domingo, 7 de enero de 2018

Naturaleza Riojana: Parque Nacional Talampaya (Parte 1)

Mis primeras experiencias en tierras riojanas, como no podía ser de otra manera al haber visitado el vecino Ischigualasto, y ya que estaba haciendo base en Valle Fértil, fueron en el Parque Nacional Talampaya, y estas vivencias justamente son las que voy a desarrollar en ésta y la próxima entrega de estas crónicas, antes de ir a recorrer la capital de la provincia de La Rioja.

La experiencia en Talampaya es, en todo sentido, radicalmente distinta a la vivida en su hermana siamesa Ischigualasto:
Comenzando por el paisaje, que me recordó, y no sin justa razón, a mi experiencia en Sierra de Las Quijadas, en la provincia de San Luis, aunque por lo que pude averiguar, aquella es una formación geológica mas moderna, (en términos de millones de años), que la de Talampaya.

Llegar a Talampaya no es sencillo. No hay un transporte que a uno lo deje “en la puerta”, por lo que la única opción es llegar en vehículo propio, o excursión. A diferencia de Ischigualasto, la visita no se hace en la propia movilidad, sino que indefectiblemente debe contratarse una plaza en alguno de los vehículos de la concesionaria privada que explota el recorrido del parque.

Esto trae varias desventajas para el visitante: El costo por este motivo es mayor, y como no salimos en caravana sino de a un vehículo por vez, las paradas en cada punto son mas breves, para permitir una frecuencia de rotación alta. Y si le sumamos que el recorrido es mucho mas chico, esto redunda en una experiencia no solo mas cara, sino mas breve que la que uno tiene en su vecino Sanjuanino.

El parque nacional Talampaya es una reserva natural y uno de los once "Patrimonios de la Humanidad" declarados por la Unesco en Argentina. Se encuentra ubicado en el centro-oeste de la provincia de La Rioja, en la República Argentina. Fue creado en 1975 como parque provincial con el objetivo de proteger importantes yacimientos arqueológicos y paleontológicos de la zona, y en 1997 pasó a depender de la Administración de Parques Nacionales.

El parque ocupa 215.000 ha. Su paisaje, la flora y fauna son característicos del bioma del monte. Es el resultado de movimientos tectónicos, a los que durante milenios se han sumado la erosión del agua y el viento en un clima desértico, con grandes amplitudes de temperaturas, intenso calor de día y bajas temperaturas de noche, con lluvias torrenciales en verano y vientos fuertes en primavera. La altura promedio del terreno es de alrededor de 1.300 msnm.

Las paredes y el cañón del rÍo Talampaya fueron erosionados por el viento y el agua, adquiriendo curiosas formas. Debido a su parecido con la realidad, muchas de las formas y siluetas, tienen nombres propios como: el Fraile, el Rey Mago, la Catedral, entre otros.​ A lo increíble del paisaje se suman morteros colectivos, restos de viviendas indígenas y petroglíficos de gran antigüedad.

En la entrega de hoy, les muestro la primera mitad de la experiencia, que va, desde la ruta de acceso al parque, pasando por La Puerta del Cañón, en donde pueden observarse, además de la imponencia del mismo cañón, petroglifos y morteritos, dos legados de los pueblos originarios que supieron habitar la zona, concluyendo esta parte del recorrido en el denominado “Jardín Botánico”, lugar en donde tendremos una especie de panorama sobre la flora del lugar, y nos sorprenderemos con una experiencia acústica sobre el eco de este verdadero corredor de piedra.



La semana que viene, concluímos la visita a Talampaya, con la segunda parte del recorrido, y un breve paseo por su Sendero del Triásico

domingo, 31 de diciembre de 2017

San Juan natural: El Parque Provincial Ischigualasto (Parte 2)


La semana pasada iniciábamos la Primera Parte del recorrido por Ischigualasto, finalizando el recorrido con algunas vistas de la zona de La Esfinge, y acompañando esa entrega con algunas vistas de los museos del parque. Hoy, terminamos el recorrido con todo lo que nos queda por vivir acá, andando desde La Cancha de Bochas hasta El Hongo, vuelta incluída!

Retomando la marcha llegamos a un punto de estacionamiento, desde el cual partimos en una pequeña caminata por el parque, hasta el sitio denominado Cancha de Bochas.

En el camino rumbo a la cancha se pasan por geoformas diversas, incluso muy cerca de nuestra querida Esfinge, atravesando una zona desértica y muy árida. Llegar y ver las piedras esféricas es maravilloso. Éstas son rocas sedimentarias con concreciones. Lo especial de este lugar es que la erosión ha hecho un trabajo minucioso, dejando gran cantidad de estas formaciones a la vista.

En geología, "concreción" significa la acumulación de materia alrededor de un núcleo o sobre una superficie. En este caso se tienen rocas de dos grados de dureza, siendo la de mayor dureza el componente interno. Por la erosión durante muchos años, la parte más débil va dejando a la vista el interior de las piedras.

¡Asombroso!

La próxima parada es otro clásico: El submarino. Lamentablemente, esta geoforma ha cambiado recientemente debido al desmorone de una de sus partes, lo que nos recuerda que el parque continúa su ciclo de vida, imparable, mutando todo el tiempo debido a los efectos, principalmente, de la erosión. Me dió un poco de pena no conocerlo como lo había visto en tantas imágenes, pero también es cierto que mientras unas formas caen, otras nuevas se yerguen :)

La visita al museo de sitio es la próxima parada en el recorrido, lo cual ya les mostré.

El recorrido oficialmente finaliza en una de las imágenes mas reconocidas del parque: El Hongo.
Desde aquí la vuelta se emprende de contínuo, casi bordeando el murallón mas cercano del limítrofe parque riojano Talampaya, cosa que visitaremos en nuestra próxima entrega.



¡Pero las sorpresas sanjuaninas no termina acá!

Saliendo del parque y rumbo a la capital, entre Valle Fértil y Huaco, se puede disfrutar de la maravillosa Ruta 150. Un obra espectacular llena de túneles, curvas, altura y miradores que realmente hacen del viaje un verdadero destino más.

La ruta tiene una ambición incluso mucho mayor: Unir Ischigualasto (De hecho, gran parte del primer tramo se hace sobre tierras que pertenecen al parque), con el Océano Pacífico, a la altura de la región de Comquimbo, en Chile.

En esta oportunidad, el viaje inicia en el parque, y finaliza con las vistas espectaculares que pude tener desde la Cuesta de Huaco, en Jáchal, punto panorámico muy cercano a la intersección con la Ruta 40. Aproximadamente es un tercio de recorrido de la ruta en su estado actual, concluída hasta Arrequintín, camino al paso hacia Chile de Aguanegra.



Gracias por tantas sorpresas San Juan!! Voy a volver a disfrutarte, es una promesa! :D

La semana que viene, comenzamos la segunda parte de esta maravillosa aventura, trasladándonos hacia la vecina provincia de La Rioja, y comenzando a visitarla, desde el increíble Parque Nacional Talampaya

domingo, 24 de diciembre de 2017

San Juan natural: El Parque Provincial Ischigualasto (Parte 1)

Llegó el dia de cumplir uno de esos grandes sueños. Tras haber recorrido Valle Fertil y haber hecho base ahí mismo, era hora de ir a por más… Ischigualasto, mas conocido coloquialmente como “El Valle de La Luna”, aguardaba mi tan ansiada visita…

Son muchas las emociones, pero vamos de a poco. El recorrido es extenso, y es mucha información, así que lo dividí en cuatro álbums, de los cuales voy a publicar dos hoy, y dos la semana que viene. Sí, realmente esta experiencia fue un bombardeo a los sentidos!

La única contra del viaje, es que al parque se llega en auto. No encontré transporte público que me dejara en la puerta. Recibí algunos datos sueltos, pero la frecuencia era dudosa y tampoco tenía tanto tiempo de viaje como para especular en dedicar un dia completo a él. Mi ruta seguía hacia La Rioja, y esa noche tenía que abordar el micro desde San Juan…

Por lo tanto, contraté una excursión de dos días en Pinkanta, donde no solo me solucionaron el tema del hospedaje esa noche, sino que también usamos ambos días para recorrer el vecino parque de Talampaya, hacer todo lo que les mostré de Valle Fértil, y todo lo que les voy a mostrar la semana que viene por la ruta 150, entre otros puntos que fueron parte de otras crónicas en este desarrollo. Un diez para Yamile por la coordinación general, y para Jorge que en todo momento se presta servicial para parar donde sea a hacer una foto, o para dar toda la data que sabe de los lugares que vamos visitando. Un verdadero lujazo que pocas veces éste peregrino tiene la suerte de poder darse, y que sin dudas, me completó la experiencia :)

Llegamos tempranito, listos para iniciar el viaje por el parque con la primera caravana de visitantes, (Aquí es así: Se arman turnos y se va recorriendo el parque en grupo, en los autos particulares de los visitantes, por los senderos designados, viajando el guía en uno de ellos). Gorro, agua, protector solar… Todo listo! Arrancamos!

Hoy les comparto la primera mitad del recorrido, porque es mucho material y vale la pena verlo de a poco.

Iniciamos en Valle Pintado, una majestuosa vista de irregulares capas superpuestas de arena, con tonos y colores diferentes, producto de los distintos componentes minerales, y este tramo, lo finalizamos en la forma denominada “La esfinge”. Uno de tantos caprichos de la erosión con los que nos encontraremos en este paseo, bautizado según la mirada común, tal como anteriormente había podido ver en el mendocino Cañón del Atuel.



Recordemos que el parque es una antigua laguna de la época triásica. En ella se han encontrado numerosos fósiles y restos de más de 1000 dinosaurios, la mayoría de porte pequeño que, según el guía, son los más antiguos hallazgos en la materia.

Por esto, y como complemento de esta entrega, un mini-álbum con algunas tomas de los museos que podemos visitar en el parque: El Centro de Interpretación y sede del Museo de Ciencias Naturales, y, el Museo De Sitio "Dr. William Sill":