jueves, 4 de noviembre de 2010

Un abrazo y un hasta siempre, para Rubén Basoalto

AQUEL VOX DEI RICARDO SOULÉ (GUITARRA, VOZ), WILLY QUIROGA (BAJO Y VOZ) Y RUBÉN BASOALTO (BATERÍA).
AQUEL VOX DEI RICARDO SOULÉ (GUITARRA, VOZ), WILLY QUIROGA (BAJO Y VOZ) Y RUBÉN BASOALTO (BATERÍA).
Rubén Basoalto, legendario baterista de Vox Dei, y referencia insoslayable en la historia del rock de acá, murió ayer a la mañana, a los 63 años, en el Hospital Argerich.

Días atrás, sorprendió en las redacciones una gacetilla que invitaba a un concierto, programado para ayer, a su beneficio. “Todo lo recaudado será entregado -explicaba- para su pronta recuperación. Lo que todos queremos.”

Pero el cáncer de pulmón que afectaba al músico ni siquiera dio el tiempo suficiente para reaccionar. Una rápida metástasis alcanzó su cerebro, apuró una operación que parecía ofrecer una luz de esperanza, y precipitó el desenlace.

“Nos dimos cuenta de que algo pasaba el mes pasado, mientras tocábamos en Rosario
. Rubén acostumbraba hacer largos solos, que comenzaba con los palillos y terminaba tocando con las manos. Sin embargo, ese día duró apenas un par de minutos”, contó a Clarín Willy Quiroga, bajista cofundador de la banda que compartían desde hace 43 años.

Con un principio de hemiplejia, Basoalto se sometió a los estudios de rigor, y se enfrentó a un panorama por demás difícil. No obstante, Quiroga admitió que, tras una delicada intervención, pareció haber una reacción favorable. La ilusión fue sólo eso y, según el relato del bajista, “a eso de las dos y de la madrugada del domingo Rubén entró en coma”.

De perfil bajo, Basoalto formó parte de la generación de bateristas que marcaron el pulso de los inicios del rock argentino. En 1967, su casa de Quilmes se convirtió en el lugar de reunión y ensayo de los Mach 4, que pronto se convertirían en Vox Dei, con Ricardo Soulé y Juan Carlos Godoy en sus filas.

Quedan grabadas las imágenes de su estilo. Aquéllas que lo muestran en algún festival de los tempranos ‘70. Las que lo registran en tiempo presente. Siempre directo, Siempre palero. Un baterista con tracción a sangre, que respiraba rock. Y que hablaba poco.

“Recibimos la adhesión de todo el rock nacional”, destacó Quiroga, y cerró: “Como decimos los músicos, Rubén se fue de gira a batir los parches. Lo vamos a recordar con mucho cariño.”

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/musica/Adios-baterista-Biblia_0_365963585.html

Les dejo un resumen de la historia de vox dei, a modo de homenaje:
 

2 comentarios:

  1. Martín...me tomé la atribución de compartir tu material con los créditos debidos...
    Un abrazo

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  2. Todo bien Pablo! En realidad, uno siempre hubiera preferido una información más grata, pero bueno, así es la vida...
    Arrancar el día así me tiró para atrás.

    Respiro ondo... life goes on...

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