y describirlo. Y para colmo, aún recorriendo todas sus calles y pisando todas sus baldosas, sus callecitas empedradas esconden hasta enmarañados circuitos de galerías que hacen de éste, un destino particularmente infinito de transmitir por otra vía que la vivencia propia…
Para acercarnos al destino de hoy, no hizo falta hacer demasiados kilómetros desde Buenos Aires. En una especie de pequeño viaje en el tiempo, más que en el espacio, nos internamos en Castilla, una pequeña localidad bonaerense perteneciente al partido de Chacabuco, en donde la simpleza aún rige entre los valores cotidianos mas importantes.