domingo, 3 de noviembre de 2019

Ruta del Adobe

Habiendo cubierto la parte riojana de este viaje, desde la Quebrada de la Cébila hasta Alpasinche, hoy, volvemos a pisar territorio catamarqueño, para recorrer la pintorezca e histórica Ruta del Adobe.

El primero de los poblados recorridos en este trazado histórico, curiosamente, se llama Copacabana, pero no tiene en absoluto que ver con la famosa localidad carioca.

Aproximadamente a mediados del siglo XVIII, un nieto del ya fallecido Prudencio de Aybar, levantó una capilla en el territorio correspondiente a la vieja merced de Pituil para honrar a una imagen de Nuestra Señora de Copacabana, una imagen originalmente tallada por el indio Titu Yupanki en Potosí y entronizada en la localidad de Copacabana (Bolivia). Este hecho dio como resultado el cambio de nombre de Pituil por el de Copacabana que perdura hasta nuestros días. Después de muchos años de superposición de jurisdicciones entre Catamarca y La Rioja sobre el territorio tinogasteño, el 2 de febrero de 1857, don Octaviano Navarro, gobernador de Catamarca, dicta un decreto que define la jurisdicción de Catamarca.

El día avanzaba y aún había mucho por visitar, por lo que no nos detuvimos acá, pero, me lo agendé como pendiente para una próxima visita, ya que las coloridas fachadas de antaño, merecen al menos una buena caminata para apreciarlas mas de cerca. Donde hicimos nuestra primera de tantas paradas, fue en El Puesto, también en Tinogasta, tomando como punto de partida para la caminata por el pueblo, el curioso Oratorio de Los Orquera.

El edificio no fue construido con bloques o ladrillos. Se lo construyó en una sola pieza de adobe. Para ello se utilizaron moldes de madera como lo hacían los Kakanes, nativos del lugar, Estas hormas se rellenaban del adobe. Las paredes tienen 70 cm de espesor. Es muy bajo y su espadaña es pequeña y sin campana. Internamente es muy sencilla, el confesionario es de algarrobo sólido.

Desde aquí, seguiríamos visitando diferentes puntos destacados en La Ruta del Adobe, hasta la magnífica y no menos llamativa Iglesia Nuestra Señora de Andacollo, en La Falda, para concluir esta primera mitad de jornada en Fiambalá, pero ese, es otro capítulo de esta historia.



Dentro de una semana, llegamos al anteúltimo destino de este tramo: Fiambalá


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