miércoles, 8 de febrero de 2017

Barrios de Buenos Aires: San Cristobal

Como ya saben, de tanto en tanto, cuando estoy en Buenos Aires, me gusta salir a perderme entre sus calles para descubrir los barrios. Sobre todo, por aquellos que no son tan conocidos. San Cristobal es uno de mis favoritos, y en esta entrega, te muestro por qué.

Comprendido entre Avenida Independencia, Avenida Entre Ríos, Avenida Juan de Garay, Sánchez de Loria, Carlos Calvo y Sánchez de Loria, llegué a mi vecino favorito caminando desde mi actual barrio, San Telmo, donde siempre hay excusas para llevarme fotos por sus calles.

El barrio comenzó a cobrar vida entre 1869 y 1884. Por entonces esta zona de quintas vio aumentar rápidamente su población, mientras comenzaban a delinearse sus calles y a edificarse sus primeras casas.


Claro, no tiene el atractivo turístico de los barrios céntricos o costeros. San Cristobal no se trata de eso, sino, del ritmo de y de los colores de barrio, y por suerte, siempre tengo excusas para atravezarlo, por lo que en el álbum no comprende únicamente vistas de un recorrido, sino que comprende también algunos momentos de mis paseos diarios por él.


Si no lo conocen, los invito a caminarlo, y si lo conocen, los invito a volver a visitarlo, como quien visita a un viejo amigo :)




domingo, 5 de febrero de 2017

Fin de gira: Mi segunda visita a Bahía Blanca

Finalizado el recorrido por Los museos de Ingeniero White, y luego del reparador descanso, el último día de recorrido arrancó bien temprano. Restaba visitar el Parque de la Independencia, el mirador de la barranca, y el Museo "El Histórico", antes de enfilar hacia el aeropuerto, y eso es justamente lo que les traigo en esta edición.

El Parque de la Independencia: Un gran punto verde que en mi anterior visita no llegué a recorrer. En este espacio, cada fin de semana, pasillos y puestos repletos de gente marcan una constante en la conocida Feria de la Ciudad. La concurrencia es masiva, desde adultos con sus mascotas hasta jóvenes aprovechan el fin de semana para dar unas vueltas al aire libre y hacer compras. Al haber ido ni bien iniciaba la jornada, pude ver como empezaban a armar los puestos en una de las calles, pero no mucho mas. Tampoco me interesé demasiado en esto… Es feria, como cualquier otra en definitiva, y el día aún deparaba sorpresas. Las calles de este parque además, suelen utilizarse por las academias de conducción. Un dato no menor, es que podemos apreciar en el paseo, toda la infraestructura desmantelada del antiguo zoo de Bahía Blanca. Gran parte de la fauna que lo habitaba fue trasladada al zoo de América, por lo que definiría esta ciudad como un lugar a visitar, en un futuro no muy lejano…

El mirador de la Barranca: En el punto mas alto de la ciudad de Bahía Blanca puede tenerse acceso a una vista espectacular de gran parte de la ciudad. Este mirador está justamente sobre una barranca que forma parte del trazado vial, en la Avenida Cabrera. Lo curioso de esta barranca además, es que alberga la unica colonia urbana de loros barranqueros del mundo… Ni mas ni menos! Tan polémica como famosa mundialmente, es indiscutible su importancia en la conformación de la identidad de esta localidad.

El Museo "El Histórico": Tradicional esquina donde oportunamente supo haber un bar, y que gracias a la obsesión de coleccionista del mundo de su dueño, se fue transformando en un pequeño Rocsen Bahiense. Objetos históricos y curiosidades de la época fundacional y hasta nuestros días, se dan cita en torno al único “Parque 3D”: Las estaciones de fotografía estereoscópica, son verdaderas máquinas del tiempo del 1900. Todo este universo maravilloso se da cita en la calle Italia 19, y sí que vale la pena invertir unas horas en él!

Ahora sí, sin mas, las fotos de hoy, en la despedida de este maravilloso recorrido…




La vuelta, ya se las mostré junto con la ida, en el primer post de esta serie, así que por ahora, me despido… Hasta el próximo viaje!

(O también podés volver al inicio de esta travesía, desde acá)

domingo, 29 de enero de 2017

Conociendo Ingeniero White – Los Museos

Y estando en Ingeniero White resulta imposible no visitar sus dos museos emblemáticos. Uno, desde el agua, otro, desde la tierra. Ambos, conjugando el espíritu Bahiense de comunión entre el puerto y las líneas de ferrocarril, son las estrellas de la localidad. Hoy, visitamos el Museo del Puerto, y su vecino, el Museo-Taller Ferrowhite.

Primero, por cercanía, visité El Museo Del Puerto: Dependiente de la Municipalidad de Bahía Blanca, este museo fue creado en el año 1987 por iniciativa de un grupo de vecinos. Es un museo comunitario que registra, promueve, elabora y trabaja con el patrimonio natural y cultural del pueblo a través de relatos orales, celebración de fiestas, armado de “instalaciones” y espectáculos, y el funcionamiento de su restaurant de comida casera.


Su edificio constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura portuaria: de chapa y madera sobre pilotes, fue construido en el año 1907 por la compañía inglesa del Ferrocarril del Sud para el resguardo de Aduana.


Las salas del museo ponen en escena el pasado inmigratorio del lugar desde la perspectiva de la vida cotidiana: cocina, peluquería, bar, casa y escuela son algunos de los espacios que se recrean con objetos marcados por el uso diario (ollas, cachadas, tijeras de poco filo, viejos cuadernos escolares) y objetos de cotillón, barquitos de papel glacé, pescados y sirenas de cartapesta) en un marco variado de voces, música, texturas, luces y sombras.


Tras este pintoresco recorrido, enfilé hacia el Museo-Taller Ferrowhite, instalado en el edificio que fuera taller de la usina General San Martín, hallándose justamente, junto a este abandonado titan, el cual no sería mala idea que fuera puesto en valor y reacondicionado, como sucedió con La Usina del Arte, para un fin similar. Este museo aloja herramientas y útiles recuperados tras la privatización y el parcial desguace de los ferrocarriles en la década del 90.

Martillos, tornos y tenazas; escariadores, sierras y bigornias; caladores, cuchillos y piedras de afilar son el punto de partida para intentar comprender cómo se organizaban los talleres en los que esas herramientas eran utilizadas, cómo eran el orden y los conflictos de la sociedad a la que servían, y qué tal resultan, en comparación, las cosas hoy.


Ferrowhite se define un museo taller. "Un lugar en el que las cosas, además de ser exhibidas, se fabrican. ¿Y qué produce un museo taller? Un museo taller genera nuevas herramientas. Útiles para ampliar nuestra comprensión del presente y, por tanto, nuestra perspectiva del futuro, forjados en la labor con objetos y documentos del pasado, pero también en el cuerpo a cuerpo con la experiencia vital de cientos, miles de trabajadores que forman parte de, y le dan forma a, esa historia".




La semana que viene, finalizamos este increíble viaje desde la ciudad de Bahía Blanca, conociendo el Parque de la Independencia, el mirador de la barranca, y el Museo "El Histórico". Hasta entonces!