domingo, 16 de febrero de 2020

Recorriendo el Campo de Piedra Pómez

Si la travesía al llegar fue increíble, caminar por este desierto de relieves blancos, fue una locura.

El Área natural protegida Campo de Piedra Pómez se encuentra en el departamento Antofagasta de la Sierra, en la provincia de Catamarca, Argentina. La población más cercana, como ya les comenté, es la pequeña localidad de El Peñón, y un poco más distante, a unos 60km hacia el norte, la localidad cabecera del departamento, Antofagasta de la Sierra. El área cubre una superficie de 75.489 ha, con alturas que oscilan entre los 3050 msnm y los 4850 msnm.​

Su nombre describe el paisaje caracterizado por la extensa acumulación de piedra pómez, que luego de milenios de procesos de erosión adquirió la morfología que hoy presenta. Desde el punto de vista fitogeográfico, pertenece a las provincias altoandina y puna, caracterizadas por la aridez del suelo, la gran amplitud térmica diaria y las muy escasas precipitaciones. La baja presión atmosférica y la menor dilución de oxígeno en el aire crean el típico ambiente puneño.

La primera legislación en cuanto a la protección del área fue el decreto N°267/11, luego perfeccionado mediante el decreto 1490 del año 2012 de la Secretaría de Estado del Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia de Catamarca, reglamentado poco tiempo después.

La región del noroeste de la provincia de Catamarca, dónde esta ubicado el Campo de Piedra Pómez, presenta clara evidencia de vulcanismo. El área en sí se formó presumiblemente hace cien mil años como resultado de las emisiones de los cercanos volcanes, especialmente el volcán Blanco o Robledo, cuyo cráter o caldera puede visitarse a poca distancia hacia el sudoeste del área principal de sedimentación. Según algunas investigaciones científicas, la formación de la cuenca podría haberse producido por eventos volcánicos ocurridos desde 20 millones hasta 10 mil años atrás.

Hasta finales del 2015, el número de visitantes era sumamente bajo, presumiblemente debido a la lejanía y el relativo aislamiento de la zona. Aun así, guías no profesionales o baqueanos habían diseñado un esquema de circuitos, que luego serían integrados a la planificación oficial. Entre ellos, se destacan los llamados “Gigantes de Piedra Pómez”, “Balcones de Laguna Purulla” y “La Lagunita Escondida”

Hoy día sin dudas es un ícono catamarqueño, el cual no solo recomiendo visitar por su asombroso atractivo, sino también, para descubrir los caminos y pueblos del departamento donde se encuentra, que como ya les mostré, son también maravillosos.



La semana que viene, les resumo algunos fragmentos de la vuelta hacia Belén

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