martes, 15 de febrero de 2011

2x1: Parejas y gestos románticos en el cine

Las parejas más “realistas” en la historia del cine

Nada mejor en el así llamado día del amor que revisar lo que el cine nos ha dejado como gran enseñanza a la hora de pensar en lo ideal y a la hora, también, de efectivamente mostrar la realidad: nada de esperanzas, nada de cosas que salen bien, nada de que todo realmente resulte y podamos pasarla genial por el resto de nuestras vidas: anticlímax genial de este día sin sentido —- bah, con sentido para algunos pocos… ¿Afortunados? —-, Empire Online nos baja a la tierra con un listado de las parejas más realistas de la historia del cine, y nosotros, como para no deprimirnos tanto, bajamos la lista de dieciocho a unranking de aquellas relaciones que, a mi juicio, efectivamente muestran el sinsabor de cualquier pareja: apenas diez, como para que nos quedemos tranquilos.

10. “High Fidelity” (2000)

John Cusack es, sin lugar a dudas, uno de mis actores preferidos, y lo que en esta cinta podemos ver es que tenemos más de una razón para entregarnos a esta especie de fanatismo por cada uno de sus trabajos. En la cinta en cuestión interpreta a un melómano que ha decidido revisar su reciente historia con las mujeres tras una dura separación con la encantadora Iben Hjejle, poseedora del nombre que Petrarca le dió a lo imposible: Laura. A lo largo de este trabajo, lo que podremos ver una y otra vez son listas de tal o cual música para hacer esta o cualquier otra cosa, pero lo importante sigue siendo esta especie de disección profesional de los elementos medulares de cualquier relación, sus miserias, sus lados buenos, los pequeños hechos que pueden llevar como resultado de que una persona esté junto a la otra para siempre. Es una película para ver de solteros y reflexionar acerca de la vida.

9. “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (2004)

Cinta fundamental si lo que queremos es entregarnos a nuestros sentimientos y muy bien no sabemos cómo: en la cinta, un imposible de reconocer Jim Carrey personifica a un hombre atormentado por su última separación que decide tratar de olvidar de la manera que sea a su ex-pareja, personificada en este caso por una más que encantadora Kate Winslet. Con el correspondiente toque a la manera de Charlie Kaufman que la cinta tiene que tener, la idea de ovidar a alguien y tratar de superar el dolor de no estar nunca más junto a la otra persona, al mismo tiempo que esta necesidad de poder confesar todo sin miramientos por lo que va a suceder hacen a esta cinta una de las mejores para entender que en las parejas vale siempre, siempre el riesgo antes que la científica, metódica consideración.

8. “(500) Days of Summer” (2009)

Una película reciente pero que se ha ganado la preferencia del público, sin lugar a dudas: Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel conforman a una de esas parejas que todos soñamos poder tener algún día, al menos, en los momentos en que todo funciona. Claro que lo perfecto no dura para siempre: a partir de un determinado punto, todo va cuesta abajo y tenemos que revisar la manera en que las cosas se fueron desarrollando, qué falló, que tendría que haber sido diferente, si el final no estaba de algún modo anunciado en los momentos en que todo parecía perfecto. Tenemos como 500 días, mínimo, que revisar.

7. “Kramer vs. Kramer” (1979)

Y si pasamos de dos películas acerca de rupturas, qué mejor que volver a considerar este clásico de 1979, protagonizado porDustin Hoffman y Meryl Streep, en donde nos toca presenciar las consecuencias de un divorcio dentro de los límites de lo que parecía que era una vida plena, llena de momentos de satisfacción. Con un hijo a cuestas, ambos tienen que encontrar la manera de poder darle a su hijo una educación amorosa en el nacimiento de esta perspectiva social con respecto a las familias separadas: una visión realmente adelantada a su tiempo y, simultáneamente, desgarradora.

6.“The Graduate” (1967)

Hoffman viene de su adultez para volver a ser joven en este puesto: “The Graduate” es una cinta en donde un joven se inicia en la vida sexual con una mujer harto más grande, madre de la persona a la que realmente ama. En este complejo vínculo sexual que se va creando, el protagonista no puede menos que hundirse en cierto cinismo con respecto a la existencia, cosa que puede pasarla a cualquiera de nosotros, considerando que la vida sin sentimientos de por medio pueden enfriarnos y hacernos cosas… ¿Será ese el temor más profundo de este personaje, el hecho de que se inicia a algo tan significativo como el sexo de una manera tan triste y metódica? Buena pregunta.

5. “Away We Go” (2009)

De Sam Mendes, John Krasinski y Maya Rudolph componen a una clásica pareja joven con serios temores a la vida que se les está abriendo en esos momentos, al hecho de que con un bebé en camino aún no saben qué hacer con sus vidas: esta especie de sensación que se tiene de vez en cuando de que nuestra existencia no es otra cosa que un conjunto de complicados fracasos y que, mal o bien, hay que seguir para adelante. Los dos actores logran una química impresionante, robándose una cinta que cuenta con otros geniales méritos en todos los demás ámbitos correspondientes a lo que tiene que ver con la producción cinematográfica: más que recomendable.

4. “When Harry Met Sally”(1989)

Casi es un lugar común mencionarlo, pero la química que hay entre Billy Crystal y Meg Ryan en esta cinta creo que es muy difícil encontrar en cualquier otro lado. Devenida casi en un clisé, Harry y Sally superan cualquier límite generacional para contar una de esas historias de amor sin vencimiento, dándonos ganas de verla cuantas veces podamos, regalándonos escenas que son memorables —- si digo clisé, digo la escena del orgasmo en el bar o la discusión por la mesa con la rueda en el living —-. Con un excelente guión, aprendemos aquí que muchas parejas se inician tras una duradera amistad, marcando el punto de un nuevo comienzo para dos personas que pensaban que sabían todo o casi todo del otro.

3. “Shakespeare in Love” (1998)

Gwyneth Paltrow y Joseph Fiennes, en esta cinta, conforman no cualquier cosa: repleta de licencias artísticas en cuanto a la historia del poeta más importante de la historia de la literatura inglesa, esos baches que muchos tomarán como ventaja para criticarla permiten encontrarnos con uno de esos amores imperecederos, en donde prima el arrojo, en donde cada beso parece diagramado por una fuerza superior a la de cualquier persona, y en donde el terrible final no hace otra cosa que confirmar que los verdaderos amores brillan como chispazos en el vacío, y que muchas veces una pareja para toda la vida no es otra cosa que comprar más la historia del matrimonio antes que la del amor. Pero bueno, les dejo a ustedes los comentarios que les parezcan pertinentes con respecto a este tipo de declaración.

2. “The Apartment” (1960)

Jack Lemmon es una leyenda de Hollywood, sin lugar a dudas, junto con Shirley MacLaine, claro. Lo increíble es que los dos hayan podido participar de un proyecto en donde se marcan gran parte de las pautas de lo que una Comedia Romática debe ser, en donde se fundan las eventuales reglas del género y en donde ambos llevan adelante una pareja tan encantadora que tiene que pasar toda la cinta como para darse cuenta de que los dos sólo tenían que quedarse el uno con el otro. Espectacular la última línea de la cinta: “Shut up and deal”. Genial.

1. “Before Sunrise” (1995) / “Before Sunset” (2004)

El problema de estas dos películas es que se le puede ir el alma a cualquiera con sólo hablar de ellas. Julie Delpy y Ethan Hawkeingresan en la historia del cine como una de las mejores parejas de películas, hasta el punto que dan forma a lo que el verdadero amor es: esa cosa que no se puede explicar, que sale por casualidad y que nos deja marcados para siempre. Arriba dijimos que esta fugacidad de los sentimientos es lo que verdaderamente los hace tan necesarios para la existencia y que, terrible paradoja, es esa misma naturaleza lo que luego los convierte en eternos: estas dos cintas trabajan con eso, con el retrato de un amor atravesado por ese fracaso —- ¡diez años sin verse y todavía tienen presente esa sola noche! —- pero que al mismo tiempo siente regocijo por lo que pudieron conocer, por lo que realmente experimentaron, por la manera en que ese amor los cambió para siempre. Les dejo, para cerrar este repaso basado en un listado que no me convenció del todo y que modifiqué a mi parecer, el Waltz que Celine compone para Jesse, una de las canciones más tiernas que se han escuchado sobre la faz de la tierra. Y a enamorarse, che, que por más que todo es una mezcla de sinsabores, vale la pena sentirnos sujetos y no meras cosas que programan demasiado y no se entregan a lo que sienten.

Para anotar: ¡gestos amorosos en el cine!

Si bien colocan una docena, creo que hay cinco básicos en la lista de Empire Online en lo que respecta a gestos amorosos que nos pueden ayudar a pasar de la soledad al acompañamiento. Y si bien esta es una lista más que indicada para el momento en que no sabemos qué regalarle a la persona amada, creo que lo mejor que se puede hacer es recurrir a la originalidad y la explosión de las más rabiosa personalidad: de una manera u otra, casi todo el mundo hará lo mismo. Vamos con el listado de lo que, a mi juicio, son los más interesantes gestos que las películas han dejado en nuestra memoria…

Uno difícil: organiza una búsqueda del tesoro por la ciudad

Sí, lo vimos en “Amelie” (2001), en donde la ya citada joven se encarga de organizar una búsqueda no de cualquier clase de tesoro, sino de un beso, un encuentro, un abrazo: los tesoros que valen, aunque sean prometidos. Siguiendo los pequeños detalles que van constituyendo esta búsqueda, llegamos al final del recorrido con Audrey Tautou y Mathieu Kassovitz juntos tras tantas postas vencidas. Podría ser bastante complicado llevarlo a cabo, no digo que no, pero qué lindo sería si todo sale bien.

Uno básico: regala flores

“Stranger Than Fiction” (2006) y “Big Fish” (2003) nos han dejado una muy valiosa lección que no tienen tanto que ver con el hecho de aprovechar nuestra vida mientras la tengamos, sino que apuntan casi al costado más mínimo de esta especie de revelación existencial necesaria para cualquiera: si hay que disfrutar la vida, qué mejor que hacerlo con flores. No cuestan mucho, hasta se pueden arrancar en la ínfima distracción de cualquier vecino con vicios de jardinero, y qué lindo el recibirlas o el darlas. Habrá flores a montones regaladas en este día: me atrevo a sugerir, lo más original que se puede hacer con respecto a algo que ha devenido clisé es la forma en que se han conseguido. A mirar el patio de al lado, entonces…

Uno adulto: vendé tus juguetes

Es un momento duro el aceptar que uno está creciendo, y que mejor que “The 40 Year-Old Virgin” (2005) como para darse cuenta que muchas veces no tienen tanto que ver con la edad como con la persona con la cual estamos, los sacrificios que nos vemos empujados a llevar adelante sólo con el objetivo de simplificar nuestra vida y volcarnos más hacia el otro. Como fanático de casi cualquier cosa coleccionable, no pude menos que sentir un leve cosquilleo cuando Andy, el personaje de Steve Carrell en la película decide vender su inmensa colección de juguetes, pero al mismo tiempo, creo que es un paso más que entendible en el desarrollo de cualquier relación: eso que muchos han llamado el sacrificio.

Uno artístico: hazle un dibujo

Ay, “Titanic” (1997): si hay una película que sólo con el paso del tiempo pude aprender a apreciar es esta. En el momento que salió, para muchos fue aquello que no se debe hacer en el cine: diálogos melosos, casi cursis, escenas en donde se distinguen claramente roles manejados de manera maniquea, apuestas por los efectos especiales antes que por la historia: toda una serie de cosas que realmente no podemos decir que nos agraden del todo. ¿Por qué coloco esta escena como una de las elegidas? Porque realmente la película es una huella dentro de la historia del cine, un punto de referencia, por más que no sea excelente, y porque es verdad: no hay mejor forma de agasajar al amado o la amada que haciendo una obra artística inspirada por el otro, sea ya que nos dedicamos de forma amateur al tema o si sencillamente somos unos logrados profesionales en el asunto.

Uno original: construí para él o ella un acuario

“Rushmore” (1998), de Wes Anderson, con Jason Schwartzman como protagonista, es una de esas películas que perfectamente marcan lo que el estilo del director sera a lo largo de una carrera: la cinta lo tiene todo, inclusive el momento en donde se encuentra ese inusitado gesto amoroso que nos vuelven a convencer de la habilidad de Anderson para aflojarnos el corazón. Aquí, el super-niño Max Fischer se encarga de construir para su platónica amada un acuario, con todas las complicaciones que eso lleva: habría que revisar el lugar que tienen los peces en las producciones del director. No se los recomiendo del todo, ni siquiera regalar un animal, pero sí ver si pueden tener este momento como faro para saber qué hacer en el futuro en cuanto regalo del Día de San Valentín se refiere.

Un repaso rápido por algunas recomendaciones del cine, entonces, para agasajar a nuestro ser amado. Claro que, muchas veces, todo esto sirve como excusa para hablar de muy buenas películas, o recomendarlas para hoy a la noche: cualquiera de ellas nos otorgarán una razón más para sentirnos enamorados.

Fuentes: http://extracine.com/2011/02/las-parejas-mas-realistas-en-la-historia-del-cine - http://extracine.com/2011/02/para-anotar-%C2%A1gestos-amorosos-en-el-cine

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