miércoles, 26 de junio de 2013

Demanda busca que el ‘Cumpleaños Feliz’ vuelva a dominio público

(CC) alfonso benayas
(CC) alfonso benayas
Imagina que haces una película donde una escena transcurre en un cumpleaños, donde los invitados cantan la reconocida ‘Cumpleaños Feliz’, una canción que supera en edad a prácticamente todas las personas que conoces y es tan universal como El Quijote.
Sin embargo, la canción tiene copyright, y por el hecho de utilizarla en tu película tendrás que pagarle US$ 1.500 a Warner/Chappell, una subsidiaria de la discográfica Warner Music, quienes aseguran poseer los derechos del ‘Cumpleaños Feliz’.
No son pocos los complejos análisis jurídicos que afirman que una canción así debería pertenecernos a todos, y pese a eso, cobrar los derechos por tan veterana y universal canción le significan a Warner alrededor de US$ 2 millones anuales de ingresos.
El hecho que un sello tenga los derechos de una canción creada y compuesta en 1893 por las hermanas Patty y Mildred Hill debería llenarnos de preguntas de por qué no está esa canción en dominio público pese a la infame ‘Ley Mickey Mouse‘.
Ante esta situación, una cineasta llamada Jennifer Nelson que realizaba un documental que investigaba los orígenes de la canción y debió pagarle los US$ 1.500 a Warner Music por su licencia, posteriormente demandó a la empresa con la esperanza que una corte de Nueva York anule los supuestos derechos de Warner sobre la canción.
La demanda afirma tener “evidencia documentada irrefutable” que la melodía data desde 1893 quedemostraría que los derechos de autor de cualquier parte de la canción expiraron como máximo en 1921, y que si Warner tiene cualquier derecho sobre el ‘Cumpleaños Feliz’, estaría limitado exclusivamente a reproducir y distribuir un específico arreglo para piano de la canción publicada en 1935.
En caso de perder la demanda, Warner debería devolverle su dinero a todos a quienes les ha cobrado por el derecho a usar la canción por lo menos desde el año 2009, lo que correspondería a considerables millones de dólares.
Link: Birthday Song’s Copyright Leads to a Lawsuit for the Ages (The New York Times)
Fuente: http://www.fayerwayer.com/2013/06/demanda-busca-que-el-cumpleanos-feliz-vuelva-a-dominio-publico/









La smartphoneography y el mercado de las cámaras compactas

La semana pasada, Apple presentó su comercial del iPhone 5, pero esta vez concentrado en la cámara del teléfono. En esta oportunidad, Apple nos tienta y da lugar para la controversia gracias a la declaración de “la cámara más popular del mundo”. Y es que, en cierto sentido, estamos frente a una realidad. Hace unos años, la fotógrafa Annie Liebovitz había afirmado que el iPhone se había transformado en la cámara compacta de hoy. Esto simplemente nos da pie para poder reflexionar sobre el estado y un análisis de la smartphoneography y por qué, al menos a nuestros ojos, nunca realmente podrán reemplazar a una cámara.
En noviembre de 2011, la fotógrafa Annie Liebovitz fue invitada a un programa donde se le preguntóqué cámara comprar. Sorprendentemente, Liebovitz respondió a la pregunta que todo fotógrafo recibe sacando su iPhone.
"Es una época interesante, una época grandiosa, por el iPhone y toda la facilidad para usarlo. Quiero decir, es la cámara compacta de hoy en día. Yo todavía estoy aprendiendo a usar el mío -lo saca y le toma una foto al presentador-, ¡pero es genial! Es un lápiz, un bilógrafo, una libreta, la billetera con las fotos familiares... Es tan accesible y fácil."
Hoy en día, el mercado de Estados Unidos está saturado de equipos que toman fotografías. Pero la elección de los usuarios no está direccionada a las cámaras, ya sea réflex, semi réflex, mirrorless o hasta compactas. Muchos de ellos eligen cuál será su nuevo teléfono en base a la cámara con la que vienen equipados. Y, de hecho, muchos de ellos cuentan con sorprendente hardware de fotografía, que, en realidad, no puede compararse con una cámara. Pero podemos entender por qué la elección se está moviendo para ese lado.
El mercado de cámaras compactas es el que más está siendo afectado por la llamada smartphoneography. Si hacemos un análisis de la smartphoneography, nos encontramos con que por otro lado las ventas de las pockets están bajando estrepitosamente, y no solamente están afectando a las ventas, sino que además están afectando al diseño de nuevos modelos. Canon presentó en el marco del CES 2013 la PowerShot N, una cámara especialmente diseñada para ser una smartphone killer con conectividad a internet. Son moneda corriente cámaras que cuentan con un sistema operativo Android para permitir el uso de aplicaciones relacionadas –y también, no relacionadas- con la fotografía, como por ejemplo Instagram. La conectividad a internet ya es un must para las nuevas cámaras, sin importar su categoría, y recientemente Panasonic ha aumentado la apuesta también sumando NFC (Near Field Communication).
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La idea de las compañías es ofrecer la conectividad tan buscada por los usuarios, pero también manteniendo la buena calidad fotográfica y sumando otras funcionalidades que pueden resultar atractivas. Esto, claramente, está influenciado por los números. El año pasado, la oferta de las cámaras compactas descendió en un 48 por ciento, combinado con un descenso del 42 por ciento de un descenso de los envíos internacionales de cámaras pocket realizado por las compañías japonesas –que, en términos de cámaras, son un buen referente-. Esta declaración de Hiroshi Hiyama de Phys.Org puede resultar esclarecedora:
De la misma forma que las cámaras digitales destruyeron el mercado de la película fotográfica, el rápido cambio hacia los smartphones con cámaras se ha metido en un sector del mercado dominado por firmas japonesas como Canon, Olympus, Sony y Nikon. Podemos estar viendo el comienzo del colapso para el mercado de las cámaras digitales compactas.
Viéndolo desde el lado del usuario, y haciendo un análisis de la smartphoneography un poco más profundo, tiene sentido comprar un smartphone. Es más barato, tiene más funciones, o sea no sirve nada más que para sacar fotos, y además está equipado con muchas, muchísimas aplicaciones para hacernos sentir como un fotógrafo “de verdad” aún cuando no tenemos idea de cómo controlar la exposición. Si bien es cierto que las mejores fotografías se pueden obtener cuando tenemos un conocimiento básico de fotografía, y sobre todo si tenemos un equipo que nos permita hacer cambios manuales, la realidad es que muchos no esperan, con justo motivo, tener imágenes de calidad profesional. Solamente quieren tener algo con lo que inmortalizar un momento y poder compartir –de inmediato, sin perder tiempo- sus fotografías con los demás.
Entonces, ¿puede o no el iPhone reemplazar a una compacta? Sí y no. Por un lado, las cámaras compactas nunca fueron una alternativa profesional, y la calidad de imagen de algunos modelos muchas veces deja mucho que desear. Los smartphones proponen una alternativa más económica y con más funciones que es usado en la vida diaria y que no tiene por qué ser llevado de forma separada en la cartera. Tomar fotografías diarias es simplemente más práctico. Por otro lado, un smartphone nunca podrá reemplazar una cámara. Y sobre todo, el uso de un smartphone no podrá reemplazar cuestiones estéticas fundamentales que hacen a la esencia de la fotografía. Tener instalado Instagram o Photoshop Touch en nuestro teléfono no nos convertirá automáticamente en un fotógrafo. Las espantosas fotos de comida de Instagram no se vuelven más bellas solamente porque le aplicamos Amaro. Hay mucho más detrás de ello, y así es como después de un análisis de la smartphoneography podemos apreciar los dos lados de la misma, y responder la pregunta planteada por Apple en su reciente comercial.
Fuente: http://altfoto.com/2013/04/analisis-de-la-smartphoneography







Un biopic de Robert Capa: de instante detenido a tiempo en movimiento

La guerra la imaginamos, en gran parte, a partir del trabajo de Robert Capa. No en vano, fue el más célebre corresponsal gráfico de guerras del s. XX, y su cámara ha fijado en instantáneas los conflictos fundamentales que han cambiado los mapas políticos. Incluso su mirada encontró un fundido en negro en una guerra, pues falleció mientras cubría la primera guerra de Indochina en los años cincuenta, en el territorio vietnamita. Llamado para reemplazar a otro fotógrafo de la revista Life, al sumergirse en un bosque pisó una mina que cegó su cámara para siempre; y es que, si en algo descansa su fama es en su proximidad a la línea de batalla: célebres son sus fotos del desembarco de Normandía con los personajes en movimiento, en plena confrontación con los tiros desde los bastiones alemanes. Y esta vida al filo del peligro va a encontrar un recipiente en celuloide, pues se está preparando Close Enough, un biopic de Robert Capa.
Robert Capa en el frente de Segovia
Un biopic de Robert Capa que ya cuenta con un actor que le de vida, pues Tom Hiddleston (a quien vemos en Thor) ha sido confirmado como actor principal de esta película, que será dirigida porPaul Andrew Williams (Song For Marion). Y el título dice mucho de su filosofía: estar siempre en la vanguardia, junto al conflicto, con la cámara siempre dispuesta a captar lo imprevisible. Close Enough responde al propio lema que presidía todo su trabajo:
Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no te has acercado lo suficiente.
Y, junto a Tom Hiddleston, compartirá plano Hayley Atwell (Peggy Carter en Captain America: The First Avenger), sustituyendo a Gemma Arterton y que encarnará a la fotógrafa alemanaGerda Taro, su amante y compañera profesional. Porque, por suerte, el biopic no pretende abarcar toda una vida, lo que siempre suele imprimir un ritmo de discontinuidad y, por lo tanto, alejar la obra biográfica de lo puramente cinematográfico. El biopic de Robert Capa se centrará en una etapa concreta de su vida, concretamente en la fase de colaboración profesional con Gerda Taro. Porque Capa, en realidad, no es el nombre original del fotógrafo: nacido en Hungría, su nombre real eraEndre Ernö Friedmann. Y fue en Paris en los años treinta, donde está instalado para huir del nazismo, cuando conoció a Gerda Taro y juntos fundan un nombre que es, en sí, una marca: el de Robert Capa, un nombre ficticio para emular la existencia de un fotógrafo norteamericano, y que sirve para aumentar la cotización de sus trabajos.
Robert Capa y Gerda Taro
Así, Friedmann y Taro crean un pseudónimo que, en ocasiones, se aproxima a un heterónimo a la manera de Pessoa, al asignarle una cierta vida propia y un pasado estadounidense; pero es un pseudónimo compartido que esconde dos identidades, pues era utilizado indistintamente para firmar fotos realizadas por él o por ella. Robert Capa es una máscara que encubre un vacío semántico, pero que ellos dos se encargan de colmar de significados con sus nuevas fotos. Juntos formaron un equipo bicéfalo que es imposible dividir, pues ambos trabajan conjuntamente por un mismo símbolo, el de Robert Capa, y se duda sobre la autoría de muchas fotos de aquella época.
Los dos se desplazaron a España para cubrir la Guerra Civil, siempre desde el bando republicano, pues ambos estaban implicados en la lucha antifascista y apoyaban la causa de la República. Su trabajo comenzó en el frente de Madrid y finalizó en Cataluña, uno de los últimos bastiones de la República. Pero, a mitad del conflicto, se produjo un escollo fundamental que produjo un desgarro íntimo en el nombre Robert Capa: Gerda Taro falleció al caer de su vehículo en un accidente y ser arrollada por un tanque. Desde entonces, Robert Capa volvió a moldearse a una individualidad, la de Friedmann, que ya fue Robert Capa hasta su muerte en 1954.
muerte de un miliciano
Su nombre, que ya disponía una unidad en la dualidad, recuperó la equivalencia entre un nombre, un sujeto. Pero el biopic de Robert Capa pretende recuperar este espacio para la colaboración anónima, una solidaridad que lleva, incluso, a olvidarse del yo para poder sumar fuerzas en un proyecto común. Así que el biopic de Robert Capa se centrará en los años treinta, en la estancia de Capa en París y la cobertura de la guerra civil, que dejó como icono insustituible del conflicto bélico la instantánea deMuerte de un miliciano, tomada en Cerro Murciano en el frente de Córdoba en 1936. Amor en tiempos de guerra son los ingredientes de los que parte el biopic de Robert Capa, veremos qué resultado nos ofrece.
Fuente: http://extracine.com/2013/04/un-biopic-de-robert-capa