domingo, 13 de noviembre de 2016

La última sorpresa de este viaje por Neuquén: El Dique Ballester

Al día siguiente de haber vuelto de Zapala, estaba averiguando como acercarme al último punto que quería visitar en la periferia neuquina. Esta vez, iría hacia el norte, a conocer el Dique Ballester.

Los únicos motivos eran: Es un dique, y está “cerca”. Sin haber visto previamente una sola imagen, como es mi costumbre, comencé a indagar. Sabía que el transporte público me llevaba, pero no tenía claro ni que línea ni que ramal de colectivo… Ni donde tomarlo.

Mas o menos llegué a la parada de los que se suponía me alcanzaban, pero el tema es que debía tener la tarjeta plástica de ambos medios de transporte si quería elegir, porque cada uno usa una diferente, (Si, el caos!). En mi caso, no tenía ni conseguía ninguna en ninguno de los puntos de venta cercanos, los cuales efectuaban solo recargas de los plásticos circulantes, pero, gracias a la buena onda de algunos pasajeros, pude viajar y pagarles el boleto a ellos.

Mi primer transporte, tras casi una hora de espera mas casi una hora de viaje, me dejó en Honduras y Santo Domingo, en la localidad de Centenario… A mitad de camino. El viento frío me cortaba la cara. Tras casi otra hora de espera, finalmente, en poco tiempo, estaba pasando por Vista Alegre, y llegando al dique.

La sensación de triunfo una vez que estuve, y que ví a donde había llegado, se tornó inolvidable.
Debajo de la Ruta 7, y comunicando Vista Alegre Norte (Neuquén), con Barda del Medio (Rio Negro), se hallaba mi tesoro, el Dique Ballester, testigo de un paisaje natural precioso, y haciendo fluir un chorro de espuma sobre las aguas verde esmeralda que bañan la postal.

Los parques y costaneras son para el disfrute. Las añejas arboledas dan buena sombra, y las instalaciones del lado neuquino, ofrecen todas las comodidades que el paseante requiere… En temporada. No fue mi caso, ya que al haber ido en temporada baja encontré todo cerrado :\

Eso no me privó de recorrer el parque y el dique a mi antojo, e inclusive, visitar el Museo de Riego. Cada momento fue un deleite.

Si querés leer sobre el dique en sí, podés hacerlo en Wikipedia, el artículo es muy completo y toca cada aspecto de la obra.



En lo personal, las sorpresas del Dique no terminaron ahí! Imagínense mi cara al descubrir, tiempo después, que un brazo de los que derivan aquí mismo del Rio Neuquén (Y que terminan junto con el Limay formando el querido Rio Negro), es ni mas ni menos que el Rio Principal, el cual se comunica, pasando por “detrás” de Cipolletti, con General Roca, siendo el canal principal de esta ciudad.

En el viaje, tuve la fortuna en los sucesivos días de recorrer cada uno de estos puntos, pero hallar esta conexión “secreta” entre ellos, fue mas bien reciente.




El día no podía terminar mejor, cuando una familia, de paso, me acercó de vuelta a la capital neuquina :)

Gracias Neuquén por tanto! Espero pronto volver a recorrerte… Hay mucho aún por descubrir en tus tierras, por lo que sin dudas, volveré!

La semana que viene, tren mediante, cruzamos el rio Neuquén, en pos de recorrer la vecina ciudad de Cipolletti. Hasta entonces!

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